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Mel y bancada de Libre no presentaron propuestas para enriquecer nuevo Código Penal

TEGUCIGALPA, HONDURAS

De la noche a la mañana, la bancada de Libertad y Refundación (Libre), de la mano de Manuel Zelaya, incumplieron con la promesa efectuada en noviembre anterior que este 10 de mayo entraría en vigencia el nuevo Código Penal y a última hora optaron por postergarlo durante 45 días más.

Los representantes del partido de corte progresista y cruentos críticos del ocupante del palacio José Cecilio del Valle, Juan Orlando Hernández, para no perder la costumbre, recurrieron a contradicciones ya que se plegaron a la iniciativa del influyente, histriónico y todopoderoso Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) de abrogar la nueva norma -a sabiendas que eso cuesta mucho dinero- y que posteriormente dieron un giro de 90 grados, sumándose  a los nacionalistas para que la vacatio legis sea prorrogada hasta el 25 de junio próximo.

Y es que se esperaba, al menos, que presentaran varias ideas para reformar aquellos apartados de la novedosa legislación penal -tal como lo pidió una y otra vez el jefe del Legislativo Mauricio Oliva-, sin embargo, se dejaron encantar por las voces inconfundibles de los jefes del CNA Gabriela Castellanos y Odir Fernández, quienes siguen las órdenes de Juan Orlando Hernández, a modo que el referido instrumento siga sin ser utilizado, por lo que genera millonarias pérdidas al Estado.

A saber, hubo 69 votos a favor y 52 en contra -la mayoría de los votos fueron aportados por Libre- para hacer caso a la idea de Castellanos y Fernández, quienes nunca llegaron a proponer alternativas, y en la prórroga se registró un 92 por ciento, es decir 104 votos, por lo que casi todos los diputados dieron el visto bueno a que la misma esté vigente a partir de junio.

Al ver ambas votaciones, se evidencia que Libre no llegó con propuestas que estuvieran encaminadas a mejorarla. De principio a fin entraron en contradicciones y dieron justificaciones, desde las menos verosímiles hasta las colindantes con la mentira y otras que son rayanas con el delirio.

Estas diferencias demuestran que el colectivo parlamentario, en los últimos años, no ha sido coherente con su doctrina, fines políticos que deberían beneficiar a la sociedad; han votado iniciativas del actual Ejecutivo de Hernández, a quien han venido calificando de narcodictadura, a sabiendas de que las propuestas están encaminadas a cercenar los derechos elementales de la sociedad.

Aunque usted no lo crea, en el fondo, ha habido una alianza tácita y comparsa entre Libre y el Partido Nacional, a pesar de que se han ido a los golpes, se han mentado la madre, enrostrado actos de corrupción, reventado cohetillos y un sinfín de improperios.

A fin de cuentas, la alianza es evidente, pues Zelaya no ataca a la directiva parlamentaria; en una entrevista con este periódico, le mandó a decir a Hernández que «se vaya para la casa», evitando recordarle que tiene que ir a prisión por sus nexos con el narcotráfico y la corrupción evidente en su mandato.

A fin de poner en relieve las contradicciones o pifias, el diputado Jari Herrera, un férreo crítico a la administración nacionalista, quien se desgañita insistiendo que Hernández debe ir preso, quien cuestiona las técnicas parlamentarias y que puja para que el cuestionado y malévolo jefe del Ejecutivo se largue de una vez por todas, fue uno de los que dijo sí a la polémica iniciativa de consolidación de deudas para los empleados del aparato público y que terminó resultando un rotundo fiasco.

«El pueblo ocupa soluciones y nosotros debemos votar en beneficio de la gente», decía Herrera en una conversación extramicrófono que sostuvo con periodistas de este medio.

¿Será que Jari Herrera cambia el chip cuando se sienta en el cómodo curul tras repudiar la gestión de su enemigo luego dice sí a todo lo que manda Hernández, que termina siendo aprobado con pocas discusiones? ¡Ah! Es más, hasta la bancada opositora radicial y recalcitrante hasta enriquece las ideas para que sean de interés público, cuando en el fondo no es otra cosa más que una farsa revestida de pluralismo y democracia. Del amor al odio hay una fina línea.

Hay que recordar que Libre adquirió la costumbre, ya sea por ignorancia o por complicidad, no estar enterado de leyes nocivas para los intereses de la sociedad. En algunas ocasiones se han retirado de votaciones clave o han sido sorprendido en otras y como táctica de ataque -a modo de justificación- para verse como los héroes sin capa, aunque en el fondo hay un pacto tácito de gobernabilidad. Ellos saben que el dinero pesa más que cualquier convicción.

Tanta es la preocupación de Libre que, aparte de no haber planteado ideas concretas en la sesión virtual del 9 de mayo, cuando tuvieron la oportunidad de incorporar a la agenda asuntos de interés colectivo, una de las voceras de bancada Patricia Murillo, se derritió en explicaciones de que votaron por la iniciativa ciudadana, pero que luego votaron porque se prorrogara por un corto periodo de tiempo.

«Toda la bancada de Libre votó a favor de la iniciativa ciudadana y en contra de la entrada en vigencia del nuevo Código Penal. Obvio no pasó gracias a la unión cachureca y buena parte liberal y otras bancadas , a excepción del Pinu también coherente junto al pueblo», dijo.

Agregó tan presurosa la alta servidora, y también periodista, que «dicho esto nos tocó votar a favor de la ampliación de la vacatio legis por 45 días, ante la imposición cachureca, y quitaron la palabra a nuestro vocero Jorge Calix cuando planteaba nuestras exigencias sobre el tema. Falso lo del pluralismo y democracia parlamentaria. Que el pueblo juzgue. En plena pandemia no paran las ilegalidades de la narcodictadura. Por cierto allí miró el pueblo votando a varios diputados denunciados por la Maccih y la fiscalía de Nueva York».

No obstante, tanto Murillo como el resto de sus camaradas dijeron sí a la prórroga de 45 días, cuando pudieron emular la postura de Castellanos que declinó no participar en la sesión como observadora del proceso legislativo. ¿Falta de coherencia o se pretende quedar bien con Dios y el diablo a la vez? Quedar bien con la base, aún cuando se hacen mal las cosas, es lo importante. El daño a la institucionalidad que una vez juraron defender no importa.

En concreto, ningún diputado de Libre, quienes califican al nuevo instrumento como el  Código Penal de la impunidad, aunque Jorge Cálix diera explicaciones sin propuestas concretas, integrales, inteligentes, congruentes y apegadas a la realidad, por lo que no han podido demostrar que son una bancada con ideas orientadas a la refundación del país.

Solo se limitan a justificar que la norma criminaliza la protesta social y que los delitos por corrupción son castigados suavemente, aunque en el fondo ellos (junto con los nacionalistas) están de acuerdo, haciendo que el discurso fuerte y radical sea una quimera; al parecer, la amnesia es una ley, pues olvidaron que la iniciativa privada y el Colegio de Periodistas abogaron por modificar algunos apartados y que fueron tomados en cuenta y apenas resta que entre en vigencia para ser incorporados.

Cuando son asuntos de institucionalidad, democracia, Estado de derecho, asuntos relacionados con la justicia, prefieren darle vueltas al asunto. Al fin y al cabo, llevar la contraria es costumbre, pero también es costumbre hacer complicidad. La amoralidad es la regla y no la excepción en este puñado de congresistas dirigidos por Manuel Zelaya.

Vale la pena recordar que el colectivo parlamentario votó en noviembre para que esta norma entrara en vigencia; a pocas horas que entrara en vigencia el nuevo código, el Congreso, de manera sorpresiva llamó a reuniones para que se abordara este tema, por lo que Libre le hizo un favor flaco a Hernández, quien es el principal titiritero que maneja a sus anchas a quienes dicen oponerse a su autoritaria conducta.

Cuando Libre ingresó al Congreso, generó expectativas de que sería una bancada beligerante, propositiva, proactiva -aún sabiendo que no todas sus propuestas podrían ser escuchadas- que se fueron diluyendo en conciliábulos, misas negras, pactos tácitos de gobernabilidad… Los pitos desaparecieron y las insurrecciones no fueron por la defensa de las leyes, el respeto a la vida y bienestar de las personas, sino, por un par de chambas en pago de favores a los más leales a Zelaya.

Cabe recordar que estos congresistas rechazaron el aumento (lo aceptaron con el argumento que serviría para ayudar a los más pobres) y que al final solo sirvió para elevar su tren de vida; rechazaban el Fondo Departamental porque consideraban que es proclive a la corrupción y lo terminaron aceptando, con la excusa que sería para obras sociales. El discurso y la práctica desaparecieron, la demagogia se hizo escudo protector de estos personajes que, para no ser criticados sin piedad ni compasión, recurren al insulto disfrazado de protesta y echan mano de sus activistas para destruir a quien los critique.

En últimas líneas, Libre se convirtió en un partido tradicional que dejó de lado su novedosa propuesta de la refundación del Estado, rendición de cuentas y transparencia para hacer ese salto al socialismo democrático. Ahora, las componendas desde la cúpula hasta los liderazgos legislativos son ley y los que murieron por la causa pasan al olvido.

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