Wednesday, Oct 23, 2019
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TEGUCIGALPA, HONDURAS

El diputado nacionalista Nelson Márquez, solicitó apoyar el proyecto presentado por el mandatario Juan Hernández y así comenzar a reducir la pobreza, generar empleos e intentar frenar el éxodo masivo de hondureños que huyen del país por falta de oportunidades.

En respuesta a las caravanas de hondureños que pretenden llegar a Estados Unidos, el parlamentario atribuyó que la iniciativa tiene “objetivos netamente políticos” porque cuando alguien decide abandonar el país “se va con dolor” y no “haciendo bulla”.

Según su hipótesis, cuando alguien se va ilegal lo hace por “puntos ciegos” y no pasa por las aduanas “las personas que van en esta movilización en su mayoría son buenos hondureños que van en búsqueda de una mejor posibilidad”, mencionó.

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Tras insinuar que algunos exdiputados ven como negocio convertirse en “coyotes”, el nacionalista demandó a los 128 congresistas, los 298 alcaldes, empresarios y todos los partidos políticos no escapar de su responsabilidad y comenzar a generar condiciones de desarrollo.

A criterio de Márquez, la iniciativa de Hernández no debe politizarse ni en su discusión ni en la entrega de fondos y quien pretenda politizar el proyecto del mandatario caerá en un error.

Cabe mencionar que Luego de una reunión con el presidente del Legislativo, Mauricio Oliva, y representantes del sector económico, Hernández presentó las propuestas para promover el crecimiento de la micro y pequeña empresa.

Según el presidente, su proyecto busca una simplificación “agresiva” que permita promover la generación masiva de empleo en Honduras.

(Por Víctor Meza) Suele tener piernas cortas, dicen los que saben de tales menesteres. Sin importar el dudoso beneficio inmediato que pueda generar, a la larga, generalmente más temprano que tarde, la mentira queda al descubierto y el mentiroso en un aprieto. Con frecuencia, una mentira conduce a otra, generando una infinita cadena de falsedades que nunca llega a buen puerto.

Aunque algunos, como el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels, estaban convencidos que una mentira, si es repetida mil veces, acaba convirtiéndose en verdad. Dudosa verdad, sin duda. La historia trágica del propio Goebbels y el desastroso final del régimen hitleriano así lo demostraron.

La sabiduría popular, siempre más profunda y certera de lo que muchos creemos, acierta muy bien cuando sentencia: en boca del mentiroso, la verdad se hace dudosa… La mentira genera desconfianza e incredulidad a posteriori. El mentiroso, pillado en su patraña, queda desnudo en la plaza, a la vista de todos y en medio de la desconfianza general.

Algo así es lo que le sucede a los voceros de la propaganda oficial. De tanto repetir las mentiras edulcoradas del régimen, acaban convirtiéndose en lamentables mitómanos. Tan lamentables, que algunos hasta llegan a creer en sus propias mentiras. Son patéticos, como lo ha podido comprobar la población al ver el torpe y descarado manoseo que han hecho del fenómeno de la emigración masiva que ha ocupado la atención pública, nacional y extranjera, en los últimos días. Enredado en sus propias mentiras, el gobierno ha quedado atrapado en una trampa destinada para otros. Cazador cazado.

La burda manipulación de las cifras y la descarada utilización de activistas para simular retornos masivos, tan imposibles como ilusorios, han puesto al régimen en un merecido aprieto. La caravana inicial, compuesta al principio por unos cuantos centenares de compatriotas, se ha convertido en un verdadero alud migratorio, adoptando ribetes bíblicos de éxodo masivo.

La ola migratoria, la “amenaza de reconquista que viene desde el sur”, vaticinada casi con pánico en la obra del profesor de la Universidad de Harvard University, Samuel Huntington, en su conocido libro “El choque de civilizaciones”, parece ir en aumento. Las fronteras se vuelven porosas para permitir el paso de los nuevos peregrinos de la globalización distorsionada. Los límites geográficos parecen ser de gelatina y los puntos de control cada vez controlan menos.

Y ante una avalancha semejante, ¿qué pueden hacer las mentiras oficiales para negar una realidad tan evidente? Nada, no pueden hacer nada, como no sea agregar una cuota de cinismo a la tragedia humana. El sainete y el drama. Empeñados en falsear los hechos, los voceros gubernamentales se contradicen entre sí y, sin quererlo, se desmienten unos a otros; ni siquiera dan la impresión de haberse puesto de acuerdo para concertar cifras equivalentes, parecidas y creíbles.

A la confusión de los números, hay que sumar ahora la confusión de las argucias utilizadas para explicar supuestamente las causas del fenómeno migratorio. Mientras unos dicen que es la obra diabólica de unos cuantos agitadores de oficio criollos, otros aseguran, sin que se les contraiga un tan solo músculo facial, que el éxodo es el resultado de una conspiración foránea organizada por Venezuela… ¡ Válgame Dios!

¿A quien creen que van a convencer con semejantes patrañas? Es que acaso sus facultades de imaginación y creatividad son tan minúsculas o acaso inexistentes? ¿Creen que la comunidad internacional, especialmente la que coopera con Honduras y cuenta con sobrados representantes en el país, aceptará como válidas y ciertas semejantes explicaciones? Por supuesto que no, no creo que sean tan ingenuos.  Si el Estado hondureño ya ha sido considerado en informes internacionales como uno degradado e institucionalmente disminuido, hay razones para pensar que ahora lo perciben como uno a punto de volverse fallido.

Entre otras consideraciones, un Estado es considerado fallido cuando empieza a convertirse en una amenaza involuntaria para la seguridad regional e internacional, cuando disminuye su capacidad de positivo control sobre la población y se vuelve incapaz de proporcionar los mínimos servicios básicos que la gente necesita. Un Estado fracasa cuando no puede procesar de manera democrática la conflictividad político-electoral, económica y social, cuando carece de la gobernabilidad necesaria para asegurar una gestión normal y democrática en su territorio.

Ya es hora de preguntarnos si seguimos siendo solo un Estado degradado o si estamos a punto de convertirnos en uno de carácter fallido… Respondamos a este interrogante y, al hacerlo, evitemos la mentira porque, como se dijo al inicio, ésta tiene piernas cortas, muy cortas…

WASHINGTON, EE.UU.

(Spútnik) El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció que tropas del ejército están en camino hacia la frontera con México para detener el ingreso de la caravana de migrantes a su país, la cual aseguró está integrada por delincuentes y pandilleros.

«Nuestro ejército se está movilizando hacia la frontera sur. Muchas tropas más están en camino. No vamos a dejar que estas caravanas, que también están integradas por delincuentes y miembros de pandillas, ingresen a EEUU. Nuestra frontera es sagrada, deben venir [al país] de manera legal. Den la vuelta», escribió el mandatario en su cuenta de la red social Twitter.

En un mensaje anterior también en Twitter, Trump dijo que entre quienes integran la caravana de migrantes hay muchos «peleadores» que atacaron a los efectivos de las fuerzas de seguridad mexicanas, quienes no pudieron contenerlos.

«Deberían detenerlos antes de que lleguen a nuestra frontera, pero no lo harán», escribió el presidente estadounidense.

Una caravana de migrantes, procedentes sobre todo de Honduras, y estimada inicialmente entre 5.000 y 7.000 personas, se desplaza por el sur de México con la intención de llegar hasta la frontera estadounidense.

La caravana migrante comenzó su marcha el 13 de octubre desde el norte de Honduras, un día después del fin de una conferencia regional en Washington de los países centroamericanos del llamado Triángulo del Norte, convocados por México y EEUU.

Al menos otras dos caravanas salieron desde El Salvador en dirección a EEUU; si bien no se tiene certeza de cuántas personas las integran, se estima que serían algo más de dos mil personas entre ambas.