Monday, Oct 14, 2019
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ROMA, ITALIA

(Por Almudena Martínez-Bordiú para Infovaticana) Quedé con Martha Alegría en una cafetería de los alrededores del Vaticano, de esas donde por tan solo un café suelen cobrarte lo que en Madrid por un desayuno completo. Pero esa mañana no importaba. Fueron muchas las horas que la viuda del que fue embajador de Honduras ante la Santa Sede necesitó para contarme cómo el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga había traicionado a su familia y muchos los cafés que pedimos esa mañana.

Hace poco menos de un mes, Martha Alegría Reichmann, viuda de Alejandro Valladares -quien fue embajador de Honduras ante la Santa Sede durante 22 años-, publicó en su país el libro “Traiciones Sagradas”. En el libro, Martha pone al descubierto el “lado oscuro” del cardenal arzobispo de Tegucigalpa, uno de los hombres de confianza del Papa Francisco y miembro del Consejo de Cardenales conocido -en un principio- como el C9.

Antes de comenzar la entrevista, la señora Reichmann deja claro que la razón por la que ha decidido publicar el libro es “para que la verdad prevalezca ante un mar de falsedades y mentiras”.

“No me podía quedar callada, yo no he dejado de amar a mi Iglesia y de amar a Jesucristo, no he dejado de creer en Dios. Eso en mí no ha cambiado. He dejado de creer en ‘el hombre’. He dejado de creer en el Papa y tengo lástima de lo que está pasando la Iglesia con este papado, tengo lástima de la Iglesia y de la gente que está engañada creyendo en el Papa Francisco. Porque él engaña con sus frases…es todo una propaganda, y en mi libro lo demuestro”.

-¿Qué acogida ha tenido ‘Traiciones sagradas’ en su país?

-Muy buena, lo están adquiriendo bastante y ha habido reacciones a su favor, aunque solo en un medio, porque la mayoría encubren al cardenal. Se han cumplido casi cuarenta días desde que salió a la luz. Estoy sorprendida, porque el periodista que hizo el prólogo me preguntó que si estaba preparada para los ataques que iba a recibir por parte del cardenal Rodríguez y casi seguro una protesta desde el Vaticano. Pero no me han dicho nada… ni siquiera un periódico de Honduras de los que protegen a Maradiaga ha publicado nada contra mi libro, nadie.

-¿Por qué cree que es así?

Me imagino que no tienen argumentos para decir “esta señora está mintiendo”. Para hacer algo tienen que leer mi libro, ver qué es lo que he escrito y discernir. No sé si en el futuro lo harán, pero a día de hoy nadie ha dicho nada en contra de mi libro, solo a favor.

Si alguien después de haberlo leído insiste en atacarme, significa que es una persona que no tiene moral o que está muy bien pagada. Porque nadie que tenga una conciencia puede ir contra mí porque todo está muy bien explicado y con pruebas. Yo soy una víctima de un poder.

-¿A qué poder se refiere?

Al que tiene el cardenal Maradiaga, con su poder aplasta a quien sea. Lo ha hecho durante muchos años pero todo pasaba desapercibido, no sabíamos casi nada. Ahora que yo he sido afectada brutalmente, he levantado mi voz. He acudido al Papa, y lo que hizo fue engañarme al principio, y traicionarme al final. Lo hizo por estar al lado de Rodríguez, supongo. Imagínese usted, el poder de Maradiaga protegido por el poder del Papa… es un gran poder.

Por ejemplo, al Nuncio de Honduras, que ha sido un hombre recto y nos escuchó a las víctimas, lo cambian ahora y pondrán seguramente a alguien que le encubra todo al cardenal. Es la Secretaría de Estado quien lo nombra pero lo decide el Papa, y el Papa ha demostrado claramente que complace mucho a Rodríguez Maradiaga.

Se criticó mucho el nombramiento de Monseñor Edgar Peña Parra como el tercero en Secretaria de Estado, íntimo amigo del Obispo Juan José Pineda y de Maradiaga, por lo que se deduce que es un cómplice de Maradiaga dentro de la Secretaría de Estado. Lo que el Papa respondió ante las protestas, fue que criticaban a Parra para criticarlo a él, sin tomar en cuenta un intenso y minucioso informe con pruebas que enviaron los laicos de Venezuela.

-Ha dicho que “el poder de Maradiaga está protegido por el poder del Papa” ¿Por qué cree que el Papa protege de esa manera al cardenal?

No sabemos… quizá porque los dos están en una conspiración nada buena. En mi libro queda claro. Quien hizo el prólogo, explica un poco esto y proporciona el enlace donde todos pueden leer la crónica de Juan Suárez Falcó, y ahí está claro, que la Iglesia está en manos de la masonería, y todos sabemos que la masonería es diabólica.

En mayo de 2018 envió una carta al Ministerio Público, donde explicaba que si le pasaba algo a usted o a su familia, los principales sospechosos serían el cardenal Rodríguez y su obispo auxiliar Juan José Pineda Fasquelle. ¿Teme por su vida?

En Honduras puede pasar cualquier cosa. Yo me siento protegida porque he hecho una denuncia pública. Entonces si a mí me pasa algo, ya se sabe de antemano que yo ya les acusé a ellos y van a ser los responsables. Si algo me pasa, solo hay dos personas que querían hacerme mal. No ellos directamente, pero tienen amigos de pésima reputación. Si algo me pasa quizá no se querrían exponer, pero a la larga en Honduras todo se descubre.

-Empecemos desde el principio… ¿Cuándo comenzó su amistad con el cardenal Maradiaga?

Venía de mucho atrás. Cuando nosotros llegamos a Roma ya habían pasado quizá unos quince años de amistad con el cardenal. Mi marido era muy religioso, muy católico, muy de Iglesia… y era muy amigo de Monseñor Santos, que fue el anterior arzobispo de Tegucigalpa, y por medio de Monseñor Santos conoció al cardenal Rodríguez. Y pronto vieron que tenían mucha afinidad, aunque más bien era el cardenal el que buscaba a mi marido Alejandro. Por ejemplo, él nunca faltaba en nuestra casa en Navidad, aunque fuera para pasar tan solo diez minutos. Fue así como nació nuestra amistad.

No puedo negar que él influyó para alargar nuestra permanencia como embajadores y le estábamos agradecidos, pero al traicionarnos descubrí que lo hacía por su propia conveniencia, comenzando porque nuestra casa era su “Betania”, como el la llamaba. Por eso no pude seguir agradeciéndoselo, porque todo era falso.

En 2012, el cardenal les animó a usted y su marido a que invirtieran en un fondo de inversión de Londres llamado Leman Wealth Management, administrado por un amigo musulmán, Youssry Henien, quien luego desapareció con todo el dinero…

Y a partir de ahí Maradiaga estuvo por lo menos tres meses escondido, aunque yo le comuniqué todo, le mandé los certificados con las cantidades, todo. Jamás me dijo una palabra, hasta que insistí demasiado y me recibió. Yo no quería que me diera dinero pero sí quería su apoyo para poner la demanda juntos -según él, también había perdido dinero- y si el figuraba en la denuncia, iba tener mucho peso, pero se negó diciendo que no podía hacerlo porque su nombre se iba a infiltrar y lo iban a saber en el Vaticano y lo iban a sacar del C9. Luego todo esto se supo, y ha seguido siendo uno de los consejeros del Papa.

-¿Cómo fue ese primer encuentro desde que supo que había sido estafada?

-Me dijo que no me preocupara, que él había contactado a la CIA y que la CIA estaba trabajando en esto, otra mentira. Y después él, me imagino que como todo ser humano, no carece de una conciencia. Y quizá para lavarla un poquito me dio una cantidad de dinero, aunque eso no me ayudó casi en nada porque no era nada comparado con lo que perdí. Sin embargo yo no se lo acepté como un regalo, le dije que lo aceptaba para pagar abogados y que se lo devolvería cuando ganara la demanda. Porque yo tenía todas las de ganar, si yo tenía las pruebas de que los certificados eran falsos. Pero ellos hicieron las operaciones tan bien hechas que en ningún documento figura el nombre de Henien, osea legalmente Henien no recibió nada y la empresa no existe.

Lo que nos ha hecho ha tenido efectos devastadores en mi familia… todo es demasiado doloroso, pero me ha dolido más la traición de la amistad que la pérdida del dinero porque yo creía verdaderamente en él, era una vieja amistad. Cuando la gente lee mi libro se queda impresionada. Me han contactado muchas personas para solidarizarse conmigo.

-¿No le vio arrepentido en ningún momento?

-Jamás. Jamás me dijo nada. Él no se sintió sorprendido, se escondió desde el principio y solo una vez dio la cara… porque fui a buscarle al terminar una Misa. Pero él se escondió, una traición total.

En el capítulo cuarto de su libro habla de una “relación enfermiza” entre el Cardenal Maradiaga y su obispo auxiliar, Juan José Pineda…

Yo suelo decir “un cariño desmedido y quizá enfermizo”, lo digo porque no veo normal que una persona reaccione de forma tan violenta solo por no estar de acuerdo con las actitudes del obispo Pineda. El cardenal ha llegado hasta sacar sacerdotes de la Iglesia por ese motivo. Yo soy otra de sus víctimas por ese mismo motivo…incluso se lo he preguntado en una carta y él ha mantenido su silencio.

Ellos son parientes políticos, osea que se conocen de toda la vida. Entonces a Pineda lo conocimos el año que vinimos a Roma porque él estaba todavía estudiando aquí y al mes de haber llegado se presentó en nuestra casa por recomendación de Rodríguez. Y yo en el libro escribo como era él, cómo se metió en nuestra familia y cómo le acogimos. Nosotros le queríamos mucho… parecía que era un ángel, no le veíamos defectos, pero resultó ser un demonio disfrazado de ángel.

-¿A qué se refiere con “un ángel disfrazado de demonio”?

-El cardenal se empeñó en que Pineda fuera el obispo auxiliar, y aunque costó mucho, se logró el nombramiento. Pocos años después comenzaron a surgir los escándalos de homosexualidad de Pineda, al principio relacionado con un mexicano que vivió por mucho tiempo en la propia casa, llamada Villa Iris, donde vive también el cardenal y a pesar de que un sacerdote lo denunció, el cardenal lo siguió permitiendo por mucho tiempo. Los escándalos siguieron con los abusos en el Seminario Mayor.

-¿Por qué cree que el cardenal le protegía de esa manera?

-Yo no me atrevo a repetir, ni siquiera en privado, las cosas que se dicen en Honduras, porque son horribles. Un día, estando el cardenal en nuestra casa en Roma, nos dijo que una persona había hecho un comentario espantoso sobre eso y que le había pedido que jamás volviera a poner un pie en su casa.

Era tan fiel mi amistad con el cardenal, que más o menos un año después le dije que lo que esa persona había dicho ya era un comentario general, y que eso le hacía mucho daño a él y a la Iglesia. El cardenal no respondió nada, ni tampoco remedió nada.

-¿Por qué motivo decidió denunciar a Pineda?

-Es muy largo de explicar, en parte por eso decidí escribir el libro, para que todo quedara muy claro. En una entrevista es imposible decirlo todo. De los dos motivos que tuve, solo te voy a decir uno: Lo denuncié porque se apoderó de muy mala manera y con mucha prepotencia, de unos documentos históricos de gran valor que le presté con toda buena voluntad cuando todavía creía en él y sin el permiso de mi esposo, que los había heredado de su padre, que era historiador.

El cardenal lo protegió en esa acción, por lo cual me sentí muy ofendida, decepcionada y sorprendida. Ante todo eso, terminé por denunciarlo. Cuando se hizo una investigación sobre Pineda, fui citada. Estando en Roma, tuve que viajar a Honduras especialmente para declarar. Le dije a Monseñor Pedro Cassareto, que llevaba casi cuatro anos sin haber obtenido ninguna respuesta del Vaticano y él me dijo: “Ahora le estamos respondiendo”. En mi denuncia, lo que pedía era que le exigieran a Pineda la devolución de los documentos, pero como no lo hicieron, sucesivamente solicité que por lo menos me restitiuyera su valor económico. Han pasado casi dos años más y no resolvieron nada. Silencio total.

Lo que me parece increíble es que a Pineda le permitieron que se apropiara de algo que no era suyo, por dos años se los estuve reclamando y nunca me contestó nada. A Pineda también se le permitió que se apoderara de 30 millones de lempiras, (unos dos millones y medio de dólares) que no le pertenecían. El Vaticano solamente de la Asociación de Empresarios de Estados Unidos (Legatus), ha recibido casi mil millones de dólares anuales para hacer buenas obras y a mí me negaron una cantidad miserable para recompensar el robo de los documentos. Es incríìble, pero es así. Allí no predominan los mandatos de Dios, allí hay una dictadura.

Volviendo al tema de la masonería… El autor del prólogo hace referencia al ensayo del anteriormente citado Juan Suárez Falcó, quien asegura que “la masonería eclesiástica es una realidad palpable que lleva infiltrándose en la Iglesia desde principios del s. XIX”. ¿Qué me puede decir sobre esto?

-Tras leer el ensayo uno puede estar seguro de que Francisco es el Papa que escogió la masonería para meter al demonio dentro de la Iglesia. Así de claro.

-Si Rodríguez fue de los que trabajó para promocionar a Bergoglio y Rodríguez estaba protegiendo cosas espantosas como abusos en el seminario, etc…son cosas malas. Eso es diabólico. Entonces si Rodríguez era así y es de los que influyó para elegir al Papa, allí no trabajó el Espíritu Santo, allí trabajó el espíritu del mal. En la elección de Bergoglio nada tuvo que ver el Espíritu Santo.

Por los hechos se ve. El cardenal ha hecho acciones deplorables que yo las menciono en el libro. Ha sacado a buenos sacerdotes de la Iglesia por proteger a Pineda. Lo que me ha hecho a mí, fue porque denuncié a Pineda. Se lo he preguntado y nunca me ha contestado. Para ellos la solución a todo es el silencio…

-En muchas ocasiones el cardenal se defiende diciendo que quien le ataca a él es porque quiere atacar al Papa…

-Ese ha sido su escudo. Espero que después de mi libro esa frase y la de “son calumnias” se le acabe…es diciendo eso con lo que él resuelve todo.

En el libro explica, como ha dicho antes, que el cardenal Óscar Rodríguez influyó en la elección de Francisco y que incluso fue él quien convenció a Bergoglio para que aceptara su nueva misión como Obispo de Roma.

Una vez en casa él nos dijo: “Ya sabemos a quién vamos a promover, al cardenal Bergoglio”. Mi marido y yo jamás habíamos oído ese apellido. Y él nos dijo que era el cardenal de Argentina y que por él iban a votar. Al menos un grupo.

-¿Y les explicó el por qué?

-Porque según él, era muy apto para ser Papa. Muy apto sí, para los fines de ellos…

-¿Qué fines?

Hundir a la Iglesia. Falcó lo explica perfectamente y nadie puede decir que es una hipótesis, nadie puede decir que es un invento porque él habla de fechas, nombres, lugares…lo describe todo con detalles, con datos históricos. Eso es una realidad que no se puede rebatir.

-En noviembre de 2017 se reunió con el Papa Francisco para contarle su situación. ¿Cómo fue ese encuentro?

-Con el Papa todo tiene que ser breve…entonces yo le dije, Santo Padre, estoy aquí por el problema que tengo y que usted sabe. “Sí”, me dijo, “estoy al tanto de todo, he leído sus cartas y ya di orden a Secretaría de Estado para que resuelvan su problema, puede contar con mi buena voluntad”. Esas fueron las palabras, y son tan reales que ese mismo día escribí una carta al cardenal Parolín, donde le dije que fui recibida esa mañana por el Papa y le transcribí las frases que nos cambiamos. Le puse las palabras exactas que me dijo el Papa.

Unos meses más tarde estuve con un amigo de familia, italiano, le puse al tanto de todo lo que estaba pasando. Me dijo que él podía hablar con Parolín y así lo hizo. Sin embargo, Parolín le dijo que “en este asunto creo que ya no tengo nada que ver, porque a mí me dijo el Papa que él se iba a encargar personalmente de resolver este tema. De esta manera, el Papa sacó a Parolín de en medio, diciendo que él lo iba a hacer y él no hizo nada. Así para el Papa se terminó el problema. Las frases que me habia dicho, resultaron ser falsas.

Pasó el tiempo y hasta el día de hoy no ha pasado nada. Maradiaga y el Papa están confabulados. Yo ya tengo claro como son las cosas y paso por paso lo describo en el libro. Lo que dijo el Papa, lo que me hizo el Papa…todo resulta ser traición hacia mí para estar al lado de Rodríguez, para que esté contento. Y todo el mundo se pregunta por qué. Y así es.

A Errázuriz lo sacaron, a Pell también lo sacaron del C9. De los acusados queda Rodríguez, y eso que las faltas son muchas y gravísimas. Sin embargo él sigue ahí. Porque quizá el Papa necesita de los malos consejos de Rodríguez. Porque el Papa a los que le aconsejan bien, los castiga. El Papa castiga a quienes están a favor de la Iglesia tradicional y conservadora y tiene a su lado a los que están a favor de los abusos, que son encubridores y que hacen todo esto, está a favor de ellos. Solo hay que estar al tanto de las noticias para saberlo.

-¿Espera una reacción, una respuesta por parte del cardenal o ya ha perdido la esperanza después de todos estos años?

-En ellos desde hace tiempo que no tengo ninguna esperanza. Para eso debería ocurrir un milagro, pero no lo creo. Jamás ninguno de ellos me dijo que no tengo la razón, solo me mintieron, me engañaron y después el silencio total. Su poder está ahí, en el silencio. Con eso piensan que lo arreglan todo. Por eso mi rebeldia, porque esto no se puede aceptar, son ellos quienes deberían ser un ejemplo de honestidad. Eso último me lo hicieron en el año de la “Misericordia”.

-¿Ha perdonado al cardenal?

Sí, te digo que sí. Lo había perdonado, solo por ser cristiana. Pero un perdón que no lo sentía que era en su totalidad. Un perdón como por obligación. Pero ahora siento que sí, que lo he perdonado y me da lástima de él porque ha caído tan bajo. Ya no se le respeta.

Al final de mi libro digo que a mi esposo le tocó ayudarlo a ascender, y por esas cosas extrañas de la vida, a mí en parte me ha tocado hacerle descender. Pero los dos con el mismo fin, por amor a nuestra Santa Madre Iglesia. Hay un capitulo donde yo demuestro cómo mi esposo fue quien tuvo la idea de que Maradiaga fuera cardenal, que con ese nombramiento adquirió poder, y con ese poder le hizo mucho daño a la familia de ese amigo que lo ayudó. Quien es capaz de hacer eso, es digno de lástima.

-Aunque no haya una respuesta por parte del Vaticano y del cardenal Maradiaga, ¿cree que su lucha ha terminado?

Yo creo que sí, mi batalla ha terminado con el libro. Al publicarlo tuve la sensación de que estaba liberando a un pájaro enjaulado. Ahora ese pájaro volará y llegará a donde Dios quiera que llegue. Ha sido una batalla terrible que ya dura cuatro anos, y la he ganado yo porque los he dejado al descubierto sin la ayuda de nadie. En esto me he sentido un instrumento de Dios, y lo digo con humildad, pero así lo siento. Es cierto que nos ha afectado tremendamente a la familia, pero Dios se encargará de resarcirnos.

Me lo han dicho sacerdotes, que tenga Fe en Dios, que están seguros que Él me recompensará y que piden por mí. Entonces ha sido todo muy doloroso, una batalla dura y si digo que ellos la perdieron es porque yo la he ganado con el honor. Mi honor está intacto, puedo levantar mi frente a donde quiera que vaya y mi dignidad que fue pisoteada, la he salvado. Si ellos creen que la han ganado porque me han ignorado, eso no es lo que Dios espera de ellos. Ellos la han perdido porque el dinero y el poder no les va a hacer entrar en el Reino de Dios.

(Por: Víctor Meza)
El pasado viernes 12 de abril, el gobierno de los Estados Unidos hizo entrega oficial al gobierno argentino de 47 mil páginas de los llamados “documentos desclasificados” en torno a los hechos ocurridos en Argentina durante el periodo de su historia reciente conocido como “la guerra sucia”(1976-1983), tiempo oscuro en la vida política argentina que dejó como saldo miles de víctimas asesinadas, torturadas y desaparecidas.

La entrega de estos archivos, en cumplimiento de la legislación referente a secretos oficiales de los Estados Unidos y en atención seguramente a solicitud expresa de Buenos Aires, aporta conocimiento concreto y variados datos, tan abundantes como valiosos. No con pocas las organizaciones no gubernamentales especializadas, tanto en Argentina como en Estados Unidos, que han comenzado ya el análisis detallado de la información recibida y la búsqueda de nuevas pistas para encontrar la verdad última de aquellos hechos. La justicia, esta vez, aunque un tanto tardía, siempre podría llegar.

En Estados Unidos existe una amplia legislación muy rigurosa para gestionar el manejo de la información oficial considerada sensible. Reportes abundantes de las diferentes agencias de inteligencia, tanto norteamericanas como extranjeras, tienen un plazo de caducidad para mantenerse en secreto. Cada tanto tiempo, el gobierno libera al conocimiento interesado todos aquellos documentos que han permanecido ocultos durante varios años y cuyo contenido, una vez cumplido el plazo, no pone en peligro la seguridad nacional del país.

Pues bien, la entrega de esta abundante información al gobierno interesado ha permitido, como era de esperar, conocer nuevas y sorprendentes facetas de ese mundo oscuro y tenebroso, a veces fascinante y siempre misterioso, del espionaje internacional. Por ejemplo, se ha podido saber que los servicios de inteligencia de respetables y muy democráticos países europeos (Francia, Alemania, Italia, por ejemplo) mostraron un inusual interés en reproducir a su manera las experiencias del llamado Plan Condor, una operación multinacional de las dictaduras militares del Cono sur (Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia), concertada para intercambiar prisioneros y secuestrar exiliados, opositores de izquierda, que buscaban equivocado refugio en los países vecinos a los suyos o en lejanos escondites europeos.

Esta siniestra operación de “cooperación criminal y multinacional” fue urdida en mayo de 1976, cuando los jefes de los cuerpos represivos de los seis países mencionados se reunieron discretamente en Santiago de Chile, bajo los entusiastas auspicios de la dictadura de Augusto Pinochet. En esa ocasión, se acordó crear una unidad especial, en el marco del Plan Condor, dedicada a eliminar físicamente a los opositores de izquierda radicados en países vecinos y en Europa.

La unidad mencionada recibió el nombre en clave de Teseo y debía ser financiada mediante aportes financieros proporcionados por los países miembros. Un cable de la agencia de inteligencia norteamericana, la CIA, fechado el 07 de abril de 1978, da cuenta del interés y la visita a Argentina de los servicios de inteligencia de los tres países europeos para conversar sobre los “métodos para el establecimiento de una organización antisubversiva similar a Condor”.

Los agentes europeos consideraban que el peligro subversivo había llegado muy lejos y amenazaba también a sus propios países. Esta es apenas una de las revelaciones contenidas en el voluminoso paquete de documentos entregados por Estados Unidos a Argentina. Poco a poco irán apareciendo nuevos detalles, novedosos datos que revelan el trasfondo de hechos hasta entonces desconocidos o inexplicables. La verdad, aunque muchos años después, seguirá abriéndose paso en el laberíntico ovillo de la historia. Será el turno de los ofendidos.

Y ahora, la pregunta clave para nosotros, en estas profundas y peligrosas honduras: ¿Cuándo será el momento de las revelaciones y el descubrimiento público de tantos y tan misteriosos secretos que ocultan pasajes clave de nuestra historia reciente? ¿Cuándo los hondureños podremos conocer todos los entresijos siniestros que se esconden tras el desempeño corrupto de los gobernantes? ¿Cuándo veremos todos los hilos que tejen la telaraña del crimen organizado y sus tentáculos en los diferentes eslabones del Estado y la sociedad? ¿Cuándo, por fin, se caerán las máscaras y quedará al descubierto el verdadero rostro de la corrupción todavía escondida y el rol de militares, empresarios, políticos, comunicadores sociales, líderes religiosos, funcionarios clave y prestanombres múltiples, en este infinito y grotesco baile de disfraces?

Puede ser que tarde más de lo deseado, pero un día, un buen día, se abrirán los archivos y un destello fulgurante inundara la noche oscura que hoy todavía nos circunda. Será, también, el turno de los ofendidos.

WASHINGTON, EE.UU.

(Spútnik) El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció que enviará «soldados armados» a la frontera con México, luego de que efectivos de ese país supuestamente amenazaran miembros de la Guardia Nacional.

«Soldados de México recientemente sacaron sus pistolas ante los soldados de la Guardia Nacional, probablemente como táctica de distracción a favor de los contrabandistas de drogas en la frontera. ¡Mejor que no vuelva a suceder! Ahora estamos enviando SOLDADOS ARMADOS a la frontera», escribió el mandatario en su cuenta de la red social Twitter.

El presidente insistió en que México «no está haciendo ni cerca lo suficiente para detener y devolver» a los inmigrantes indocumentados.

Más tarde, el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador dijo en conferencia de prensa que analizaría la denuncia de Trump y subrayó que su administración pretende mantener las mejores relaciones con Washington.

El Gobierno de Trump lleva adelante una campaña para frenar la inmigración ilegal desde territorio mexicano, incluso amenazando con cerrar la frontera sur o imponer aranceles a los automóviles mexicanos importados al país.

Una de las principales promesas electorales de Trump fue la construcción de un muro en la frontera.