JOH gastó casi dos mil millones para espiar a opositores

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

(Por Brayan Flores) El dinero aportado por los hondureños, los multimillonarios recursos que fueron pedidos en préstamo al sistema financiero nacional, aparte de ser invertidos en equipar a las fuerzas de seguridad, casi el 15 por ciento se destinaron en los últimos cinco años a labores de inteligencia y espionaje.

Es decir, que los mil 911 millones 110 mil lempiras asignados por la Tasa de Seguridad se destinaron a labores de espionaje y seguimiento de líderes opositores, periodistas y aquellos que han sido “hostiles” al gobierno de Juan Orlando Hernández y significa una considerable suma de dinero, con relación a los más de 15 mil 345 millones que se han invertido para combatir la delincuencia y criminalidad, que han resultado un fracaso.

De hecho, registros a los que tuvo acceso ConfidencialHN en esta entrega revelan la fuerte adquisición de equipos de espionaje, en la proporción que fueron concedidos los recursos a la Dirección Nacional de Investigación e Inteligencia del Estado, creada en 2012 a instancias del entonces presidente Porfirio Lobo,  a fin de combatir la extrema violencia y criminalidad que ha padecido Honduras desde el golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

SECTOR PRIVADO, CÓMPLICE DEL ESPIONAJE. El área de inteligencia ha sido la tercer rama mayor beneficiada por el cuestionado fideicomiso administrado en una suerte de consorcio integrado por el Poder Ejecutivo y el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), detrás de las ramas de defensa (cuatro mil 691 millones de lempiras) y seguridad (cuatro mil 910 millones) y cuyos ingresos han sido aportados en un 93 por ciento por los contribuyentes.

Las fuertes inversiones hechas en inteligencia no necesariamente estarán destinadas a prevenir el delito, pues con la adquisición de poderosas plataformas de intercepción de llamadas, infección de ordenadores, seguimiento de líderes opositores y periodistas críticos al régimen de Juan Orlando Hernández, no resultaría extraño que pudiera operar al ciento por ciento durante la campaña electoral que arrancó este lunes y que podría servir para cooptar, chantajear y presionar a los adversos a Hernández para neutralizar cualquier “ataque” en su contra.

Sólo en vehículos de seguimiento, plataformas tecnológicas, equipos preventivos y “fortalecimiento institucional” se invirtieron mil 221 millones 360 mil lempiras, es decir un 63 por ciento del total de los fondos destinados por el Comité Técnico, el restante 37 por ciento fueron dirigidos a la contratación de personal y otros servicios paralelos que fueron orientados como soporte a las labores de espionaje.

INTELIGENCIA AL SERVICIO DE JOH. Al hacer una relación entre inteligencia, combate al crimen y espionaje a opositores, ha primado este último ya que el país sigue siendo uno de los más violentos del mundo, a juzgar por la alta tasa de asesinatos y por la actividad de la criminalidad organizada que es jefeada por cárteles del narcotráfico, movilización ilegal de armas que circulan por el país. Como referencia, la Secretaría de Seguridad había estimado hasta 2012 que más de un millón de armas ilegales circulan por el país; hasta 2016, unas 300 mil estaban registradas. Este dato es una de las muchas aristas por las cuales se deja en evidencia la efectividad de la inteligencia para combatir el delito en todas sus formas.

El gran beneficiado, de acuerdo a la documentación disponible y a la que tuvo acceso este periódico ha sido la Dirección de Inteligencia, adscrita al todopoderoso Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, dirigida por el mismo presidente Juan Orlando Hernández, por lo que no necesariamente se combate los flagelos que mantienen en pánico a la sociedad de uno de los países más violentos del mundo.

De hecho, según el CIA World Factbook, actualizado hasta este año, alerta que Honduras sigue siendo “un punto para el transbordo de drogas y estupefacientes; también es productor ilícito de cannabis que es cultivado en parcelas pequeñas y es utilizado principalmente para el consumo local”. Asimismo, destaca el perfil hecho por la central de inteligencia del gobierno de EE.UU., “la corrupción es un problema importante y hay alguna actividad de lavado de dinero”. En desplazamientos, internos, la CIA explica que hasta 2016 se registraron 190 mil registros por violencia, amenazas, reclutamiento forzoso por bandas urbanas. En consecuencia, los cuantiosos montos de dinero que ha aportado el Tasón no han servido para que el país sea un poco seguro.

MÁS DINERO, MÁS ESPIONAJE Y MAYOR ATAQUE A OPOSITORES. Respecto a la distribución de dinero para labores de inteligencia, 2015 fue el año donde se observa una fuerte erogación de dinero, pues llegó hasta los 667 millones 160 mil lempiras, según la información disponible; curiosamente, ese año fue crítico para la gestión de Hernández porque enfrentó multitudinarias movilizaciones populares en rechazo al megafraude contra el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y que estuvieron a punto de costarle la cabeza al actual candidato a la reelección.

En 2013, se registró un desembolso global de 207 millones 300 mil lempiras; para 2014 -año que Hernández accede a la presidencia- la cifra se elevó hasta los 462 millones 620 mil lempiras, es decir, en un 223 por ciento del presupuesto asignado el año anterior. En 2016 la cifra alcanzó los 472 millones 460 mil lempiras, si bien bajó en comparación a 2015, pero fue muy elevada con relación a los otros años.

Y es que la Ley de inteligencia nacional, aprobada en enero de 2013 por el Legislativo presidido por el actual jefe de Estado y con el respaldo de la aplanadora bipartidista, dio amplísimos poderes a la Dirección de Inteligencia al dejarla operar a su antojo, espiar a quien quisiera sin restricciones ni salvaguardas judiciales, por lo que tiene carta blanca para observar por cualquier método a quien quiera y cuando quiera.

De hecho, el artículo 9, desde los apartados A hasta el F de la controvertida norma publicada en el diario La Gaceta, con registro 33,099 del 15 de abril de 2013, establece que podrá “contrarrestar” las “amenazas contra el Estado”; detener acciones “terroristas” y neutralizar actos que “atenten gravemente contra la gobernabilidad, administración pública, interferencia de agentes internos o externos que comprometan el orden público” y “proteger las instituciones de infiltraciones, sabotajes y otras actividades de organizaciones criminales y otros agentes que representen una amenaza”.

En concreto, la inteligencia estatal dirigida por Hernández a través de sus representantes actuarán a sus anchas durante la campaña electoral para ir socavando cualquier intentona que frene los planes continuistas del gobernante, quien se apresta a lanzar una virulenta campaña basada en ataques personalizados contra opositores, seguimiento a críticos de su régimen, periodistas que denuncian la corrupción y aquellos que sean “enemigos declarados”.

Asimismo, se prevé la proliferación de más panfletos físicos y virtuales que buscarán por todos los medios desarticular cualquier señalamiento al gobierno nacionalista mediante campañas de desprestigio a los acérrimos rivales y críticos para generar confrontación y permitir un gane del mandatario sin sudar la camisa.

 

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