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WASHINGTON, EE.UU.

(Spútnik) La subsecretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Kimberly Breier, visitará dos de las tres naciones centroamericanas desde donde han partido las caravanas de migrantes que buscan asilo en EEUU, anunció el Departamento de Estado en un comunicado.

«La visita de Breier el 21 de abril en Honduras incluye una reunión con el presidente Juan Orlando Hernández», informó el Departamento en el texto.

La diplomática dialogará con las autoridades hondureñas sobre la importancia de reforzar las instituciones independientes que combaten la corrupción y la impunidad, factores que se suman a las causas de la migración.
Mientras se encuentre en El Salvador el 22 de abril, Breier se reunirá con funcionarios de alto cargo del Gobierno y visitará los proyectos estatales que promueven el empleo y los esfuerzos contra las pandillas, según el comunicado.

Sin embargo, el propósito principal de la visita de Breier es instar a los gobiernos de ambas naciones «a hacer más para prevenir la inmigración ilegal a Estados Unidos», dice el texto.

Las autoridades estadounidenses esperan que más de 1 millón de migrantes, en su mayor parte de El Salvador y Honduras, soliciten asilo político en o después de cruzar ilegalmente la frontera suroeste con México.

CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO 

(Eliana Gilet / Spútnik)  Decenas de niños y jóvenes forman parte de la caravana migrante que busca llegar a EEUU, avanzando con sus pasitos cortos en la ruta y disfrutando al máximo los ratos de juego y esparcimiento cuando se puede.

Spútnik te cuenta cómo es salir y dejar todo atrás para los más jóvenes.

Huixtla fue la segunda parada de la caravana migrante, aunque una avanzada llegó antes. Es de noche y un grupo de jovencitos revolotea en torno a un celular y conversan. «Somos todos de Honduras», relatan los tres, de 23, 20 y 21 años. Se llaman Pedro, Kevin y Brian. Con el correr de la entrevista se acercarán otros jovencitos de cuerpo flaco y estirado, Carlos y Eduardo.

«Es la primera vez que salimos de nuestro país. Nosotros llegamos ayer aquí, como a eso de las dos de la mañana», unas 12 horas antes que el resto del grupo que viaja con niños de brazos, que hacen más lento el andar.

«Nuestro propósito es llegar a EEUU, si Dios nos da la fuerza», dice uno de los muchachos, con la cara enrojecida por el sol.

«Es por una mejor vida más que todo y para echarle ganas, para poder salir adelante», completa otro que usa una gorra de visera clavada hasta la mitad de la cabeza.

«Es que en nuestro país no hay nada ya, sólo delincuencia nomás», agrega uno de lentes y cara fina.

Los tres estaban estudiando, pero dejaron atrás la escuela para salir en la caravana.

«Amamos nuestro Honduras, pero nos inducen a hacer cosas que no van con nosotros», explica uno de los jóvenes en la ronda de la entrevista.

«En nuestro país nos están metiendo a fuerza a la mara, y ahí el que entra ya no sale. Y si sale, sale en un cajón. Es un futuro corto», explican.

El reclutamiento forzado implica, por ejemplo, lograr que los muchachos vendan droga en sus lugares de estudio.
«Es difícil mantenerse para comer y seguir los estudios», dice uno de los jóvenes. «Uno quiere ser emprendedor pero nomás va empezando y ya le cae aquel jodido marero», señala otro.

Así fue que cuando vieron el anuncio en redes sociales de la salida de una nueva caravana, se animaron a unirse.

«Sólo hablamos entre amigos y nos dejamos venir los cuatro, empezó en broma y en broma salió la neta» dicen y se ríen recordando su osadía.

«Estábamos platicando en broma que nos queríamos ir, riéndonos, al norte y al siguiente día salió uno con que ya tengo el dinero, y vámonos. Y salió el otro, que ya me ayudó mi hermano», comenta el de la gorra de visera.

Y, ¿qué les dijeron sus padres cuando supieron que se querían venir? «Ellos nos apoyan», relata uno de los jóvenes. «Si llegan allá, primero Dios, pues échenle ganas allá y no se olviden de la familia».

El Gobierno municipal de Huixtla derivó a la caravana a estacionarse en una de las salidas de la ciudad, en el Domo Guadalupe, que está ubicado junto al río homónimo al pueblo.

Esta caravana, a diferencia de las otras, no ha logrado conseguir «jalones» de tráiler, por lo que los 80 kilómetros que han recorrido hasta aquí los han hecho caminando. Tampoco han conseguido que la autoridad les brinde apoyo en las necesidades básicas de alimentación y acceso a medicinas.

«En nuestro país nos están metiendo a fuerza a la mara, y ahí el que entra ya no sale. Y si sale, sale en un cajón. Es un futuro corto», explican.

El reclutamiento forzado implica, por ejemplo, lograr que los muchachos vendan droga en sus lugares de estudio.
«Es difícil mantenerse para comer y seguir los estudios», dice uno de los jóvenes. «Uno quiere ser emprendedor pero nomás va empezando y ya le cae aquel jodido marero», señala otro.

Así fue que cuando vieron el anuncio en redes sociales de la salida de una nueva caravana, se animaron a unirse.

«Sólo hablamos entre amigos y nos dejamos venir los cuatro, empezó en broma y en broma salió la neta» dicen y se ríen recordando su osadía.

«Estábamos platicando en broma que nos queríamos ir, riéndonos, al norte y al siguiente día salió uno con que ya tengo el dinero, y vámonos. Y salió el otro, que ya me ayudó mi hermano», comenta el de la gorra de visera.

Y, ¿qué les dijeron sus padres cuando supieron que se querían venir? «Ellos nos apoyan», relata uno de los jóvenes. «Si llegan allá, primero Dios, pues échenle ganas allá y no se olviden de la familia».

El Gobierno municipal de Huixtla derivó a la caravana a estacionarse en una de las salidas de la ciudad, en el Domo Guadalupe, que está ubicado junto al río homónimo al pueblo.

Esta caravana, a diferencia de las otras, no ha logrado conseguir «jalones» de tráiler, por lo que los 80 kilómetros que han recorrido hasta aquí los han hecho caminando. Tampoco han conseguido que la autoridad les brinde apoyo en las necesidades básicas de alimentación y acceso a medicinas.

Por eso, todo el mundo está físicamente deteriorado y más los niños que viajan, que se estiman son una cuarta parte del grupo, que puede llegar a las 2.500 personas.

Pero el río que pasa junto al campamento se volvió el gran alivio para todos. Para las madres que lavan ropa junta a la desembocadura y la secan sobre las piedras; para las jóvenes que se bañan y se desenredan el pelo; para quienes descansan los pies llagados y los masajean contra las rocas del río.
Pero sobre todo, para los niños que tuvieron un día de juego y descanso sin par.

Al día siguiente, cuando salgan hacia Escuintla, el siguiente punto del camino, se unirán a ellos unos 200 cubanos, que viajaban en autobuses rentados por ellos, pero que fueron detenidos por la Policía Federal a la altura de la segunda aduana sobre la carretera México 200.

En ese punto, el Centro de Atención al Tránsito Fronterizo, el Instituto Nacional de Migración hace revisiones obligatorias a todos los automóviles y vehículos del transporte colectivo que circulan rumbo a la ciudad de México. Pero a la caravana no le impidieron el paso.

En el anochecer del jueves 18 de abril la cruzaron caminando, todos juntos, con la fuerza que da el colectivo. Se instalaron en el Parque Central de Escuintla, 40 kilómetros adelante en su camino al norte y casi sin descansar, al día siguiente llegaron a Mapastepec, otros 35 kilómetros por la ruta México 200. Allí lograron reunirse con un grupo anterior que tiene allí más de dos semanas, bajo custodia del Instituto Nacional de Migración.

SAN PEDRO SULA, HONDURAS 

Tres personas, dos hombres y una mujer, fueron asesinados la noche del viernes en el barrio Cerro Verde de Choloma, ubicada en la periferia norte sampedrana.

Los nombres de las tres personas son Wilmer Rojas (23), Maité Flores (22) y Mario Flores, quienes estaban dentro de su vivienda cuando varios individuos ingresaron y dispararon en reiteradas ocasiones, según algunos relatos.

Tras consumar el hecho, los agresores huyeron del lugar con rumbo desconocido.

La fuerza pública llegó a asegurar la escena del crimen y recabar las primeras evidencias de la nueva masacre.