Friday, Oct 18, 2019
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TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El consorcio Energía Honduras mandó a decir al empresario sampedrano Roberto Contreras que ellos no definen las tarifas al servicio, sino que es la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) la responsable de establecer costos por el servicio.

A través de un comunicado, la empresa indicó que ellos se limitan a sus funciones como operador comercial de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y la emisión de la factura «en base a un pliego tarifario que establece la CREE».

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

Las investigaciones del gobierno de EE.UU. contra el exjefe de inteligencia y actual secretario de Seguridad Julián Pacheco Tinoco ya datan de varios años, según la documentación en la cual es mencionado.

Los señalamientos contra el número uno de Seguridad surgieron desde 2015, ya que Washington tiene sospechas de que el alto funcionario podría estar vinculado a la narcoactividad; también fue sindicado en 2017 por el exjefe del cártel los Cachiros, Devis Leonel Rivera Maradiaga, ya que lo señaló de haber dado protección para facilitar el paso de drogas por Honduras.

Según un tribunal federal de Nueva York, Pacheco sería uno de los principales eslabones para el tránsito de estupefacientes hacia EE.UU. ya que desde su posición como jerarca militar, jefe de inteligencia y titular de la seguridad pública siempre supo cómo operaba el narcotráfico y, según la fiscalía del Distrito Sur neoyorquino, sería parte de la estructura criminal.

Una carta enviada en 2016 a un juez federal estadounidense acerca del general en condición de retiro evidencia de que han existido largas investigaciones havia el alto funcionario del gobierno de Juan Orlando Hernández; en un documento girado al juez Paul Crotty, el gobierno norteamericano dijo estar en contra de testimonios que apuntan al secretario, ya que los acusados «se enfocaban indebidamente en Julián Pacheco».

En una nueva declaración emitida en fecha reciente ante el tribunal estadounidense evidencia de que el militar tiene un fuerte vínculo con el narcotráfico; uno de los informantes de la DEA sostuvo que se reunió con él para coordinar la seguridad del paso de un cargamento de cocaína proveniente de Colombia.

Sobre el tema, el capitán en retiro Santos Rodríguez Orellana, consideró que Pacheco niegue de que tanto Juan Orlando Hernández como su círculo íntimo es hasta inconcebible y tampoco le resultaría extraño que esté siendo mencionado por la DEA por sus posibles nexos con la criminalidad organizada.

El informante de la agencia antidroga estadounidense Santos Peña también lo relacionó con el narcotráfico, según la documentación del tribunal federal neoyorquino.

El fiscal Geoffrey Berman interrogó a Peña, quien confesó ser informante de la DEA y que los encuentros que sostuvo con Pacheco fueron en el país centroamericano durante fechas no precisadas.

Dijo ser consciente del cargo del general en condición en retiro y que lo conoció a través de contactos que logró tener con Fabio Lobo, quien está pagando una larga condena de cárcel. “Él nos ayudaría con el cargamento desde Colombia para Honduras, ya que él es el encargado de la seguridad de Honduras…era cocaína”, dijo el informante al fiscal que conoce la causa.

En otras palabras, el general Pacheco sabía sobre la existencia de una red de narcotraficantes a gran escala que vincula, incluso a dos sobrinos de la primera dama venezolana Cilia Flores, quienes fueron condenados por intentar introducir estupefacientes a EE.UU.

Uno de los controladores aéreos, Carlos González, indicó de que el aeropuerto Juan Manuel Gálvez de Roatán se había convertido en una suerte de hub de los narcotraficantes. Dijo que él y otro empleado del aeródromo  organizaron un plan el 5 de noviembre de 2015, para recibir el envío de drogas que debía llegar allí diez días después.

El cargamento dijo González, se descargarían y llevarían a una embarcación rápida que esperaba para llevarlas a la costa norte de Honduras. Posteriormente se suponía que la carga se transportaría a México y, por último, a Estados Unidos.

Esta persona trabajó en conjunto con un equipo de cómplices, entre quienes se encontraban planificadores de vuelo, empleados de la oficina de aduanas, personal de seguridad y militares.

Estuvo involucrado en narcotráfico por más de una década y sostuvo dos reuniones con el Sentado, un narcotraficante hondureño que a la vez era testigo cooperante de la DEA. En su testimonio dijo que conoció a el Sentado en 2014 y que realizó varios negocios con él. Aseguró que trabajó con varios carteles.

Su rol en la conspiración era recibir en el aeropuerto los vuelos que traían droga y dejarlos salir. González estaba encargado de recibir el avión que saldría desde el hangar presidencial de Maiquetía el 15 de noviembre de 2015, y que se preveía iba a llegar entre las 4:30 pm y las 5:15 pm. Cobraba 200.000 dólares por cada «bajada». Fue a dos encuentros con el Sentado, uno el 15 de octubre y el otro el 5 de noviembre de 2015.

González se entregó a las autoridades norteamericanas en agosto de 2016, se declaró culpable de un delito: conspirar para traficar cinco o más kilos de cocaína a los Estados Unidos. Entró en un acuerdo de cooperación con el gobierno. Está preso en una cárcel federal de Nueva York. En las comunicaciones mostradas por la fiscalía en el juicio se refieren a este hombre como CW2.

Según González, el aeropuerto de Roatán se convirtió en la aduana principal para el tráfico de drogas hacia EE.UU. y que el único impedimiento que tenían para mover las cargas provenientes de América del Sur, era el clima y la DEA ya que los narcos han tenido el control de la Fuerza Aérea y la Fuerza Naval

En consecuencia, Pacheco, tanto como exjefe de inteligencia y secretario de Seguridad siempre supo sobre estos movimientos y optó por ver a un lado.

Asimismo, el escudo aéreo y marítimo fracasó ya que casi el 80 por ciento de las drogas que van en tránsito hacia la nación del norte pasan por Honduras, donde cuentan con una vasta logística, personal y un sutil apoyo del gobierno.

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

Las aspiraciones de Xiomara por tener un trabajo decente la llevaron a descubrir la otra cara del poder en Honduras: el amoral, pútrido y perverso que corrompe incluso a la persona más sensata y prudente.

Sostener su verdad ante el acoso que sufrió de manos del propio secretario de la Presidencia, Ebal Díaz, le valió cualquier vejación y la imposibilidad de poder cobrar total y completamente un sueldo en el Instituto de la Propiedad (IP) ya que fue degradada, pasando de ser la asistente personal del cuestionado personaje a atender a quienes llegaban a reclamar placas o resolver cualquier duda de los contribuyentes.

La víctima fue engañada de principio a fin mientras permaneció en la administración pública ya que los adláteres de Díaz se resistieron a pagarle de manera mensual los 25 mil lempiras que le ofrecieron como oficial de monitoreo y quedaron atrás los días donde tenía que cargar con la apretadísima agenda de su exjefe, mientras esperaba ir solventando algunas necesidades del hogar, como la alimentación de su hijo y el pago de las deudas contraídas.

Algunas de las obligaciones fueron financiadas por su cuñado, quien en una lógica relación de familia, buscaba el bienestar de su hermano e hijo a fin de que no les faltara nada. Todo quedó en promesas vacías y mentiras.

«En realidad esta semana fue de mucho aprendizaje porque pude ver cómo es el desarrollo de las actividades y el día a día en su despacho y espero primeramente Dios cumplir con sus expectativas y espere de mi parte un esfuerzo continuo de hacer siempre bien las cosas y adaptarme rápido, asimismo Ministro Le agradezco a Dios y a usted la oportunidad», le dijo la joven al actual secretario Díaz, aunque posteriormente tuvo que sufrir acoso por parte de su superior.

Luego de tener el altercado con su otrora jefe -quien la retuvo durante tres horas-, jamás creyó que le llegaría su «castigo»: ser movida de una oficina a otra en el IP, el rechazo del director general de registros del IP para honrar los compromisos adquirido, por lo que nadie dio la cara y se vio obligada a dejar el trabajo que consiguió gracias a los buenos oficios de su cuñado.

«Yo sé Abogado (Díaz) lo que representa una oportunidad de estas….y estoy agradecida primeramente con Dios, con usted, con mi cuñado Rony porque Dios hace todo perfecto y el en ayudarme en podes conseguir esta oportunidad y lógicamente su persona en abrirme el espacio y confianza porque sé lo que representa estar en su equipo de trabajo y la magnitud de lo que representa esto en mi escenario de vida….así que le agradezco y le estaré agradecida siempre», esta frase de la afectada, que está en los chats que sostuvo con el colaborador del gobernante Juan Orlando Hernández.

De nada valieron los memorandos firmados por Padilla y dirigidos al director del IP, José Noé Cortés, para la contratación de Xiomara para «eficientar» el Registro de la Propiedad, mucho menos los informes de actividadades como «oficial de monitoreo» para que se le honraran sus sueldos que, hasta el día de hoy, no se he han cancelado.

Para los que tienen contratos de «consultoría» como la dama, por mucho que trabajen o cumplan sus funciones -aún en las peores circunstancias- no se les paga, mucho menos si logró obtener un cargo como enlace del Congreso con el IP, por lo que ese dinero jamás ingresó en el hogar.

La cereza en el pastel se concretó el 5 de abril de 2018, cuando se le ordenó que debía estar atendiendo a un montón de personas a aclarar dudas, aunque su contrato no lo estipulaba y fue ahí cuando comprendió que la venganza en su contra, por haberse resistido a los deseos lujuriosos de Ebal Díaz, había iniciado.

No obstante, en sus manos quedaba la decisión de seguir tolerando las vejaciones o denunciarlo por la conducta que tuvo una noche que la citó a la Torre Morazán, donde permaneció retenida en contra de su voluntad, mientras que su esposo se vio obligado a responder a la agresión proferida por el pastor evangélico y hoy convertido en la todopoderosa mano derecha del presidente Juan Orlando Hernández.

Su esposo se vio agraviado por un grupo de policías que pretendían encarcelarlo por órdenes expresas del cuestionado personaje, mientras que su cuñado movía teclas con influyentes diputados como Antonio Rivera Callejas y David Chávez Madison, a quienes llamó para que interpusieran sus «buenos oficios» y permitieran la liberación de la pareja y otra muchacha que fue víctima de las circunstancias.

«¿Quién se cree Ebal Díaz para estar acosando a la gente? No los quería dejar salir del apartamento y cuando estaba discutiendo con mi hermano se le abalanzó y él tuvo que defenderse», dijo el cuñado de la víctima al vicepresidente de la asamblea, quien no hallaba cómo resolver -o cómo desmarcarse- del momento que tuvo que vivir. Se vio obligado por las circunstancias a llamar a su correligionario para solventar la crisis.

«Dame cinco minutos», dijo Rivera a fin de salir del embrollo. El cuñado también llamó a David Chávez para intentar buscar una salida algo pacífica al problema… «Le dije que arreglara de manera pacífica con mi hermano o lo denunciaba en la radio», dice uno de los audios que tiene en sus manos Radio Globo ConfidencialHN. 

Tras varias horas de detención -como se narró en la primera entrega- tanto Xiomara como su cónyuge lograron salir del problema, aunque, sin querer, lograron descubir una red de trata de mujeres que opera desde el mismo gobierno de Honduras.

El relato de la joven agredida en su dignidad quedó plasmada en la causa 1548435671 de la Fiscalía de la Mujer y fue recibida por la propia fiscal jefe María Mercedes Bustillo, quien introdujo la denuncia de la ofendida sin número correlativo; se supone que con fienes aviesos para que la investigación no prosperara y proteger al agresor.

Y es que el secretario de la Presidencia, cuan lobo dispuesto a cazar a su presa, comenzó a cotejar a su víctima, desde poemas plagiados hasta frases sugestivas, incluso hizo ofrecimientos a la joven de darle una oficina que tiene en la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) y que están plasmados en las capturas de WhatsApp.

«Se la voy a dar a usted para que no pase vacía», dijo el alto funcionario a su víctima, durante esos días cuando la relación -en apariencia- era netamente profesional y pretendió avanzarla hasta una profunda amistad.

En los pantallazos están las pláticas de la agenda apretada del su exjefe, los compromisos que tenía, entre muchas cosas que concluyeron en una accidentada y disparatada noche en el lujoso edificio Torre Morazán.

En el testimonio están señalados tanto Rivera Callejas como Chávez Madison, quienes fueron contactados por el cuñado de la víctima para que lograran hacer algo a fin de que Ebal Jair Díaz Lupián, el polifacético funcionario, comisionado de Conatel, presidente del consejo directivo del Instituto de la Propiedad y un sinfín de cargos, diera la cara y permitiera la liberación de los agredidos.

El llanto de Xiomara, los llamados desesperados del cuñado en el que cuestiona a quien una vez lo trató con estima y respeto, los reproches del esposo que tuvo que defenderse de los golpes, ponen en evidencia a un personaje que se ha visto a sí mismo como pulcro ante la prensa y se quita su máscara de ponderado para colocarse la de pervertido a la sombra de la noche, dispuesto a conquistar -a las buenas o las malas- a un selecto grupo de agraciadas mujeres, quienes aspiran a ganar un buen sueldo dentro de la administración, sin saber que son vistas como objeto de cambio de favores.

Al cierre de esta segunda entrega, Xiomara sigue esperando justicia del Ministerio Público, que el Instituto de la Propiedad le cancele sus sueldos atrasados.

La joven supo de cómo se tejen las redes de trata de mujeres que opera desde la mismísima Secretaría de la Presidencia, pasando por el Instituto de la Propiedad, el programa Honduras 20/20, hasta las oficinas de Conatel.

He aquí el relato del cuñado de la víctima: