Exjefe policial Barralaga desmiente denuncias del protegido de Julieta Castellanos

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El paso del comisionado y exdirector de la Policía Nacional de Honduras, Juan Carlos Bonilla el Tigre, sus señalamientos por violaciones a derechos humanos y vínculos con el crimen organizado permanece en silencio y todos los ataques son dirigidos hacia el exjefe policial Jorge Barralaga, detenido en una cárcel común acusado de lavado de activos.

Es más, las animosidades del Tigre con Barralaga llegaron al extremo de la mentira y falsas imputaciones, a juzgar por documentación que fue facilitada a este periódico sobre supuestas transferencias que habría recibido de manera ilícita el exjefe policial de potentadas familias del occidental departamento de Copán que ascienden a 170 mil lempiras.

A propósito, el exdirector de la Policía Nacional denunció que su subalterno recibió en un sobre manila 170 mil lempiras de manos de uno de los colaboradores del entonces jefe departamental de Copán y éste lo mandó a depositar a una cuenta bancaria 21-214-83604-3 del Banco de Occidente a favor de su hijo Jorge Alberto Barralaga Rivera.

Sin embargo, documentación oficial del Banco de América Central (BAC) desmiente la denuncia interpuesta por Bonilla ya que establece que Jorge Alberto Barralaga Hernández –el subcomisionado en retiro– realizó el 31 de agosto de 2010 un retiro de 180 mil lempiras de la agencia de Santa Rosa de Copán.

Por tanto, la versión dada por su problemático compañero de labores en la denuncia 776-2011 no es compatible ya que el documento firmado y sellado por el banco es muy creíble sobre la transacción que realizó en esa fecha Jorge Barralaga a favor de su hijo y que es acusado por lavado de activos. El acusado sostuvo que el dinero que transfirió a su hijo fue para la compra de repuestos e insumos para la empresa de transporte que dirige.

Extensos reportajes hechos a la “mítica” figura de el Tigre muestran conversaciones en las cuales profiere palabras soeces contra su rival y hace acusaciones que hasta la fecha no han podido ser comprobados por la extinta Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial (DIECP).

PROTEGIDO DE JULIETA. De hecho, Bonilla, un controvertido exfuncionario –protegido de la jefa de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos– ha sabido librarse por arte de magia las imputaciones que tiene en su contra y ha bajado su perfil para evitar ser blanco de cuestionamientos e investigaciones que yacen archivados en polvosos estantes.

En cambio, Castellanos ha emprendido una venganza de guante blanco contra Barralaga ya que lo responsabiliza de haber sido cómplice del asesinato de su hijo Alejandro Vargas Castellanos, ocurrido en octubre de 2011, y no ha descansado hasta poner tras las rejas al exjefe que pudo demostrar que no tuvo relación con la huida de varios agentes que participaron en la ejecución de Vargas y otra persona.

A la trama se ha sumado el locuaz miembro de la junta depuradora policial, Omar Rivera, exempleado del Poder Ciudadano, miembro de la sociedad civil y un sujeto muy mediático que ha arremetido contra Barralaga –y un buen grupo de agentes y oficiales dados de baja por meros rumores–  al asegurar que “nos regocijamos por este avance que existe en revertir la impunidad que históricamente cubrió a oficiales de policía, agentes de escala básica y personal auxiliar”. “Reconozco el trabajo del Ministerio Público valoro como positivo la acción ejecutada y regocijarnos por este avance que existe en revertir la impunidad que históricamente cubrió a oficiales de policía, agentes de escala básica y personal auxiliar”, dijo en alusión al ex alto oficial detenido.

Es más, este miembro ha defendido la polémica labor de la jefa universitaria al decir que no le pueden acortar el periodo que le queda por ejercer. Tanto Castellanos como Rivera se han autonombrado “voces autorizadas de la sociedad civil”.

ACUSACIONES CONTRA BONILLA. Sobre las espaldas de Bonilla pesan sendos expedientes sobre asesinatos cometidos personalmente que son tildadas de ejecuciones extrajudiciales y otros que –desde siempre– pusieron en duda su prestigio como oficial y jefe en su momento de la fuerza pública. Por golpe de suerte, ha sido exonerado de fortísimas acusaciones como de jefear un escuadrón de la muerte en San Pedro Sula.

Cabe recordar que la extinta unidad de Asuntos Internos, dirigida por María Luisa Borjas, investigó a Bonilla de pertenecer a la banda los Magníficos que estaría formado por policías. En aquella ocasión, el Tigre pagó una fianza de unos 100 mil lempiras para defenderse en libertad. Pero Borjas fue separada de la unidad investigadora y el exdirector policial fue absuelto.

Bonilla, según la denuncia, participó en el secuestro y asesinato del empresario Reginaldo Panting; las autoridades policiales tenían el conocimiento de la operación del escuadrón que jefeaba supuestamente el Tigre y de asesinatos selectivos que realizó el pelotón compuesto por agentes. Las armas AK47, utilizadas por la banda parapolicial, fueron “forzadas” por la exoficial y exsubsecretaria de Seguridad Coralia Rivera se utilizaron en la ejecución de Panting, ocurrido a mediados de 2002 en la denominada capital industrial.

A Rivera la dejaron en libertad a pesar de los señalamientos hechos por el armero sobre anomalías en la adulteración de las armas que habría utilizado los Magníficos pues se cambiaron los mecanismos de disparo y partes mecánicas de los fusiles.

Una publicación de la época señala –sobre las armas adulteradas para no imputar a la banda parapolicial– que “ese mismo día, 20 de agosto de 2002, el entonces fiscal especial contra el crimen organizado, Mario Enrique Chinchilla, envió una nota al ministro de Seguridad Óscar Álvarez. Le avisó que al día siguiente llegaría a requisar seis fusiles AK-47 como parte de una investigación sobre violaciones de derechos humanos iniciada en San Pedro Sula”.

ARMAS TRUCADAS PARA DESVIAR CRÍMENES. “María Luisa Borjas recibió una copia de esa carta. El caso, de no haber sido por una fuga de información, se hubiera amarrado un mes antes. El 31 de julio, la Fiscalía allanó una casa de seguridad de la Policía en San Pedro Sula en la que se encontraron pruebas relacionadas con más de 50 asesinatos. Media docena de las víctimas estaban involucradas en bandas de robacarros, y en la casa había varios de los vehículos, sin placas, que varios testigos relacionaban con los policías. Pero Borjas esperaba encontrar una evidencia más que incriminara a los oficiales que operaban desde esa casa de seguridad”.

“Investigadores de San Pedro Sula le habían informado que los oficiales de la Unidad Antisecuestro escondían armas antirreglamentarias en esa casa. Unos AK-47. La casa, los carros, los policías, las balas de AK-47 en las escenas de los crímenes… Todo cuadraba con las denuncias de los testigos. Solo faltaban los fusiles”, explica este fragmento de una publicación a la que accedió ConfidencialHN.

La exjefa de asuntos Internos, reveló en cierta ocasión, cuando interrogó a Juan Carlos Bonilla que “si a mí me quieren mandar a los tribunales como chivo expiatorio esta Policía va a retumbar, porque yo le puedo decir al propio ministro de Seguridad en su cara que yo lo único que hice fue cumplir con sus instrucciones”.

Al cierre, un informe hecho por una unidad especializada de la Policía, recomendó que se diera de baja al exjefe Bonilla porque presentaba algunos rasgos de personalidad que ponían en peligro tanto la vida de las personas como la de él mismo.

RAMÍREZ DEL CID LO ACUSA DE MATARLE UN HIJO.  En febrero de 2013, el exdirector de la Policía Nacional, Ricardo Ramírez del Cid, acusó a el Tigre Bonilla como principal sospechoso en la muerte de su hijo Óscar Roberto Ramírez Umaña.

Reportes de la época señalan que Ramírez del Cid aseguró “el principal sospechoso es Juan Carlos Bonilla, él estaba en la escena del crimen, se encontraba en la ESSO América y lo digo con propiedad porque él mismo me lo confesó en la vela de mi hijo. Él estuvo antes y después del asesinato de mi hijo, pero eso tienen que investigarlo”.

“Desde que se dio el hecho busqué colaboración de amigos, pero lo que conozco no lo puedo judicializar y blindar toda la investigación, cosa que no se ha hecho, por eso exijo una investigación transparente”, dijo a periodistas en aquella ocasión y añadió que el día que asesinaron a su hijo, se encontraba cerca una patrulla policial y que al escuchar los disparos, pretendieron llegar al restaurante donde ocurrió el incidente y no los dejaron pasar falsos agentes del Ministerio Público.

Además, en 2016 expresó que lo quieren matar y que detrás de eso “está Oscar Álvarez y Juan Carlos el Tigre Bonilla, no sé si están juntos”.

Desgraciadamente, la cortina de humo que protege a Bonilla no se disipa y los misiles los recibe Barralaga…a punta de chismes y recortes de periódicos lo tienen preso.

About the author

Related

Loading Facebook Comments ...

JOIN THE DISCUSSION

error: Contenido protegido, comparta nuestras publicaciones en su red social de preferencia!