La red

(Por Lenin Alfaro) Los tentáculos de la corrupción son tantos y tan fuertes en nuestro país, que las organizaciones mundiales y continentales de las que Honduras forma parte, como ser la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA), prácticamente se han venido a instalar a Tegucigalpa en los últimos días, una por la crisis de la reelección ilegal y del fraude electoral y la otra por el entramado asunto de los diputados del Congreso Nacional y los fondos departamentales que sirven para saquear el erario y para enriquecer a los políticos que se desempeñan como parlamentarios.

El sistema político hondureño es un complejo diseño de túneles y cavernas por donde pasan el dinero que es drenado de las instituciones del Estado. Dinero negro que sirve para llenar de lujos y placeres a los involucrados en la “democracia” representativa catracha, donde ángeles y demonios conviven en una bien montada red de fraude, robo, hurto, extorsión y muerte, que tiene sometida a casi el setenta por ciento de la población a una situación de pobreza e inseguridad cada vez más lamentable.

Casos recientes de monumental corrupción como la del exdirector del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) o de los narcopoliticos en cargos de elección popular, son realmente parte de una red más extensa que todavía no ha sido revelada y que probablemente podamos conocer en los próximos meses e incluso años, donde se verán salpicados casi todos los partidos políticos y sus dirigentes y activistas más conocidos.

Lamentablemente, estos hechos no son casos aislados, ni son la excepción a la regla, son en realidad el medio y el fin; el botín estatal es la razón de ser de la partidocracia oligárquica hondureña.

Todos los días se golpea la piñata llamada Gobierno para conseguir los apetecidos caramelos que endulzan hasta al más honrado de los mortales. Lisos y resbalosos hacen fila para dar rienda suelta a su voraz apetito.

Reelección, continuismo, dictadura, golpe de Estado, sucesión constitucional, no importa cómo se llame, siempre y cuando sea producido en elecciónes estilo Honduras, la democracia justifica todo, el voto cada cuatro años es el visto bueno, es el agua bendita.

Salir de esta red criminal de corrupción y subdesarrollo no va ser fácil ni tampoco será rápido, lo más probable es que será doloroso y sin anestesia.

Los políticos pertenecientes a la red y sus fementidos discursos de Dios, democracia y pueblo, no podrán evitar lo inevitable, que no es otra cosa que la dialéctica, quieran o no, tarde o temprano los cambios se darán y una nueva sociedad podrá emerger desde el fondo del pozo de la desesperación.

Por ahora todo parece indicar que lo que resta del año será de negociaciones, que posiblemente tengamos Constituyente, se derrumbarán algunos partidos políticos y otros resurgiran de entre sus cenizas y probablemente el nuevo fiscal general sea una mujer escogida desde Washington.

About the author

Related

Loading Facebook Comments ...

JOIN THE DISCUSSION

error: Contenido protegido, comparta nuestras publicaciones en su red social de preferencia!