Al descubierto complot del gobierno de Honduras por crimen de activista

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

La muerte del activista del Partido Nacional, Mario Reinieri González, revela el macabro plan que echó andar el gobierno de Honduras para meter miedo en la población a pocos días de las elecciones generales y cuenta con el aval de las agencias de seguridad y defensa creadas por el presidente Juan Orlando Hernández, quienes han montado una trama para justificar la captura de pandilleros que salieron de forma extraña de los penales donde se encontraban cumpliendo condenas o esperando juicios por los crímenes que cometieron.

Los hallazgos hechos por ConfidencialHN y Radio Globo vienen a desmontar una cínica red de mentiras que ha construido el Ejecutivo nacionalista, en contubernio con fuerzas de seguridad que se levantó alrededor del crimen contra González, ejecutado la madrugada del 7 de noviembre y que se lo achacan a supuestos miembros de la pandilla 18, cuyos cabecillas fueron sometidos a procesos judiciales por haber participado en el crimen de más de 200 personas.

En en esta escalada de terror se evidencia cómo ha venido operando la prensa oficialista para trasladar temor, con el propósito de vender miedo a la gente y que los conmine a votar por el proyecto continuista del actual mandatario, más la rápida, enérgica, insólita y palurda reacción de agencias como la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) y Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina) para dar con los supuestos autores del crimen.

Hasta resulta extraño que el régimen haya movido su megaestructura, jefeada por el propio Hernández, para condenar el crimen e instaurar el martirologio para conseguir el denominado “voto del miedo”, a pesar que se han consumado 11 crímenes de tinte político contra dirigentes de los partidos Libertad y Refundación (Libre), Partido Liberal y Partido Nacional y, casualmente, se basan en un cartel que dejaron los asesinos del activista azul, para alegar que son “perseguidos” del crimen organizado y narcotráfico, quienes -presuntamente- no quieren que JOH se quede cuatro años más en la presidencia.

Mario Reinieri González, fue ejecutado la madrugada del 7 de noviembre y el crimen es achacado a supuestos miembros de la pandilla 18, cuyos cabecillas fueron sometidos a procesos judiciales por haber participado en el crimen de más de 200 personas.

La megaestructura oficialista achaca a los integrantes de la pandilla 18 del crimen porque, según ellos, se basan en un audio que habría enviado uno de los privados de libertad desde los penales de ultra alta seguridad el Pozo I y II donde, supuestamente, pidió a sus familiares que “nadie vaya a votar por Juan Orlando y el que haga eso va tener problemas con nosotros, la paisada, los buseros, los taxistas y que nadie va a trabajar para ese viejo basura y nadie lo va andar promocionando…”.

Pero resulta hasta rarísimo que en estas cárceles se permita la presencia de infantes, pues al fondo de la grabación se puede escuchar el grito de un bebé y lo mismo pasó con una segunda “wila” (carta o mensaje en la jerga pandilleril) donde se amenaza a los que “activen” para el candidato-presidente, se logra escuchar un comercial de televisión y se alcanza a oír la frase “niños, niños…” y el mismo bebé vuelve a gritar mientras el supuesto marero advierte con ejecutar a todos aquellos que terminen apoyando a Hernández.  Las normas del Instituto Nacional Penitenciario (INP) prohíben que hayan aparatos de entretenimiento en estos establecimientos carcelarios, mucho menos, se permita el contacto físico con los visitantes. ¿Cómo pudo mandar el reo ese audio cuando no tiene acceso siquiera a un teléfono inteligente que permite enviar notas de voz en tiempo real?

Y resulta hasta extraño y curioso de cómo la FNA y Fusina capturaron en tiempo récord a los hechores del crimen contra el activista azul, entre quienes se encuentra Jaime Ramírez Cáceres, Little Serio; este miembro de la pandilla 18 acudió el sábado 28 de octubre a una audiencia de proposición de pruebas porque enfrenta una acusación por asesinato y asociación ilícita. Ese mismo pandillero debió ir el próximo martes a una audiencia al Tribunal de Sentencias de Jurisdicción Nacional ya que pasará a la etapa de juicio oral, según el boletín emitido el pasado 12 de octubre y que está colgada en la página web del Poder Judicial.

Little Serio fue capturado el 17 de mayo de 2014 en un operativo realizado en la colonia Villafranca de Comayagüela porque se lo sindica de haber participado en el asesinato de 178 personas, las cuales fueron ejecutadas en casas locas y fueron enterradas en cementerios clandestinos ubicados en barrios y colonias conflictivas de la capital de Honduras. Este gángster volvió a caer el 24 de junio de 2015 por su participación en la muerte violenta de 28 personas ocurridos entre junio y noviembre en varios puntos del Distrito Central; también fue arrestado el taxista Sergio Rolando Murcia, Polache, señalado de ser el responsable de trasladar los cuerpos de quienes eran ultimados. Según la información de la época “la investigación fue realizada bajo la consultoría de Colombia, adscrita a la embajada de EE.UU. en Honduras”.

No obstante, una nota de la fuente policial hecha por un diario capitalino incurre en contradicción al señalar que el Ramírez Cáceres y compinches “guardan prisión en diferentes centros penales del país por la presunta comisión de otros delitos”. ¿Cómo es posible que Little Serio fuera capturado en 2014 y 2015 por su participación en la muerte de 205 personas? ¿Cómo salió en libertad este sujeto que pende sobre él un formal proceso judicial por asesinato y asociación ilícita y vuelve a ser recapturado el 7 de noviembre por participar en la ejecución de González?

El portal web de la Presidencia publicó la noticia con el titular Contundente respuesta: Capturan a peligrosos pandilleros que le quitaron la vida a joven dirigente en la que destaca la detención de “Jaime Alexander Ramírez Cáceres (25) y Hodel López Turcios (31), conductor del taxi usado para el acto criminal”. Por tanto, queda claro que el sospechoso del crimen no será presentado en la audiencia previa al juicio oral que tendría que realizarse la otra semana porque estará detenido en la cárcel el Pozo hasta que sea presentado ante un juez penal para que le aplique el auto de formal procesamiento por su nexo con la muerte del integrante del Partido Nacional.

El comunicado del INP viene a desenmascarar en un ciento por ciento las mentiras de esta trama y vuelve a dejar en evidencia el fracaso en la investigación criminal que le corresponde al Ministerio Público, Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) y Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y la extinta Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) porque jamás pudieron presentar pruebas fehacientes contra Little Sabio. 

“Es falsa la información que trasciende, que uno de los presuntos implicados en el asesinato del dirigente político, Mario Reinieri Gonzáles Sánchez, escapó de una de las cárceles de máxima seguridad; Que el integrante de la pandilla 18, Jaime Alexander Ramírez Cáceres, sí estuvo recluido en el Centro Penitenciario ‘El Pozo II’, en Morocelí, El Paraíso, hasta el 13 de julio de 2017,  recuperando su libertad por orden de los Juzgados de Ejecución de Sentencia de la Sección Judicial de Tegucigalpa”, revela la postura oficial del INP y añade que el acusado recibió el 21 de mayo de 2014 el sobreseimiento defintivo por asociación ilícita y el 1 de marzo de 2015 se le extendió carta de libertad por portación ilegal de armas.

Aún así, este individuo se encuentra en un proceso judicial por el asesinato de 28 personas ante un tribunal nacional, ¿cómo logró salir de la cárcel? Esta seguidilla de errores de los operadores de justicia, agencias de investigación criminal reafirman la falacia que representa el sistema legal y policial porque permite que el oficialismo se victimice de la muerte de González y arrmeta de forma directa contra la oposición, ya que el presidente Hernández ha dicho una y otra vez que en el pasado los criminales actuaron a sus anchas sin que las administraciones anteriores tomaran cartas en el asunto.

De hecho, el presidente del Partido Nacional, Reinaldo Sánchez, señaló en un comunicado que “es evidente quiénes son los no le conviene que gane Juan Orlando Hernández, a los delincuentes, extorsionadores, narcotraficantes, aquellos que han desangrado Honduras no les conviene”. Estas líneas dejan claro el discurso terrorífico sostenido por la formación política contra la oposición a Hernández y va en sintonía con las declaraciones desafiantes que éste ha hecho durante sus años al frente del Ejecutivo al culparlos de la alta violencia e impunidad que se ha venido viviendo.

Por ese motivo, el mismo gobernante los ha señalado de pretender mandar a los militares a sus cuarteles, mientras que él los ha mantenido en las calles durante su mandato, que ha enviado a los presidios a los gansteres más peligrosos para evitar que “sigan cometiendo crímenes contra la población”. “Recuerdan cuando decían militares de regreso a sus cuarteles, nosotros dijimos militares a cuidar a su pueblo a las calles”, dijo en tono desafiante ayer el jefe de Estado a sus seguidores en una concentración hecha en San Pedro Sula.

Es así cómo se ha venido articulando una red de mentiras a través de los falsos positivos que pretende imponer el gobierno de Honduras para justificar una virulenta campaña contra sus recios críticos, llegando a prácticas propias del terrorismo de Estado, en complicidad de cuerpos creados por el propio mandatario que busca repetir el gobierno al echar mano del martirologio para obtener el temido “voto del miedo” de un segmento de la población que no se ha decidido por cuál candidato presidencial votar. Además, refleja cómo las “asesorías” de los gobiernos de Colombia y EE.UU.  a los hondureños y un cerco mediático que plasma cuantiosas cantidades de páginas donde se recrean cómo fueron los escenarios para matar al dirigente del nacionalismo.

En conclusión, las fuerzas paramilitares o escuadrones de la muerte al servicio del Estado estarían detrás de la muerte de Reinieri González y cuya práctica se asemeja a las usadas por otras naciones para neutralizar a sus rivales, que suele ser conocida como “guerra sucia”.

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