Dirigentes indignados no rindieron cuentas sobre destino del dinero enviado desde el exterior

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

Alrededor de 75 mil dólares y 100 mil lempiras recibieron reconocidos miembros de la oposición indignada durante las movilizaciones surgidas por el megafraude contra el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) a fin de proseguir con la causa que puso en jaque al gobierno de Juan Orlando Hernández.

De acuerdo a datos a los que accedió este medio, la organización Pro Honduras Network financió a las cabezas visibles del movimiento, dirigido por Ariel Varela -autoexiliado en Alemania- con unos 35 mil dólares, incluyendo giras por EE.UU. para articular acciones orientadas a la denuncia que salpicó al actual gobierno nacionalista, pero resultaron fallidas por la desarticulación progresiva de las marchas.

Los fondos que fueron utilizados para el periplo hecho a la nación del norte, fueron aportados por empresarios de la construcción y canalizados a través de la fundación creada para respaldar las marchas organizadas entre mayo y noviembre de 2015 y que fueron desintegradas de forma sutil y sistemática por el lideazgo, aseguraron algunas fuentes que pidieron el anonimato.

Al respecto, uno de los aportantes comentó que en un viaje de diez días, hecho por Varela y compañía, éste habría pedido trabajo en el rubro de la construcción y se habría hecho pasar por ingeniero y que “quería laborar con ellos”, por lo que venía buscando la forma de salir del país. De todos modos, el indignado migró hacia Europa al alegar amenazas de muerte contra él y su familia.

Sobre Varela, fuentes de confianza afirmaron que llegó a la capital estadounidense a presentar proyectos de consultoría relacionados con las marchas de las antorchas. Además, tanto él como Gabriela Blen, Marcela Ortega y Paúl Zepeda, pidieron a una organización no gubernamental alrededor de 100 mil lempiras para la seguridad de ellos; en el caso de Zepeda, no recibió parte del dinero que fue solicitado en EE.UU. para la causa.

Por su parte, allegados a Pro Honduras Network revelaron que esta fundación donó alrededor de siete mil dólares en equipo tecnológico. La colaboración consistió en computadoras, teléfonos móviles, tablet y otros, cuyo paradero es desconocido.

Esta oenegé ha venido pidiendo una efectiva rendición de cuentas acerca de los recursos que fueron destinados al respaldo del movimiento indignado. Es más, un comunicado de la organización señala que hubo una entrega global de 75 mil dólares que no han sido liquidados.

En cuanto a las acusaciones, el excandidato a diputado por Libertad y Refundación (Libre), Miguel Briceño, se desmarcó de las mismas al afirmar que jamás recibió dinero. “Estoy a punto de perder mi casa…Ariel Varela sí andaba gestionando fondos sin saber de dónde provenían”. “Varela iba a fundar una oenegé para recibir el dinero”, sentenció Briceño en una entrevista con Radio Globo.

Uno de los consultados por este periódico afirmó que hay evidencias acerca de las transferencias monetarias hechas a los indignados y “tenemos pruebas de correos electrónicos en los que (Varela) mandaba proyectos a organizaciones y ostentaba tener un sueldo de 90 mil lempiras”.

Comunicado Público
27 de Febrero 2018

El antes y el después del Movimiento de las Antorchas
Reflexión para futuros movimientos sociales en Honduras

No es desconocido para los hondureños y hondureñas las causas que motivaron el surgimiento del Movimiento de las Antorchas en 2015, año en el que miles de ciudadanos cansados por la corrupción y la impunidad que impera en Honduras, salieron a las calles mostrando repudio e indignación ante un hecho que en ese momento representó uno de los mayores actos de corrupción en la historia de Honduras, el terrible desfalco del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), acto que trajo consigo miles de muertes y luto a muchas familias hondureñas.

Durante ese proceso muchas donaciones llegaron al movimiento, donaciones procedentes de algunas organizaciones y compatriotas que viven en Estados Unidos y España, dispuestos a colaborar con la causa que en ese momento motivaba a la ciudadanía de Honduras. Dichas donaciones cuya cifra exacta se desconoce, eran enviadas en dólares y euros a los activistas del movimiento de las antorchas, a casi cuatro años luego que la población hondureña solicitara la CICIH (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras), se sigue desconociendo en qué fueron invertidos los fondos recibidos por el movimiento y como es costumbre en el país, ninguno de los miembros se ha interesado en brindar una necesaria rendición de cuentas para transparentar el proceso y evitar posibles molestias o dudas de los cooperantes referentes a la malversación de fondos.

En su momento los activistas de dicho movimiento por medio de terceros, solicitaron a varias ONG’S con sede en Estados Unidos la donación de miles de dólares, entre estas donaciones podemos mencionar la solicitud de 75,000 dólares anuales para capacitar a jóvenes en temas de lucha contra la corrupción y la impunidad. Además se elaboraron proyectos para sostener al movimientos en las calles, en los que sus protagonistas pretendían recibir sueldos que oscilaban entre 2,000 a 4,000 dólares mensuales, desde 2015 hasta la fecha hay quienes aún se preguntan: ¿Por qué el movimiento de las antorchas se desmovilizó? , ¿En qué se invirtieron los fondos recibidos por el movimiento?, ¿Será posible que aún en los movimientos que luchan contra la corrupción y la impunidad hace falta transparencia?, muchas son las preguntan que surgen en torno a este tema, y que han quedado en el aire sin ninguna respuesta por parte de los protagonistas del famoso Movimiento Oposición Indignada.

Otra crítica necesaria en este análisis se centra en profundizar sobre la lamentable cultura de muchos activistas de movimientos sociales, que anteponen los intereses personales antes que los intereses de país. Luego de la desmovilización del movimiento de las antorchas, podemos ver que muchos de los integrantes de dicho movimiento desarrollaron sus proyectos personales amparados en su labor dentro de la lucha social, solicitando asilo en otros países, o postulándose a cargos de elección popular obteniendo de esta manera un beneficio del movimiento del que se auto proclamaron líderes, cabe señalar que el problema no radica en aspirar a un puesto dentro de uno de los poderes del Estado, ni tampoco en irse a vivir a otro país, lo condenable del asunto es por una parte abandonar la lucha fugándose del país cuando miles de hondureños en las calles exponen de igual forma sus vidas y al ver el peligro no huyen a otro continente y por otro lado abandonar el papel como sociedad civil para convertirse en un actor más de la política hondureña, en la que las jugadas sucias están a la orden del día y que es de conocimiento popular que sin reformas electorales no se participa de manera justa, además de la evidente realidad que en el Congreso Nacional a menos que se tenga mayoría un solo diputado no hace mayor diferencia.

Cabe mencionar que Honduras es uno de los países más corruptos del mundo, según el índice de percepción de corrupción elaborado en 2017 por Transparencia Internacional, en el que ocupó el puesto 135 de los 169 que figuraron en la lista.

El tema central que queremos destacar en este análisis es el grave problema que existe en Honduras referente a la transparencia en el manejo de fondos provenientes de ayudas internacionales, al no existir un modo sistemático y riguroso que analice en qué y cómo se ha invertido el dinero de estas ayudas. Hasta el día de hoy hay quienes siguen solicitando y recibiendo fondos de personas particulares que residen en Estados Unidos y España, y de ONG’S que han puesto su interés y confianza en colaborar con la lucha contra la corrupción y la impunidad que se lleva a cabo en Honduras. Es necesario hacer esta reflexión para que personas con intereses de lucro personal no sigan utilizando las luchas genuinas del pueblo hondureño para llenar sus bolsillos con dinero destinado para otros fines y que la rendición de cuentas se convierta en un hábito para quienes reciben dinero para aportar a la lucha.

2801 Radius Road, Silver Spring, MD, 20902 Washington DC.

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