2018: ¿Y ahora, qué?

(Por Lenin Alfaro) Muchos aprovechan el comienzo de una nueva docena de meses, para hacer promesas de cambio, algunos se proponen dejar de lado viejos y perniciosos hábitos como el consumo de tabaco y alcohol, otros intentarán comer más sano, algunos iniciarán la práctica de más actividades físicas y los que se pusieron más sensibles en estas fechas, se propondrán acercarse más a sus seres queridos.

Lamentablemente todos los que se proponen hacer cambios ligeros o radicales en sus vidas y así como en la sociedad, serán la minoría y la aplastante mayoría seguirá haciendo exactamente lo mismo.

Y seguir haciendo lo mismo en Honduras es sumamente peligroso, porque lo crean o no los defensores del status quo, los promotores del conservadurismo y los que se benefician del dejar hacer dejar pasar practicado por una ciudadanía inconsciente, estamos a las puertas de una crisis de proporciones gigantescas, donde la anarquía, el caos y la bancarrota, van a sustituir este viejo desorden organizado que se llama Honduras.

Parece que nadie ve lo evidente, estamos sometidos a un experimento del nuevo colonialismo norteamericano, donde la invasión se lleva a cabo por medio de organizaciones no gubernamentales que tienen su origen en los dólares de la USAID, pasando de la vieja práctica de tener controlado al ocupante del Poder Ejecutivo al nuevo orden: Controlar la Corte Suprema de Justicia y al Ministerio Público a través de misiones anticorrupción.

Mucho dinero y vidas le ha costado al imperio las invasiones armadas (las vidas humanas, no es que les importe mucho en realidad) pero sí les preocupa que China, sin disparar ni un tiro, amenaza la hegemonía tradicional. Así que las revoluciones de colores y primaveras ciudadanas son mejor opción y en naciones como la nuestra, las misiones de apoyo contra la corrupción y la impunidad será la forma de sometimiento más barata y además “legal”.

El fraude electoral, la corrupción gubernamental, el narcotráfico y la complacencia de medios de comunicación, empresa privada, iglesias y la complicidad policial y militar hacen el caldo de cultivo perfecto para que se instale en los próximos 24 meses un gobierno nacional dirigido por oenegés locales e internacionales, suena como a teoría conspirativa, pero las señales son más que claras.

Primero el caos, la ingobernabilidad, la bancarrota y después la solución, que no será otra cosa que la “oenegecracia “ y los sueños de libertad e independencia se verán reducidos a negociaciones entre la sociedad civil organizada (desde Washington) y los dueños de los partidos políticos.

Las pugnas de poder y el reparto de lo robado tiene entretenida a la clase política dominante. Y la ambivalencia, la falta de estrategia y escaso fundamento ideológico parece ser la agenda del día en la clase opositora.

Para los que gustan del entretenimiento barato, en 2018 podrán ver por televisión: falsas revoluciones, nacimiento y muerte de partidos políticos, impeachment presidencial, desfile de corruptos en trajes color naranja. Pero al final del día seguiremos siendo colonia del sionismo imperial y obedientes esclavos del sistema.

Previous article

Diálogo

About the author

Related

Loading Facebook Comments ...

JOIN THE DISCUSSION

error: Contenido protegido, comparta nuestras publicaciones en su red social de preferencia!