Honduras y Guatemala: los países más peligrosos para defender el medioambiente

CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO

(Spútnik Mundo) Aquí las personas que dedican su vida a esta causa ponen en serio riesgo su integridad física y la de sus seres queridos. Los riesgos aumentan si las activistas son mujeres.

“En Latinoamérica se están haciendo proyectos de gran escala de minería, de extracción de maderas, cultivos transgénicos y producción de energía hidroeléctrica. En ninguno se plantea preservar el medio ambiente. Afectan a las poblaciones locales, campesinos e indígenas, que son quienes están defendiendo sus territorios y por eso se convirtieron en blanco de quienes llevan adelante estos planes”, dijo a Spútnik Mundo Axela Romero Cárdenas, secretaria ejecutiva de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Humanos (IM-Defensoras), un espacio que brinda protección a las mujeres de diferentes movimientos sociales.

En 2015, se registraron 185 asesinatos de defensores de derechos humanos involucrados en la defensa del medio ambiente. El 65% ocurrió en América Latina, 10% en Guatemala y 8% en Honduras.
Esto hace que estos países sean las naciones con la tasa de homicidio per cápita más alta de la región, según un informe de la organización Global Witness, publicado por Infobae.

“La violencia en Honduras tiene que ver con el quiebre post golpe de Estado de 2009. El nuevo Gobierno cambió la legislación y la hizo más restrictiva. Incluso comenzaron a criminalizar a las personas que protegían sus derechos. Hay detenciones arbitrarias y represiones legales que violan los estándares legales internacionales. En Guatemala ésta realidad es similar. La violencia en estos países tiene que ver con la debilidad del Estado y la falta de espacios para el diálogo”, dijo a Sputnik Astrid Puentes, codirectora ejecutiva de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), una organización que trabaja para defender a los ecosistemas y las comunidades que dependen de ellos.

Si las activistas son mujeres, el peligro es mayor. “Las mujeres de comunidades indígenas y campesinas, por lo regular excluidas de los circuitos comerciales, crean redes en el territorio para poder sobrevivir. Por eso presentan mayor resistencia a ser expulsadas de sus territorios o a que sean contaminados. A la violencia contra su labor de defensoría se le suma la violencia de género de nuestras culturas. Es en este sector donde se encuentra la mayor cantidad de asesinatos”, aseguró Romero Cárdenas.

Entre 2012 y 2014, IM-Defensoras registró 1.688 agresiones a mujeres activistas en El Salvador, Guatemala, Honduras y México. Entre esos años por poco se duplican los casos, pasaron de 414 a 762, un 45,7% más.

El más emblemático fue el asesinato de la dirigente indígena Berta Cáceres, el 2 de marzo. Cáceres luchaba contra la construcción de la represa de Agua Zarca en el río Gualcarque, al oeste Honduras, sagrado para la comunidad indígena y vital para su supervivencia.

“Era la ambientalista con más alto perfil de la región y por eso tuvo gran repercusión. Pero a la vez, los cientos de personas asesinadas con un menor perfil van quedando en la impunidad. Esto agrava la situación y no le pone un límite”, afirmó Puentes.
“En sociedades donde no tenemos la capacidad de exigir rendición de cuenta a nuestros Gobiernos, pues lo más lógico es que se incrementen las agresiones a los defensores de los derechos humanos”, concluyó Romero Cárdenas.

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