Análisis de una coaccionada y “multitudinaria” marcha cachureca

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los nacionalistas tienen la fama de llenar calles de “autoconvencidos” cachurecos y la mala fama de coaccionar a quienes no se alinean con ellos: o dan dinero para financiar la marcha, o firman el continuismo del cuestionado presidente Juan Orlando Hernández o son despedidos de sus trabajos y pasan a la “vil llanura” como dice el inveterado congresista Oswaldo Ramos Soto.

Es de más decir que a los activistas, muchos de ellos sin formación académica (y hasta mucho decir política e ideológica), se movilizan desde empobrecidas comunidades de Honduras, donde la dieta diaria es tortilla con sal y, de cuando en cuando, una disminuida ración de la “bolsa solidaria” que provee el gobierno a quienes son cachurecos y dan el voto, aun sabiendo que nadie los sacará de la pobreza.

No resultó extraño la megamarcha del 24 de julio, cuando presentaron varias cajas conteniendo supuestamente 1.6 millones de firmas que exigen al Parlamento reglamente la reelección presidencial continua, estilo EE.UU. como lo pretenden los reconocidos y criticados líderes del nacionalismo.

Tampoco resultó extraño que ningún dirigente nacionalista diera una explicación de cómo se recolectaron, verificaron y se depuraron el listado de los peticionarios de la reglamentación de tal figura que ha causado fisuras en la oposición.

Cabe mencionar el cálculo que han hecho los cibernautas, quienes -como dicen en buen hondureño- “no se comen la tortilla vacía”: 1.6 millones de firmas en un mes es igual a 50 mil firmas diarias y cada hora deberían recolectarse dos mil firmas, lo que significa que cada minuto que transcurrió 34 personas estamparon su firma.

En términos económicos, según estimaciones hechas por ConfidencialHN, se invirtieron unos 300 millones de lempiras para recolectar el millón y medio de firmas que asegura tener en su poder el nacionalismo.

Tal estimación se basa en la inversión de 200 lempiras por cada firma recogida, si se toma en cuenta la entrega de bolsas solidarias, el pago entre 50 y 100 lempiras más un tiempo de comida para quienes ayudaron conseguir las rúbricas, la promoción de la campaña en medios y redes sociales, la movilización de los activistas a barrios y colonias para llenar las listas con nombres, cédulas de identidad, oficio o profesión.

No hay que dejar por fuera las transmisiones de las cadenas de televisión, radio, medios impresos y pago a periodistas para que resaltaran la megamarcha azul.

Esos datos, en manos del gobierno, se convierte en arma poderosa que servirá para impresionar, presionar y dividir a quienes cuestionan las draconianas medidas neoliberales y la presunta corrupción presidente Juan Orlando Hernández, quien reveló sin ambages que su partido recibió varios millones de lempiras de empresas fantasmas que ayudaron a drenar recursos del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).

Esos 300 millones de lempiras podría quedarse cortos ya que el partido en el gobierno tiene acceso discrecional a recursos que aporta el público vía impuestos y es casi seguro que se usaron para mostrar ante la incrédula sociedad que son una organización “efervescente y pujante”.

“Anastasia Portillo”, la llamaremos así para mantener anónima su identidad, tuvo que dejar sus últimas clases de la licenciatura en enfermería para colarse en un puesto público como secretaria en una de las oficinas del Estado. Claro, eso implica haberse hecho cachureca para poder conseguir la permanencia y gozar de los beneficios que aún tiene ser burócrata.

Esta dama es de contextura gruesa, 1.72 de estatura y se crio en una de las colonias más violentas de Tegucigalpa, la “3 de Mayo”. Decidió sumarse al partido para que el presidente y sus cuadros de confianza la vean en primera línea de combate. Acude a cada actividad del “Honduras actívate” para demostrar que en el país hay paz, pero debe entrar corriendo a su casa para evitar ser sujeta de asalto. Ahí estuvo también acuerpando la entrega de las firmas; no cuestiona, no reflexiona sobre el origen de la abultada cantidad de rúbricas y dice que “es mejor que las cosas queden así”.

Aunque no quiere reconocer que debe aportar 500 lempiras para financiar las marchas del partido, esto es una sempiterna costumbre. La única ventana de desahogo que tienen los nacionalistas que se oponen a estas políticas extorsivas son las redes sociales.

  • ¿Andaba en la caminata de JOH?, -pregunta la amiga por el sistema de mensajería WhatsApp.
  • Sí, por el trabajo de mi hermana (coloca un emoticono de llanto), -responde su interlocutora.
  • ¿Y le dieron los 50 lempiras?, -pregunta un poco intrigada la amiga.
  • Ja, ja, ja…sí, -le dice la muchacha y añade “imagínese qué corruptos”.
  • Ya hablando en serio, ¿les dan 50 lempiras?, -repregunta la curiosa amiga y la respuesta es positiva.
  • Voy a hacer una captura, obvio su nombre no se va a ver, -le dice.
  • Esos buses se llenan porque los que trabajan por contrato tenían que llevar cinco personas, -revela la muchacha.
  • Qué pena dios…, dice la amiga.

Otra captura de las redes sociales dice así: “…el día de hoy por la mañana aquí en Villanueva, Cortés, la coordinadora del Partido Nacional tenía amenazada a la gente humilde que si no iban a esa marcha no les podrían dar la bolsa solidaria, tampoco el techo que les había prometido y que era necesario que ellos fueran”.

U otra captura de una denuncia donde señalan que el parlamentario Óscar Nájera, viejo cacique azul de Colón, se “vino en avión” a la concentración. Una persona que viajó más de 550 kilómetros para acudir a la fugaz caminata mandó a decir que eran las 12 de la noche y que no habían salido porque no habían llegado los otros activistas para viajar a Tegucigalpa.

APARECE MIGUEL. El carismático dirigente nacionalista y exalcalde capitalino Miguel Pastor apareció de pronto en la tarima que se instaló frente al Congreso. Ahí estaba el otrora rebelde ex precandidato presidencial acuerpando la entrega de las firmas que piden se reglamente la reelección.  

Pastor se volvió férreo enemigo del presidente Juan Orlando Hernández y, junto al desdibujado y pusilánime exalcalde y ahora designado presidencial Ricardo Álvarez, se desgañitaron contra Hernández, quien los venció sin apenas ensuciarse la camisa durante la contienda interna de noviembre de 2012.

Pastor, quien se ha creado una mala fama de no pagar publicidad a los medios de comunicación, pasó a un turbio anonimato. Ninguneado por Hernández, permaneció callado hasta ayer, cuando pidió a sus correligionarios que apoyaran la reelección de su otrora enemigo natural.

Pero Miguel fue noticia en 2015: el 2 de noviembre de ese año, el director de Radio Globo, David Romero, revelaba que EE.UU. que Pastor era investigando por presuntos vínculos con los hermanos Rivera Maradiaga, “Los cachiros” y que podría pedirlo en extradición.

Pastor se ha mantenido en silencio y, ante la revelación, ha optado por mantenerse en silencio.

RICARDO “HACE EL SALUDO”. Cuando el Congreso, presidido por Juan Orlando, procedió a modificar el artículo cinco constitucional que permite la consulta popular, el exalcalde Ricardo Álvarez protestó a todo pulmón, diciendo que el nacionalismo se oponía a la reelección.

¿Serán los años o será alguna amnesia selectiva que hizo que Ricardo “papayito” olvidara esos enérgicos y radicales discursos? Se colocó junto a sus enconados y recelosos compañeros de partido para pedir a sus seguidores que apoyaran la reelección de JOH.

Pidió a su jefe, a quien denunció por haberle robado las elecciones primarias de 2012, que acepte “acepte la candidatura y acepte nuevamente la voluntad del pueblo y nuevamente el llamado del nacionalismo, del pueblo hondureño” y usó, como siempre, el rayado lema “primero los pobres” para que JOH repita gobierno.

¿EL NUEVO MILOŠEVIĆ? El titular del Legislativo, Mauricio Oliva, acostumbrado a arengar las multitudes para que agredan a quienes se opongan a los designios nacionalistas, no perdió el tiempo para emprenderla contra los opositores.

“Estos grupos dicen que van con todos -añadió- y me imagino que cuando dicen que van con todo es que van con esos que lanzan piedras o con los que queman llantas, que queman casas, que queman casetas de peaje, para bloquear la magnificente obra de 48 mil millones de lempiras de inversión vial que está haciendo Juan Orlando Hernández”.

Y dijo: “¿y con qué creen que vamos nosotros? Creen que somos mancos, nosotros vamos con dos millones de hondureños a las urnas, con un partido unido, fuerte, poderoso, organizado y disciplinado”.

Esa exposición -guardando las distancias- podría asemejarse al nefasto discurso de Gazimestán del 28 de junio de 1989 (20 años después vendría el golpe de Estado en Honduras) que brindó el sanguinario dictador yugoslavo Slobodan Milošević y que provocó el mayor genocidio jamás vivido por este pueblo eslavo que vivió unificado a la figura del fallecido estadista Josip Broz Tito: se reportaron 200 mil muertes de musulmanes y enemigos étnicos (serbiobosnios y albanokosovares) y el desplazamiento forzoso de 1,4 millones de personas.

¿Será que el doctor Oliva leyó por casualidad el asedio a Sarajevo, el más prolongado de la guerra moderna y la historia de las guerras yugoslavas? ¿A quién dedicaría semejantes palabras que sólo caben en la boca de un ensoberbecido político que mandó a sacar a punta de pistola a diputados que protestaban contra su autoritarismo? Quién sabe.

En el juicio que el Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia le hizo al tirano le achacó el incendiario discurso; Milošević apenas se refirió a Gazimestán: “Ni una sola de mis palabras se refirió a una actitud belicista, en absoluto. Todo lo contrario, se trata de un discurso de paz, alentando a la gente a vivir juntos en armonía, todas las nacionalidades, los turcos, goranis y ashkalíes que viven en Kosovo, así como en toda la ex Yugoslavia”.

INFALTABLES Y CUESTIONADOS. Ahí estuvieron los infaltables del nacionalismo: Gladis Aurora López, Hilda Hernández, Roberto Martínez Lozano, David Chávez, la deschavetada activista Mercedes Saravia, el insulso diputado y exfutbolista Wilmer Velásquez, el otrora enemigo de JOH Fernando Anduray y el comentarista farandulero Miguel Caballero Leiva apoyando de manera “disciplinada”, al líder azul.

Muchos de estos líderes, a excepción de Caballero que recién se incorpora al nacionalismo, han sido señalados por escándalos de corrupción. La organización Transparencia Internacional reveló en enero anterior que Honduras cayó dos lugares en el Índice de Percepción de Corrupción. “Honduras se ubica en el lugar 20 de 26 países evaluados. El país se coloca por encima de Guyana, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Haití y Venezuela (…) quedó solo por debajo de El Salvador y Costa Rica, que ocupan los lugares 72 y 40”.

Las marchas de las antorchas han ido apagando su llama, la oposición política está enfrascada en una pelea interna por conflictos de intereses y por posturas encontradas en torno a la reelección. Las bancadas opositoras en el Parlamento han perdido el norte y los esquiroles han hecho su trabajo a cabalidad; el caso de Yenny Murillo muestra el fino trabajo de las mentes brillantes que operan para el oficialismo, de cómo dividir a los enemigos naturales, o como decía el emperador romano Julio César y el emperador Napoleón Bonaparte “divide et impera” (divide y vencerás) y bien lo plasma el pensador político italiano Nicolás Maquiavelo en sus memorias.

¿Quién tiene la última palabra en esta trama? Sólo EE.UU. lo sabe.

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Comments

  • Bayron Canales 25 julio, 2016 at 1:20 pm

    Este es el momento para fortalecer un movimiento que permita desarticular está mafia,y así será porque la mayoría está en contra de esta payasada.

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  • Capitan Cavernicola 26 julio, 2016 at 3:16 pm

    “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.”
    Esta es una frase acuñada por “Joseph Goebbels” ministro de propaganda Nazi. Creo que los periodistas de oposición deberían infiltrarse en las marchas cachurecas y filmar en video la evidencia de que en verdad las personas que están allí lo hacen porque les pagan. Y además determinar con esta evidencia cuanto es, el monto que les ofrecen.
    De lo contrario la afirmación de que a los cachurecos les pagan por ir a estas marchas no será más que “Una mentira repetida adecuadamente mil veces”.
    No soy nacionalista, simplemente un hondureño pretendiendo tener una visión objetiva de la realidad de mi país.
    Saludos.

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  • DESOBEDIENCIA CIVIL 30 julio, 2016 at 5:24 pm

    Muy buen articulo. Pero le resta fuerza los adjetivos muy subjetivos a los personajes criollos. Los artículos de los periodistas que pretenden informar y formar el pensamiento crítico de sus lectores no deben de contener apreciaciones subjetivas. Se aprecia que el escritor conoce su tema pero no debe de colorear la verdad. Debe de dejar que su receptor forme su propia verdad. Hay que presentar los hechos tal cual son. Gracias.

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