Vida de ‘potentados’: Así fue la ruta del saqueo multimillonario de la SAG por ‘inocentes’ convenios

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El directivo de las fundaciones Dibattista Todos Somos Honduras, Fernando José Suárez, se volvió uno de los hombres más potentados del país al darse lujos con dinero público, precisamente, obtenido de forma fraudulenta a través de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), con los cuales pagó tarjetas de crédito a su esposa y madre, compró oficinas en lujosos edificios y la cuenta donde se depositaba la plata que le rindió intereses de hasta 973 mil lempiras.

Sin embargo, Suárez fue parte de un grupo de inviduos que contibuyeron -voluntariamente o no- a contribuir en la dilapidación de unos 282 millones de lempiras y del cual se volvió el principal operador para que los recursos suscritos con el exsecretario Jacobo Regalado Weinzenblut, supuestamente orientados a mejorar la formación educativa de los “jóvenes rurales” de Francisco Morazán, desaparecieron en el camino.

Además, según el acuerdo firmado por Regalado y la representante legal de Todos Somos Honduras Nancy Flores Hernández y de  Dibattista Wendy Rodríguez se daría “apoyo” a las “madres jóvenes”, consejería y capacitación a éstas, creación de comités para la defensa de los niños, mientras eran capacitadas en proyectos agroindustriales y hortícolas, los cuales nunca se realizaron.

Tampoco existen registros documentales que puedan dar soporte a los gastos incurridos por las dos fundaciones, haciéndose técnicamente inauditables. ¿Cómo se transfirieron los fondos a las oenegés a través del Sistema de Administración Financiera Integrada (Siafi)? ¿Por qué no se exigieron las liquidaciones para seguir permitiendo el flujo de dinero y los mismos fueran transparentes?

ConfidencialHN pudo establecer la ruta secuencial que siguió el dinero hasta desaparecerse en bagatelas y financiamiento de campañas de los partidos Nacional y Liberal, incluyendo la formación política de maletín llamada Faper, de cómo fueron girados los cheques y sus montos, los beneficiarios y la respectiva dilapidación que provocó el descalabro de la oficina estatal encargada de ejercer políticas sostenibles para el desarrollo del agro.

Los convenios de acceso de oportunidades para jóvenes rurales, capacitación de proyectos agropecuarios, agroindustriales y hortícolas, emprendedurismo agrícola y siembra de granos básicos fueron autorizados por Regalado Weinzenblut y se giraron las instrucciones para que el Banco Central de Honduras hiciera once transferencicas, teniendo como ente pagador la unidad de servicios financieros de la Administración Central, con números de orden 313348, 313349, 091795, 119709, 204558, 090417 y 155587 y otras no reportadas en papeles a las cuentas bancarias 1171165534 de Davivienda y 11-434-000121-2 del Banco de Occidente a donde fueron a parar 104 millones 092 mil 948 lempiras con 40 centavos.

Respecto a los intereses, a Suárez se le pagaron entre el 20 de febrero de 2012 y el 31 de julio de 2013 unos 973 mil 391 lempiras con 40 centavos, por lo que el monto se elevó a 105 millones 066 mil 309 con 38 centavos y en concepto de egresos, o sea, la emisión de unos 122 cheques fue de 98 millones 202 mil 580 y el último cómputo que se registró fue de seis millones 863 mil 760 lempiras.

No se pudieron justificar alrededor de 62 millones 215 mil 447 lempiras con 68 centavos, es decir que no hubo un tan solo documento que diera una explicación fehaciente sobre el destino del dinero, ya sea en la compra de papelería, insumos tecnológicos y mecánicos, entre otros, que diera un respaldo a los acuerdos, cuya extremo radicó en el cumplimiento de las metas planteadas en la Visión de País y Plan de Nación 2010-2038 orientado a la autogestión comunitaria.

En cuanto al libramiento de los cheques, se determinó que hubo una emisión de 122, desde la numeración 42869236 hasta la 50867421, cuyos beneficiarios fueron José Luis Flamenco Mejía, Jorge Alberto Izaguirre Zamora, Dalia Esmeralda Palma Sánchez, Alejandra Suárez, Jaime Antonio Suárez y otros se realizaron “al portador”, es decir, que se utilizaron terceras personas para cobrar el dinero que sería para obras sociales. En los cheques librados desde las dos fundaciones, fueron girados a otros bancos, constructoras, incluso entre las dos oenegés por 14 millones 750 mil lempiras.

Fernando José Suárez se autolibró dos cheques, uno por 38 millones de lempiras y otro por 100 mil lempiras, según las conciliaciones bancarias obtenidas. También se dieron dos cheques a favor de inmobiliaria Alianza, para la compra de una oficina en la moderna torre Metrópolis por 11 mil y un millón 550 mil 079 lempiras. Se debe dejar claro que los documentos bancarios no pudieron ser justificados ante la SAG ya que hubo una suerte de “relación especial” entre el gobierno y las dos fundaciones que drenaron los recursos.

El imputado por la MACCIH y el Ministerio Público aprovechó la bonanza para ir a pagar sus tarjetas de crédito; también fueron beneficiadas su esposa y su madre. Para el caso, se emitieron los cheques 42869359 por 187 mil 157 lempiras a un banco. Luego pagó 134 mil 654 lempiras a otra entidad y días después  libró el cheque 50867310 por 126 mil 699 para cancelar la respectiva tarjeta. Posteriormente, abonó 48 mil lempiras a través del cheque 50867316 y a nombre del portador a una institución financiera y al hacer un cálculo general, el pago en tarjetas de crédito por un millón 164 mil 813 lempiras con 94 centavos.

Cabe recordar que la jefa de la MACCIH, Ana Calderón, confirmó que unas 38 personas, entre ellos actuales funcionarios, están involucradas en el saqueo. La Misión Anticorrupción de la OEA reafirmó la investigación que emprendió Radio Globo en 2015 donde se denunció el saqueo del erario público a través de las dos oenegés. A la mayoría de los supuestos implicados, se les achaca los delitos de lavado de activos, abuso de autoridad, violación de los deberes de los funcionarios y fraude.

 

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