¿De qué color es el viento?

(Por Lenin Túpac Alfaro) Nuevamente se “calentó“ el asunto de la narcopolítica en Honduras por lo menos a nivel de rumores y contra rumores, ya que a nivel internacional el prestigioso diario New York Times publicó un nuevo artículo sobre nuestros más famosos narcotraficantes los hermanos Rivera Maradiaga conocidos como los Cachiros, ¡sí! El mismo diario del que un día el ya fallecido e icónico líder cubano Fidel Castro dijera que les creía todo cuanto  publicaban, menos cuando hablaban mal de Cuba.

Nuevamente las redes sociales más utilizadas en nuestro país, como ser Facebook y Twitter, se vieron desbordadas en publicaciones falsas algunas y ciertas otras tantas, la cosa es que salieron defensores y acusadores por todos lados, porque aunque usted no lo crea, en Honduras los narcopolíticos tienen defensores y detractores dependiendo del partido político al que el “acusado” pertenezca.

Así que si el señalado es el hermano del actual ocupante de Casa Presidencial o el mismísimo jefe del actual régimen, los contrarios políticos se encargan de despedazarlo y hacerse los indignados ante tanta corrupción y crimen; pero si el señalado es el hermano de un expresidente que a su vez es coordinador general de un partido de oposición, entonces esos mismos que se rasgaban las vestiduras anteriormente, ahora alegan persecución política -y acto seguido- salen los que estaban escondidos y calladitos cuando salía a relucir el hermano y el mismo “hombre” y lanzan todo tipo de acusaciones contra Hugo Chávez y Venezuela, o sea que todo esto que debería ser serio, se vuelve una chanfaina.

Cualquiera podría citar a algún pensador famoso y decir que los pueblos se merecen a los gobernantes que tienen y, en nuestro caso, da en el clavo, somos un pueblo ciego que busca desesperadamente a un tuerto que nos guíe; repetimos la tragedia de la conquista española una y otra vez, ya sean extranjeros o connacionales los que nos despojan de nuestras riquezas. Lo que nos importa es si el verdugo es de nuestro color político o no.

Hace muchos años atrás cuando era un niño, vi en la televisión una película de producción mexicana titulada “De qué color es el viento” que trataba de dos niños ciegos que eran amigos y los dos se sometieron a una cirugía para recuperar la vista y sólo uno de los dos tuvo éxito en dicha operación y el niño que recuperó la vista vio lo terrible que puede ser la vida y la miseria humana y al ser consultado por su amiga que no recuperó la vista ¿de que color es el viento? Este le contestó: sucio sucio, no vale la pena verlo.

Creo que si aplicaramos los ideales que quiso transmitir esa película, a nuestro caso particular, la respuesta del niño al ser consultado de qué color es el viento, sería: depende depende, del partido político al que pertenezcas.

Lo que sí es cierto que en la tal “lista” de la embajada estadounidense los posibles nombres que la integran son de reconocidas figuras de la clase privilegiada hondureña, incluyendo a presidentes y expresidentes y a sus familiares que, más temprano que tarde, van a ser llamados a dar cuentas, no por algún Dios o dioses, pero sí por sus propios patrocinadores imperiales.

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