Consultora en Secretaría de Salud cobró sueldos indebidos en la UNAH e institución pública

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La red criminal que asaltó el Estado de Honduras ha colocado a sus cuadros en entidades de poca monta para pasar desapercibidos en la megaestructura de corrupción que prevalece en contubernio con el gobierno de Juan Orlando Hernández.

Uno de esos casos es Oneyda Azucena Jiménez Martínez, actual asesora de la secretaria de Salud, Delia Rivas, quien recibe un estipendio de 40 mil dólares (937 mil 264 lempiras) por servicios de asesoría en la institución, fue denunciada por cobrar doble sueldo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y el programa Nacional de Desarrollo Rural Sostenible (Pronaders) sin cumplir los horarios por los que fue contratada.

La denuncia del Tribunal Superior de Cuentas 0801-14-215 del 8 de julio de 2015 pudo comprobar que, en efecto, Jiménez Martínez devengó doble sueldo como docente y directora de la Unidad de Planificación y Gestión de la entidad  denominada Ideocas-Pronaders y que causó un daño económico al Estado de 261 mil 250 lempiras.

En resumen, en 2013 cobró de manera indebida 96 mil 250 lempiras y en 2014 se agenció de 165 mil lempiras que deberán ser devueltos por  Jiménez Martínez a Pronaders ya que incumplió su horario.

Y es que “al realizar un análisis de los pagos efectuados a la señora Jiménez Martínez en Pronaders, se determina que cobró sueldos indebidamente, por un valor de doscientos sesenta y un mil doscientos cincuenta lempiras (261,250.00) en virtud de que existió un traslape entre las 9:00 am y la 1:00 pm respecto al horario de trabajo establecido entre ambas instituciones.

El ilícito en que incurrió la actual asesora de salud radica en que estaba nombrada como docente en la UNAH en un horario de 7:00 de la mañana a 1:00 de la tarde y en Pronaders de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, por lo que incurrió en un traslape (choque) de cuatro horas diarias y “se verificó mediante el control de asistencia que se maneja en el departamento de Administración de Empresas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, que la señora Jiménez Martínez no se presentaba de manera regular en los años 2013 y 2014”.

Si bien los docentes tienen preferencias dentro de la estructura gubernamental, pero la señalada no reflexionó en un eventual reparo que le hiciera el TSC por cobros indebidos, ya que optó por ejercer la docencia y vio como “plato de segunda mesa” sus funciones en Pronaders, por lo que tendrá que devolver el dinero que ganó de manera irresponsable.

El Tribunal de Cuentas aclaró que al revisar el contrato de trabajo suscrito entre Jiménez Martínez con la oficina pública, no habían horarios diferenciados o de medio tiempo a fin que le permitiera cumplir con su trabajo en la Universidad Autónoma y el equipo de auditoría explicó que no hay una disposición legal donde se establezca lo contrario; asimismo, no le exime de registrar su asistencia diaria en los controles implementados para tal fin y dejar evidenciado el ingreso y salida a sus labores diarias.

Además, el director de la entidad, Mario Pineda Valle, en un abuso de autoridad, “ordenó” a sus cargos de confianza que no se molestaran de ir a registrarse en el reloj marcador y violentó las normas de control interno que ya establece el Tribunal superior de cuentas y “en vez de fortalecerlo, más bien se debilita”. A grandes rasgos, el funcionario permitió que sus colaboradores no sigan las normas institucionales y dejó al libre albedrío para que pudieran tener dos, tres y más trabajos sin reparar en las cláusulas que rigen los contratos de trabajo que firman los empleados de confianza.

Antes de ser despedida del cargo, la dama no marcó horarios de entrada y salida; sobre el tema, el TSC “no pudo obtener evidencia que respalde el cumplimiento de la jornada laboral de Pronaders, ya que en la constancia emitida el 04 de febrero de 2015, por el jefe de recursos humanos, Carlos Daniel Castañeda Lagos, menciona que no se efectuaba la marcación de asistencia, en virtud de que su cargo fue de dirección y confianza, basándose en el artículo 325 del Código de Trabajo, por lo cual se rige esa institución”.

¿Cómo transgredió las normas Oneyda Jiménez Martínez? Entre 2013 y 2014 impartió varias cátedras cuyo horario global era de 8:00 de la mañana hasta la 1:00 de la tarde; la carga académica en su poder, más la aplicación y supervisión de exámenes y la entrega de calificaciones a sus alumnos le absorbía el tiempo más del necesario. ¿Por qué mintió al firmar una declaración jurada en la que afirmaba no tener otro empleo para acceder al cargo? ¿Cómo hacía la académica para cumplir con su función como jefa de gestión de Pronaders? El Tribunal de Cuentas determinó y dejó claro que no pudo realizar de forma satisfactoria el trabajo para la cual fue contratada.

Sorprende el cinismo del director Pineda Valle, quien sabía de antemano que su subalterna sí laboraba como catedrática universitaria al momento de ser nombrada dentro de la entidad estatal, aun sabiendo que ese hecho incurriría en traslape de horarios.

Asimismo, el jefe de Administración de Empresas de la UNAH, Óscar Zelaya, informó al TSC que “la señora Oneyda Jiménez labora en la jornada matutina, la cual comprende de 7:00 am a 1:00 pm y durante ese tiempo el docente debe permanecer en las instalaciones universitarias. Cabe mencionar que los oficios 182 DAE y RU-N541-2015 del 10 de junio de 2015 establece que los contratos de trabajo en la UNAH fueron suscritos por Zelaya y la jefa universitaria Julieta Castellanos.

Por supuesto, la flamante asesora de Delia Rivas prefirió la academia, ya que aparte de ser a medio tiempo, obtuvo fuertes ingresos que, de acuerdo a cálculos hechos por el TSC con base a recibos de pago, asciende a un millón 077 mil 974 lempiras con 39 centavos; en cambio, en Pronaders apenas pudo agenciarse de 797 mil 500 lempiras exactos.

Al hacer una resta de los dos sueldos, hay un “sobrante” de 280 mil 474 lempiras y al restar los 261 mil 250 lempiras del reparo que estableció el TSC queda una diferencia de 19 mil 224 lempiras. Al interpretar este dato, queda claro que la codicia de la asesora pudo más que evitar cualquier reclamo a futuro que le pudiera realizar el organismo contralor. Además, Jiménez Martínez cobró valores indebidos por 48 mil lempiras de un total de 96 mil lempiras que devengó en el cargo de jefa de planificación, pues prosiguió con el traslape de horarios con la UNAH y ninguna autoridad de Pronaders hizo los correctivos.

En conclusión, señala el informe del Tribunal Superior de Cuentas, “se determina que la señora Oneyda Azucena Jiménez Martínez  cobró sueldos indebidamente en el Programa Nacional de Desarrollo Rural Sostenible (Pronaders) y en el Instituto Comunitario de Agua y Saneamiento (Idecoas) por un monto de trescientos nueve mil doscientos cincuenta lempiras (309,250), ya que existió incompatibilidad o traslape de cuatro (4) horas entre los horarios establecidos entre estas instituciones y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH)”.

Otra de las conclusiones que establece el TSC es que “a nuestro juicio, originan indicios de responsabilidad por lo que se remitirá al Ministerio Público, a fin que esta institución realice las investigaciones pertinentes y proceda conforme a derecho a tipificar las responsabilidades penales que consideren procedentes”.

Cabe recordar que la señalada ganaba en el pasado 60 mil lempiras dentro de la Secretaría de Salud, presidido por Delia Rivas, y pasó a obtener un sueldo de consultora de unos 937 mil lempiras, por lo que tuvo un exhorbitante incremento del 1,562 por ciento en su sueldo.

Este periódico recabó información de fuentes confiables que cinco asesores contratados en fecha reciente por la funcionaria –entre ellos, Jiménez Martínez–, firmaron acuerdos cuyo monto global es de cinco millones 670 mil 447 lempiras con 20 centavos (242 mil dólares) por servicios de asesoría que no han incidido en una mejora sustencial en la salud de la población hondureña.

De hecho, los pagos que reciben los cuadros de confianza de Rivas son en dólares. En consecuencia, en la medida que se devalúa la moneda, ellos ven subir como la espuma sus sueldos mensuales mientras que galenos  y enfermeras deben llegar al extremo de paralizar labores para exigir el pago que les corresponde cada mes.

Por su parte, la funcionaria le dijo a Radio Globo “¿de qué se asustan?”, si son fondos de los organismos internacionales quienes financian el funcionamiento de varias dependencias del organismo que dirige. Indicó que se hizo un estudio para “eficientar” los recursos de la Secretaría y para tal motivo se contrató “consultores externos” de otras nacionalidades.

“Los consultores tienen en promedios esos salarios porque son bien cotizados en otros países”. Además, añadió que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fue quien otorgó los fondos para el estudio, contratación de personal y otros que están relacionados a la Secretaría de Salud.

Al cierre de esta investigación, ningún funcionario del BID se ha referido al señalamiento hecho por Rivas.

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