Silencio electoral

(Por Lenin Alfaro) Hoy, lunes 20 de noviembre a las doce de la noche, termina el período de campaña política establecido en la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas y empieza lo que se conoce como el silencio electoral, que es según los criterios de la democracia burguesa, un espacio de tiempo para que los ciudadanos habilitados para ejercer el sufragio, puedan meditar tranquilamente a quién o quiénes van a elegir en los distintos cargos de elección popular en disputa, entre los miles de candidatos de la oferta de la partidocracia vernácula.

¡Al fin! Después de la medianoche, podremos sintonizar la radio o la televisión, sin escuchar toda esa sarta de mentiras y de estupideces de los aspirantes a una chamba de gobierno, donde ofrecen el cielo y la tierra a cambio del voto que los ponga en la nómina del erario nacional. Todos los que buscan colarse en las planillas salariales del gobierno, se presentan como los defensores del pueblo, que van a luchar por nuestros derechos y que la niñez y la tercera edad; que esto y que las madres solteras y los discapacitados aquello. Y todo al son de una musiquita ridícula ¡Vaya circo!

Así es señoras y señores, hoy a la media noche empieza el “silencio“ para que los hondureños podamos reflexionar sobre si queremos reelección presidencial o no. O si queremos en el Congreso Nacional a una exreina de belleza, un exfutbolista, un ex 316, un golpista o un golpeado, un presentador de Tv o un comediante de poca monta; o podamos escoger entre las amantes y los parientes de los líderes políticos, los extraditables y sus testaferros. ¡En fin! Es variopinta la cosa.

¡Empezó la cuenta regresiva!, después que el reloj marque las cero horas y empiece el nuevo día, los hondureños vamos a entrar en un especie de trance meditativo y decidir después de una espera de cuatro años a quién le entregamos el látigo para que siga golpeando nuestras espaldas y como pueblo sumiso que somos, sólo pondremos una condición: Que el amo que salga electo no sea tan cruel como los anteriores -porque no es el amo el que nos molesta- sino que el color del látigo con el que nos golpea.

“Los esclavos votan cada cuatro años para cambiar de amo”: anónimo.

Los problemas de la democracia se arreglan con más democracia: es la piedra fundamental de todos los partidos y sus cúpulas y más democracia significa más elecciones y más elecciones significa más democracia y así por los siglos de los siglos.

Lastimosamente, nada va cambiar con las elecciones del 26 de noviembre. Seguiremos en las mismas y con los mismos, porque aunque haya hondureños que no lo crean, la verdad es que, mismas personas y mismos métodos es igual a mismos resultados.

Pd: Mi agradecimiento a ConfidencialHN por permitirme escribir durante todo este tiempo, un año ha pasado desde mi primera publicación.

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