El liberalismo. El Partido Liberal de Honduras y su actual crisis

(Por: Filiberto Guevara Juárez) Dedicado a las milicias eternamente jóvenes del glorioso Partido Liberal de Honduras y, al igual que a su guardia permanente. Con motivo de su 127 aniversario, el 5 de febrero, del presente año.

El presente ensayo literario se fundamenta en dos obras: “Los pensadores de la libertad” del escritor argentino, Mariano Grondona, el cual en 1982, desarrolló en la facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) un curso de postgrado bajo el título: El liberalismo: una indagación. Mariano Grondona, también fue académico visitante en la universidad de Harvard. Resulta que, al final de su indagación sobre el liberalismo, siendo conservador ideológicamente, se volvió liberal. El otro autor es Friedrich A. Von Hayek, austríaco y premio nobel de economía, 1974, quien escribió su monumental obra: “Los fundamentos de la libertad”.

Es tanto el universo de ideas contenidas en los aparatos electrónicos actualmente, que ante la imposibilidad de leerlo todo; el mundo actual necesita de síntesis que le permitan a los lectores(as), informarse con ideas claras en temas tan amplios como la ideología liberal.
Así pues, según Grondona, el liberalismo tiene su origen en dos grandes vertientes de los filósofos griegos: los estoicos y los epicúreos. Los primeros, defendiendo los principios éticos y morales; los segundos, simplemente, defendiendo el pragmatismo o utilitarismo. El pensamiento estoico se hace consustancial con las ideas democráticas del gran orador Pericles; en la Antigua Grecia, en la ciudad Estado de Atenas; naturaleza filosófica e ideológica a la cual responden los Partidos liberales en general, y el Partido Liberal de Honduras en particular.

Mientras que los principios filosóficos de los epicúreos, pragmáticos y utilitaristas por excelencia; arraigan sus ideas en la ciudad Estado, griega de Esparta, en la cual predominaba la autocracia, autoritarismo y no la democracia; naturaleza a la actual responden actualmente los Partidos conservadores, como el Partido Nacional de Honduras. Debido a que las ideas libertarias de los estoicos, también promulgaban el cambio. Éstos se fundamentaron a la vez, en filósofos como Heráclito de Éfeso, que veía en todo cambio, algo natural y bueno al final. En cambio, los epicúreos se fundamentaron en el gran filósofo griego Parménides, el cual sostenía el principio de la inmovilidad. Principio éste, que también defendió el gran filósofo griego, Platón; el cual afirmaba que, todo cambio implica degeneración.

Es quizá por eso, que los gobernantes conservadores tienden a ser autoritarios, despóticos, anti democráticos, y de carácter caudillista. Los estoicos también se fundamentaron en el gran filósofo griego, Sócrates, el cual al admitir que “sólo sé que nada sé”; reconocían la falta de omnisciencia de todo ser humano. Posteriormente, dichos principios políticos y filosóficos de las dos vertientes anteriormente enunciadas, se arraigaron en la Roma imperial; hasta desembocar en la Europa anglosajona, en Gran Bretaña, y la Galicana, en Francia. Resulta que, los principios del liberalismo anglosajón, se afianzaron en los Estados Unidos a raíz de su independencia en 1776, y en Francia, a raíz de su revolución en 1789.

Así pues, el liberalismo hondureño se nutrió de las dos vertientes del liberalismo moderno: el anglosajón, y el francés. Nuestros próceres como Francisco Morazán y José Cecilio del Valle, aunque abrevaron en el liberalismo anglosajón; se nutrieron principalmente del liberalismo francés, plagado de racionalismo, según Hayek, el cual a su vez, paradójicamente, desemboca en ideas socialistas y colectivistas, muy fundamentadas en el historicismo, según el gran pensador de la libertad y también austríaco, Karl Popper. Aunque resulte paradójico para nosotros los liberales hondureños, el gran pensador de la libertad, Hayek, sostiene que los auténticos liberales al estilo whig, anglosajón, desconfían de los excesos del racionalismo, más propios de los tories, con tendencia al conservadurismo, el cual por naturaleza propia degenera en misticismo irracional, muy propio de los Partidos conservadores de América Latina y del Partido Nacional de Honduras, en particular.

No es que el liberalismo de origen anglosajón comulgue con el ateísmo según Hayek, ¡de ninguna manera! Simplemente, es que el liberalismo es desmitificado y libre por naturaleza; porque reconoce que todo ser humano en libertad, hace florecer al máximo los dones o talentos que Dios le concede a cada persona.

Por todo lo anteriormente expuesto, queda bien claro que los conservadores comulgan más con el credo colectivista; mientras que los liberales se oponen a tal credo, exaltando el respeto a la sagrada libertad de cada persona. O como afirma también Hayek, que, cuando un socialista se desengaña; se vuelve conservador o partidario de las sociedades cerradas con regímenes totalitarios como afirma también el austríaco y gran pensador de la libertad Karl Popper. Éste último afirmaba también que las sociedades cerradas con regímenes autoritarios y despóticos, son reticentes a todo cambio.

Lo contrario sucede con las sociedades abiertas con regímenes democráticos y liberales, las cuales son abiertas a todo cambio, muy al estilo del liberalismo anglosajón, como sucede actualmente en los Estados Unidos de América, con el Partido Demócrata. El gran problema dada la escasa cultura política de la mayoría de los hondureños; es que algunos nacionalistas, son nacionalistas sin saber exactamente por qué pertenecen a un Partido esencialmente conservador del status quo, que promueve la corrupción y la impunidad en favor de una élite corrupta, en detrimento de la clase media y de los pobres en general. Todo lo contrario al Partido Liberal de Honduras, que promueve un desarrollo incluyente para la clase media y los pobres en general.

En el último capítulo de su monumental obra los fundamentos de la libertad, Hayek, desnuda su alma, y nos responde sin ambages la siguiente pregunta: ¿Por qué no soy conservador? Afirmando de entrada que, “en un solo aspecto puede decirse con justicia que el liberal se sitúa en una posición intermedia entre socialista y conservador” en efecto, rechaza tanto el torpe racionalismo del socialista, que quisiera rehacer todas las instituciones sociales al tenor de ciertas normas dictadas por sus personales juicios, como del misticismo en que con tanta facilidad cae el conservador.

Aunque resulte paradójico admitirlo, el liberal no es excesivamente racionalista según Hayek. Desconfía de la razón, pues “reconoce que existen incógnitas aún sin desentrañar. Incluso, duda a veces, que sea rigurosamente cierto y exacto todo aquello que suele estimar definitivamente resuelto, y, le consta que jamás el hombre llegará a la omnisciencia”. Pues bien, llegado hasta este punto, claramente se puede inferir, por qué el liberal hondureño es de mentalidad abierta, democrática, tolerante, y con capacidad mental de sujetarse a principios ideológicos generales contenidos en nuestra Constitución y estatutos partidarios; y no responde a creencias enteramente personales y autosuficientes. Hayek sin embargo reconoce que los conservadores son muy respetuosos de la tradición; pero son reticentes a todo cambio y admiran lógicamente, el pasado.

El conservador contrariamente al liberal, es excesivamente egoísta y oportunista, y generalmente se deja guiar por el principio maquiavélico de que, “el fin justifica los medios”. En cambio el verdaderamente liberal, tiende a ser altruista y fiel a los principios ideológicos y doctrinarios de su Partido, y lógicamente no se deja guiar por el oportunismo y del principio maquiavélico de que, “el fin justifica los medios”.

Así pues, aclarado hasta este punto, tan sólo en una mínima parte por qué un liberal es liberal; se podrá entender por qué, a pesar de que el liberal por principio debe ser tolerante, no puede admitir el oportunismo y la deslealtad a los principios generales de la ideología y doctrina liberal contenida en una Constitución de la República y en los estatutos del Partido al cual pertenece. No existe la menor duda, que el Partido Liberal de Honduras, atraviesa actualmente, quizá la mayor crisis de identidad ideológica de su historia. Todo porque algunas personas que oportunistamente han accesado al poder político cobijados bajo la bandera rojo, blanco, rojo del glorioso Partido Liberal de Honduras; han traicionado la sagrada voluntad de los electores liberales y a la vez han traicionado los ideales del Partido Liberal, plegándose por interés personal, al más rancio conservadurismo, y hasta cachurequismo, del Partido Nacional de Honduras.

En el caso específico, de los recientes diputados electos, entre propietarios y suplentes, que haciendo caso omiso a la exhortación de las autoridades del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal de Honduras de no asistir a la toma de posesión espuria del actual gobernante Juan Orlando Hernández Alvarado; y que corrieron presurosamente a plegarse a las mieles del poder, traicionando de esa manera, la voluntad de sus electores. Esos diputados no merecen seguir cobijándose bajo la enseña rojo, blanco, rojo, del gran Partido Liberal de Honduras, cuyo propulsor ideológico fue nuestro máximo héroe Francisco Morazán.

Si el Partido Liberal de Honduras, con su actual líder Don Luis Zelaya Medrano, logra como el águila, arrancarse dolorosamente las plumas del más rancio conservadurismo, lo más seguro es que al igual que el águila, un día no muy lejano, con su nuevo plumaje de las milicias eternamente jóvenes; alzará de nuevo el vuelo, y se remontará a las alturas inmarcesibles del límpido cielo de una nueva patria hondureña.

Los hombres y mujeres de mentalidad liberal no le temen al cambio, no le temen al futuro; no le temen a la incertidumbre. Es por eso, que desde lo más hondos de sus sentimientos, al cantar brotan las palabras con que finaliza nuestro himno: ¡liberales, siempre adelante; ni un paso atrás!

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