1893: un fusilamiento en Comayagüela

(Por Edgar Soriano Ortiz)  La guerra civil ensangrentaba a Honduras en 1893 tras meses de enfrentamientos armados entre las tropas rebeldes lideradas por Policarpo Bonilla y las fuerzas gubernamentales del general Domingo Vásquez. En Tegucigalpa se vive una fuerte incertidumbre y las milicias están listas para castigar a toda persona que se atreva insinuar oposición al gobierno.

En la casa de Gobierno en la plaza la Merced el general Vásquez acompañado de algunos funcionarios y jefes militares recibe a un sargento de sus tropas.

Sargento:

Con su permiso Sr. Presidente tenemos 9 prisioneros que hemos interrogado y sabemos que son traidores al gobierno y peligrosos enemigos, sugiero los fusilemos.

General Vásquez:

Bueno sargento encárguese del asunto, pero no en Tegucigalpa, llévelos al otro lado del río, no quiero que la gente de aquí se asuste, quizás sea una buena opción frente a la parroquia de concepción de Comayagüela. Espero que Dios los perdone.

Sargento:

¡A sus órdenes mi general! Ahora mismo cumplimos con el deber.

Mientras el general sigue en su reunión planificando una ofensiva contra los rebeldes en la segunda avenida de Comayagüela el joven Froylán Turcios del colegio El Porvenir y director de un periódico estudiantil encuentra a un pelotón de soldados conduciendo encadenados a 9 reos sudorosos, con líneas de sangre seca, sucios y con sus vestimentas rotas.

Voz de un soldado:

Caminen desgraciados hijos de puta traidores ya conocerán nuestra ley…

El joven Froylán Turcios reconoció a uno de los reos, quien había sido trabajador de su familia.

El reo:

Froylán ayúdame por favor anda hablar con el general Vásquez y decidle que no soy un traidor

Voz de soldado:

Caminen hombre que no tenemos tiempo…

Froylán cruzó el puente Mallol y al llegar a la casa de gobierno se dirigió desesperadamente al general.

Froylán:

General le suplicó que perdone a uno de los hombres que van a fusilar, yo lo conozco y él es trabajador…él no es traidor…

General:

Es realmente usted un joven valiente e inteligente sin duda será un gran intelectual. Quizás en política no prospere porque tiene un gran corazón, (llama a su sobrina) Luisa regálale a froylacito unas jaleas.

Froylán no esperó las jaleas y salió corriendo hacia Comayagüela al más llegar al parque La libertad presenció y escuchó los sórdidos sonidos de los fúsiles ante los gritos de los prisioneros, los 9 hombres cayeron abatidos en el atrio de la iglesia La Concepción. En adelante el joven Froylán trabajó para fortalecer los espacios culturales alternativos ante tanta matanza, pero la difícil realidad lo envolvió y sus reminiscencias llegan como olas a nuestra era…

*Basado en las “Memorias de Froylán Turcios”.

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