Wednesday, Sep 18, 2019
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(Por Edmundo Orellana) El gobernante respondió a los señalamientos de la fiscalía gringa en el contexto de los juicios contra capos de la droga, acusando a los líderes de la oposición de vínculos con el narcotráfico y con las maras.

Es su estrategia preferida. Acusó de narco a todo el que se opuso a su capricho de constitucionalizar la Policía Militar; acusó a las caravanas, como escribimos en un artículo sobre el tema, de ser “un pérfido montaje de la oposición hondureña que, a su vez, aprovechan el terrible judío Soros y el dictatorial gobierno venezolano para desestabilizar la derecha gringa, y también los yihadistas para sus macabros propósitos”; acusó de malversadores a directivos de un colegio de docentes, que participa en la Plataforma, denunciándolos en el MP, para luego ser desmentido por el supuesto ofendido, otro colegio magisterial. La estrategia es atacar con calumnias e infamias a todo opositor.

Con esta estrategia apunta al blanco equivocado, porque los señalamientos no son de la oposición ni los ha provocado. Seguirá el ataque contra “Mel”, Nasralla, Luis Zelaya y PP, su nuevo opositor. Y en esto se luce el gobierno. Vendrán, pues, y a torrentes, las descalificaciones y los ultrajes al honor, mediante injurias y calumnias, contra los líderes de la oposición política y también contra los dirigentes de los movimientos sociales que levantan la bandera de la indignación en la calle, y, en definitiva, contra todo aquel que manifieste públicamente su oposición al gobierno.

Esta estrategia desnuda el grado de preocupación del gobierno por los señalamientos que, provenientes de los expedientes de la fiscalía que conoce el caso del capo hondureño de apellido Ardón, recogen gran cantidad de periódicos extranjeros, del nuevo y viejo continente. Es un escándalo de proporciones desconocidas en la historia nacional y, quizá por eso, nadie del gobierno está pensando serenamente.

El gobernante podrá ordenar que lancen cieno contra todos, pero esa acción no borrará la noticia de esas primeras planas en los periódicos del mundo ni hará desaparecer de aquel expediente las sospechas en su contra, motivo por el cual no se reunió con él la comitiva presidida por Nancy Pelosi, presidenta del Congreso estadounidense, en su reciente visita.

El problema del gobernante en Honduras no es legal, por ahora. El problema legal lo tiene en Estados Unidos. Aquí su problema es político, de gigantescas dimensiones y de consecuencias imprevisibles, pero inevitables. Ya no se trata de la legitimidad de su investidura, cuestionada desde las fraudulentas elecciones; lo que está en cuestión es su idoneidad para ostentarse como Jefe de Estado.

El gobernante no es cualquier ciudadano ni cualquier funcionario. Ejerce la más alta magistratura de la nación y, por ello, nos representa en el exterior. Pero resulta que el pueblo, desde las fraudulentas elecciones, se toma intermitentemente las calles y las carreteras exigiendo -y después de las noticias de las cortes gringas, con más fuerza- su renuncia y en el exterior, los dignatarios extranjeros, informados debidamente de la situación interna del país por sus respectivos embajadores, están impactados con las informaciones oficiales de las cortes federales gringas destacando su supuesto vínculo con capos del narcotráfico.

El gobernante pierde, pues, credibilidad y confianza, en el país y en el extranjero. No porque se estime que sea culpable de los señalamientos, sino porque su gestión ha generado la percepción, entre el pueblo, de que contravino aquellas reglas básicas que determinan el respeto mutuo entre gobernante y gobernados. Esta ruptura del pacto elemental entre gobierno y ciudadano es lo más grave que enfrenta el régimen. Como pasó con el gobernador de Puerto Rico, que, por escribir textos homofóbicos e insultantes contra personalidades de su país, fue obligado, por el pueblo en las calles, a renunciar.

El gobernante goza de la presunción de inocencia y debe ser tratado como inocente. Por lo que no es justo que se presuma su culpabilidad. Es más, por ahora, esos señalamientos son competencia de las cortes federales gringas, no hondureñas. De lo que no goza es de la mínima confianza popular necesaria para gobernar, por el escándalo en que se encuentra inmerso, debido a los errores cometidos por un pariente suyo y cuyos efectos lo alcanzan.

La convulsión política y social, generada por el escándalo, es incontenible y los daños que provoca son gravísimos e irreversibles, en todos los ámbitos, especialmente el económico, por lo que la renuncia que corean la oposición y una gran parte de sus correligionarios no es la solución a la crisis, pero es, probablemente, la única opción para calmar los ánimos alterados en el país e iniciar el diálogo auténtico entre los hondureños.

El trance que vivimos es definitorio para nuestro futuro, por lo que se torna cada vez más apremiante decir, con fuerza y decisión, ¡BASTA YA!

Y usted, distinguido lector, ¿ya se decidió por el ¡BASTA YA!?

BUENOS AIRES, ARGENTINA

(Spútnik) La senadora y expresidenta Cristina Fernández, precandidata a la vicepresidencia de Argentina por la alianza opositora Frente de Todos que lidera Alberto Fernández, celebró el triunfo en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias por casi 15 puntos de diferencia respecto de la fuerza oficialista.

«Los números que estamos teniendo nos hacen ponernos muy contentos, muy optimistas», señaló la actual senadora en un mensaje grabado y difundido desde Río Gallegos, capital de la provincia de Santa (sur).

Esa alegría se debe a que muchos argentinos «comprenden y apoyan finalmente que las cosas deben cambiar en la República Argentina porque así como estamos, no estamos viviendo bien (…) En gran parte los argentinos hemos dejado de ser felices, son demasiado grandes las dificultades y las tensiones», señaló la exmandataria.

Cristina Fernández agradeció el apoyo al Frente de Todos, y urgió al presidente Mauricio Macri a entregar los resultados completos del escrutinio provisorio a cargo del Ministerio del Interior.Con el 85,5% de las mesas escrutadas, la coalición opositora obtiene hasta el momento 10,2 millones de votos, frente a unos siete millones de la coalición gobernante Todos por el Cambio.

En estas PASO, que tuvieron una concurrencia a las urnas del 75,8% de los habilitaos para votar, el Frente de Todos obtiene el 47,2% de los votos, mientras que Juntos por el Cambio se resigna con el 32,3% de los sufragios.

El avance del escrutinio provisorio, que se conoce a través de la página web resultados2019.gov.ar, está a cargo de la Dirección Nacional Electoral, dependiente del Ministerio del Interior, y se realiza con el recuento de los telegramas elaborados en cada mesa de votación.

Pero los primeros datos oficiales demoraron más de cuatro horas en conocerse después de cerradas las urnas.

La justicia electoral es responsable del escrutinio definitivo, que es realizado a través de las actas, y se conocerá en los próximos días.

En los comicios del 27 de octubre será electo presidente quien obtenga al menos el 45% de los sufragios o alcance el 40% y una diferencia mayor a 10 puntos sobre el segundo candidato más votado.

SAN SALVADOR, EL SALVADOR 

(Spútnik) Alejandro Giammattei, candidato del conservador partido Vamos, se autoproclamó ganador de la presidencia de Guatemala, tras sacar casi 20 puntos de diferencia a su rival, Sandra Torres, según el 85% de los votos escrutados.

«Vengo a decirles, este humilde servidor, que va a ser un inmenso honor ser el presidente del país», aseguró Giammattei en rueda de prensa en el hotel de Ciudad de Guatemala desde donde siguió las incidencias del balotaje, que lo proyecta como sucesor del presidente Jimmy Morales para el período 2020-2024.

Según la página oficial de resultados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), actualizada en tiempo real, a las 20:00 hora local (02:00 GMT) Giammattei encabezaba el conteo con 1.671.212 votos, escoltado por Torres con 1.138.782 sufragios.