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¿Adivinen quién?

(Por Joaquín Mejía) Cada año, el Fund for Peace, una organización no gubernamental de carácter educativo y de investigación, publica el Índice de Estados Frágiles. Para determinar la fragilidad de un Estado se analizan varios indicadores divididos en tres bloques: indicadores sociales, indicadores económicos e indicadores políticos y militares.

Dentro de estos indicadores sobresale la falta de legitimidad del Estado debido a la corrupción, la provisión de servicios públicos de salud y educación, el respeto a los derechos humanos y al Estado de derecho, la seguridad ciudadana, la reducción del crecimiento económico, desplazamiento de personas, fuga de cerebros, migración y pobreza, entre otros.

A cada indicador se le da una puntuación y de esta manera, a mayor puntuación, mayor fragilidad, con lo cual se elabora una lista en la que el país más frágil ocupa el primer lugar y el menos frágil el último. También se elabora un mapa cromático en el que se establece una escala de colores a la que a cada tono le corresponde una puntuación.

Así, el color azul implica sostenibilidad, el color verde estabilidad, el amarillo alarma y el rojo alerta. En otras palabras, los países mejor evaluados son los que reciben el color azul y verde, mientras que los peor evaluados son los que reciben los colores, amarillo y rojo.

Los Estados peor evaluados son considerados frágiles porque poseen una serie de características comunes, entre las que destacan, (a) pérdida del control físico del territorio o del monopolio del uso de la fuerza, (b) erosión de legitimidad de la autoridad de turno para llevar a cabo decisiones colectivas e (c) incapacidad de proporcionar servicios públicos básicos.

¿Adivinen qué lugar ocupa Honduras en este índice de fragilidad? Según el Fund for Peace, nuestro Estado tiene graves síntomas de fragilidad pues ocupa el puesto 68 de 178 países y en el mapa cromático recibe el color amarillo, con lo cual muestra un elevado nivel de alarma.

No es de extrañar que el Estado hondureño sea considerado frágil cuando el crimen organizado tiene un importante control territorial, cuando se viola la Constitución para satisfacer el hambre continuista de un presidente, cuando reos peligrosos se fugan de las cárceles con facilidad, cuando no existe independencia de poderes, cuando ha aumentado la pobreza y la desigualdad, y cuando las evidencias apuntan a que nos encontramos ante un narco Estado.

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