Soñamos despiertos y soñamos dormidos

(Por Lenin Túpac Alfaro) Al parecer estamos viviendo una larga espera en Honduras. Como que todo lo que sucede no le pone fin a la tensa calma, suficientes motivos nos dan los que dirigen a su antojo los destinos de la nación como para desesperarnos y tomar justicia por nuestra propia mano, pero ¡no! Todavía estamos esperando y esperando que sea cierto lo que ya es un secreto a voces (de los próximos en viajar a Miami o New York y sin necesidad de visa).

Estamos estirando las horas y los días y “rezando” para que esta agonía llegue a su final y que se acabe el misterio y sea revelada públicamente los nombres de los personajes de la narcopolítica en Honduras y que están en “la lista” de la embajada estadounidense.

Aparentemente como sociedad hemos llegado al convencimiento de que es imposible confiar en las instituciones del gobierno y que la única manera de ver que se haga justicia y sean castigados los que convirtieron al país en un corredor logístico para el narcotráfico sudamericano, es que la justicia norteamericana haga formal solicitud de extradición de algunos de los cabecillas de la todopoderosa mafia político  empresarial que se esconden en los partidos políticos sin excepción alguna.

Hasta este punto y a simple vista parece algo normal que “esperemos “ que sean los gringos los que se lleven a los criminales de altos vuelos, pero cuando vemos y pensamos las cosas con mayor detalle, podemos llegar a la triste conclusión, que como sociedad hemos tocado fondo, que somos incapaces de resolver nuestros problemas, que somos cómplices y no víctimas, que somos un pueblo sin espíritu.

Queremos una comisión internacional para todo, para que nos dé de comer, para que nos dé trabajo, para que nos dé justicia, para que acabe la corrupción y la impunidad, para que haya elecciones limpias, para que la selección clasifique al mundial, somos una especie de limosnero internacional que extiende la mano para todo.

“Cómo podrías renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza”: Friedrich Nietzsche.

Pero a pesar de nuestra condición de mendicidad, nos creemos “libres de pecado” y en los foros internacionales y en los foros virtuales (Facebook, Twitter) señalamos a Venezuela, Cuba, Corea del Norte y a cuanto país y pueblo se nos ocurra, solo falta que salgamos criticando al pueblo de Cataluña en defensa de la España monárquica, nos hace falta reconocer que acá dentro de nuestras cuatro paredes hemos empezado a vender el territorio nacional en porciones de mil kilómetros.

Y los líderes políticos de la desprestigiada democracia representativa catracha, sólo están esperando que la MACCIH y las extradiciones perjudiquen a unos y que beneficien a otros, políticos carroñeros, parásitos, desvergonzados que sólo buscan empleo de gobierno y disfrutar las mieles de la burocracia.

Seguimos en calma, seguimos a la espera, soñamos despiertos y soñamos dormidos, pero al final hemos dejado todo en manos de San Juan -si al parecer estamos esperando a que “San Juan baje el dedo”.

 

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