Dos de los imputados en el crimen contra activista tienen antecedentes

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

Los supuestos autores materiales del crimen del activista del Partido Nacional de Honduras, Mario Reinieri González, fueron sometidos a juicio este lunes ante un juzgado nacional para ser imputados por varios delitos, menos por asesinato.

La programación hecha por los tribunales, con fecha 13 de noviembre, detalla que Jaime Alexander Ramírez Cáceres, Little Serio; Karla Ninoska Valladares; Joseph Isaac Amador; Hansel Joshua Fuentes; Yaris Antonio Juárez Ordóñez y Mauricio Rafael Jiménez Palomo, fueron acusados por asociación ilícita, portación ilegal de armas comerciales, atentado, facilitación de locales para el tráfico de drogas, pero no aparece en el ingreso el delito de asesinato contra González, ocurrido el pasado 7 de noviembre.

El resumen de los hechos detalla que los imputados, todos miembros de la pandilla 18, “fueron detenidos el pasado 7 de noviembre” a través de allanamientos en varios puntos de la ciudad y que “se siguen investigaciones sobre la muerte de de una persona”.

En ningún momento aparece dentro de la acusación la figura de asesinato, por la cual fueron arrestados Little Serio y compañía en el operativo hecho en tiempo récord por las fuerzas de seguridad y que fue celebrado por altos funcionarios del gobierno nacionalista, pues aseguraron que con la captura de los malhechores se “comenzó a hacer justicia”.

De los 11 arrestados por la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA), sólo aparecen seis; en cambio, el taxista Hodel Turcios, Eduardo José Ortíz Morales y un pandillero identificado como Slik, no aparecen en el listado de los sospechosos que deberán comparecer ante el juez nacional. En tanto, hay tres jóvenes de 16 y 17 años, se desconoce si serán imputados por un juez de menores como infractores y no como criminales.

De hecho, varios de los imputados en el crimen contra el activista azul, fueron arrestados en el pasado por portación de armas y robo de carros, pero los liberaron sin que las autoridades dieran una explicación al respecto.

En el caso de Fuentes, la Policía lo capturó el 28 de marzo de este año por portación ilegal de armas, pero fue a una audiencia de conciliación por el delito, por lo que quedó en libertad. Por ese delito, el acusado debería purgar una condena de hasta 12 años de cárcel.

Según el artículo 45 del Codigo Procesal Penal, detalla que los delitos de orden privado y público “dependiente de instancia particular y los que admitan la suspensión condicional de la persecución penal, procederá la conciliación entre víctima e imputado, en cualquier momento, hasta antes de la apertura a juicio”.

“En esos casos, si las partes no lo han propuesto con anterioridad, en el momento procesal oportuno, el órgano Jurisdiccional podrá exhortarlas, a efecto de que manifiesten cuáles son las condiciones en que aceptarían conciliarse”, por lo que Fuentes ya no tendría opciones para recurrir a esta figura que, a fin de cuentas, causa impunidad.

Respecto a Jiménez Palomo, fue capturado hace exactamente dos años (13 de noviembre de 2015) en la colonia La Laguna de Comayagüela por robo de vehículos. “Al momento de su detención se le decomiso un vehículo marca toyota corolla, color gris, Año 2004, sin placas con vidrio polarizado, con reporte de robo y en el interior del vehículo se encontró un juego de placas PDJ 0891 que, según denuncia, pertenece a un auto color verde, con reporte de robo, el día jueves 29 de octubre de 2015”, explicó el organismo en aquella ocasión.

Al cierre de esta publicación, ninguna autoridad ha sabido explicar cómo salió de la cárcel este supuesto pandillero, integrante de una banda de robacarros, quien debería estar privado de libertad, pues se le encontró con un automotor que se apropió de forma ilegal junto a sus compañeros de crimen.

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