A pesar de tener tomógrafos en buen estado, HEU hace negocios con clínicas particulares

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) se comprometió en 2012 ante el Estado que al asumir el control del Hospital Escuela mejoraría los servicios que ofrece a la población, a fin de proporcionar un trato digno y gratuito. A la fecha, no ha cumplido al ciento por ciento.

A pesar de tener equipo de alta tecnología que fue adquirido en los últimos cuatro años para el departamento de imágenes médicas de la facultad de medicina de la UNAH, los directivos del centro asistencial siguen mandando a los enfermos a clínicas particulares al alegar que los que posee el hospital no sirven, por lo que perjudica el bolsillo de quienes buscan remediar sus dolencias.

Aunque la UNAH ha alegado campañas de “desprestigio” para hacerla “quedar mal” ante la sociedad, un memorando girado el pasado 16 de mayo a Daisy Bejarano, directora de atención integral en salud del denominado Hospital Escuela Universitario (HEU), se le indica que “de acuerdo a la conversación sostenida con el doctor George Frazer, de la clínica San Jorge”,  deberán “respetarse” algunos parámetros, entre ellos, que el paciente normal o ambulatorio tendrá que pagar el ciento por ciento del valor de la tomografía.

Como un premio de “consolación” el oficio DGSAC-HEU-912-2018, firmado por el director de gestión de servicios, Osmin Tovar, establece que a la persona que sea atendida en la clínica privada se le dará un “descuento” en caso de que lleve una orden del HEU y que será una “deferencia” que dé Frazer en el marco de este memorando.

Otra de las órdenes emanadas por la dirección superior del complejo médico indica que quienes están hospitalizados y “no sean de urgencia”, serán analizados por el departamento de trabajo social para constatar si tiene o no condiciones económicas para erogar fuertes sumas de dinero a cambio de someterse a tomografías que soliciten los especialistas, aunque se les podría dar “un apoyo”.

Y quienes estén en la Unidad de Cuidados Intensivos o pacientes graves “no necesitan ser sometidos a trabajo social”, se les enviará a la clínica San Jorge para la realización de los estudios tomográficos, cuya cuenta correrá a nombre del HEU; en caso de los que merecen cuidado constante, “se deben coordinar” con los departamentos de anestesiología y otras áreas para el respectivo traslado.

O sea, que el principal ganador de este convenio suscrito con la UNAH es el propietario de la clínica que opera en la capital, ya que gana entre 4,500 lempiras por una tomografía cerebral y hasta 13,500 lempiras por un examen completo, cuya duración puede oscilar entre pocos minutos hasta una hora, dependiendo de la gravedad del paciente.

Los recursos asignados por el Estado a la UNAH para tener una atención eficiente en el HEU a favor de la población se van en contratos con hospitales privados,  ya que terminan consumiendo los 1,507 millones de lempiras que se le asignaron en 2018,  a pesar de que el 70 por ciento (unos 1,054 millones) está destinado a la compra de medicamentos, insumos, mantenimiento de maquinaria y equipo médico, pero los resultados no son visibles y los principales afectados, desde luego, es el pueblo que debe mendigar si quiere ser atendido.

Cabe recordar que en la gestión de Julieta Castellanos se invirtieron unos 200 millones de lempiras para la construcción y equipamiento del edificio de imágenes médicas y ciencias de la salud que opera en el campus de Ciudad Universitaria en Tegucigalpa, cuya función sería atender a todos los pacientes referidos del centro asistencial con precios asequibles y con descuentos que superan el 50 por ciento del precio de mercado.

La UNAH explicó en su momento que los precios ofrecidos al público “oscilan desde 400 lempiras hasta 1,500 lempiras. Otra clínica privada ubicada en el centro de Tegucigalpa cobra por cada ultrasonido abdominal 1,600 lempiras y por una mamografía digital 875 lempiras. Por otra parte, en la zona del bulevar Morazán se encuentra una tercera opción, cobrando por un ultrasonido de embarazo 1,000 lempiras, por una tomografía cerebral 4,500 lempiras y por una completa del cuerpo 13,700 lempiras”.

En contraste con esos precios, técnicos en radiología explicaron en el moderno local el paciente sería atendido por el personal de la Unidad de Trabajo Social, encargada de hacer un análisis socioeconómicos del paciente, y los costos serán aproximadamente 50 por ciento menores en comparación a los centros privados. Desde luego, el HEU financiaría el resto en caso que el paciente no tuviera el dinero para el tratamiento.

Sin embargo, el equipo en poder de la UNAH no está en funcionamiento y nadie da explicaciones al respecto. La maquinaria asignada al principal centro hospitalario está en mal estado, extremo que orilló al Congreso a crear una comisión que obligó a la dirección del HEU a repararlo y derretirse en argumentos. A la fecha, el aparato sigue sin ofrecer servicios a los necesitados.

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