HomePolíticaAnálisis: Quo vadis Alianza? Mel, Valle y Salvador hacia el despeñadero político

Análisis: Quo vadis Alianza? Mel, Valle y Salvador hacia el despeñadero político

TEGUCIGALPA. HONDURAS 

La Alianza Opositora está llegando a un punto de quiebre. El partido socialdemócrata Pinu mandó a reclamar al expresidente y coordinador general de Libre, Manuel Zelaya, que los deje de atropellar y de discriminarlos a pesar que es el único partido que respalda la coalición que tiene como candidato presidencial a Salvador Nasralla.

El presidente del Pinu, Jorge Valle, mandó una carta de protesta a Zelaya con fuertes señalamientos sobre sus maniobras, ya sea en eventos o negociaciones políticas, y cuestionó que «lo hemos manifestado en reiteradas oportunidades, que no vamos a salir de un gobierno populista y demagógico como el actual, y nosotros vamos a tener este tipo de medidas demagógicas”.

Otro de los apartados de la enérgica queja expresa que “el Pinu respetuosamente presentó a nuestro aliado, Libre, a través del coordinador general, y planteamos al TSE que se deben reconsiderar algunos temas que ellos mismos nos han mencionado, entre ellos, que se habla de un gobierno de transición y el organismo diga que esos dos términos no se pueden aplicar.

Estas reacciones han provocado una inusual, inesperada y hasta autoritaria reacción del candidato de la Alianza, Salvador Nasralla. «En cuanto que las decisiones que tomará Mel Zelaya…eso es un papel. Hay un papel que está firmado, pero ese es un papel y que una vez que Nasralla llegue a la presidencia y ustedes pueden darse cuenta que Honduras tiene un gobierno presidencialista; cualquier papel que yo firme, incluso, aunque sea una escritura pública, no tiene ningún valor; el presidente está por encima de todo. Así lo que se pueda firmar o lo que haya firmado Guillermo, o lo que yo pueda firmar, son compromisos casi de honor».

Asimismo, deja en evidencia la falta de palabra de Zelaya en esta coyuntura ya que ahora hasta habla de cambiar al candidato de la coalición. Mel sabe que esa apuesta es arriesgada porque pone en juego su alicaído prestigio y lo evidencia por enésima vez como un hábil manipulador político que recurre a cualquier treta para salirse con la suya. ¿Por qué el expresidente Zelaya fue indiscreto y optó por hacer pública una queja que debió de tratarse de manera privada ya que eran asuntos incluso corregibles con una plática de buenos amigos?

Aunque el expresidente quiera decir que actuó con transparencia y que estos asuntos deben ser discutidos en público, le dio más armas al enemigo y que serán utilizadas sin piedad ni misericordia durante la campaña general.

¿En qué radica este punto de quiebre dentro de los tres bandos que conforman la Alianza? Es que nunca hubo una verdadera articulación de todas las fuerzas presentes dentro de esta agrupación; jamás pasó de meros manifiestos de sus líderes bajo la lógica del fuera JOH y que los desgastes que han sufrido Libre con una considerable merma de sus votantes en las elecciones primarias de marzo anterior.

Además, se unen el fraccionamiento del Pac por los ataques verbales entre Nasralla y la neófita en política, la astuta Marlene Alvarenga, supo sacar partido de la conducta volátil del presentador de televisión para terminarse apropiando del partido fundado en 2012 y más la táctica maquiavélica del divide y vencerás del régimen para llegar a las elecciones generales sin la mínima oposición son, a grandes rasgos, los nefastos antecedentes para que la Alianza peligre.

Ese riesgo también implica una reducción en la masa de votantes que se han visto decepcionados ante los constantes «cambios de humor» -si se le puede decir de esta manera a la coalición- ya que esperan, al menos, un discurso coherente, responsable y consecuente con el momento que vive Honduras. ¿Será que estas maniobras están encaminadas a permitir al orlandismo ganar sin la menor resistencia los proximos comicios generales.

Para muestra un botón: El guardia de seguridad Leonel Salgado dijo a este periódico que ya no votaría por la Alianza por la guerra de intereses que han surgido y decidió que dará su voto al candidato liberal Luis Zelaya porque lo ve serio y coherente en su discurso.

Quedan en evidencia las intrigas, rencores, resentimientos y odios ocultos detrás de algunas caras que hace menos de dos meses se levantaban la mano en celebración de la Alianza y hoy se hacen acalorados ataques repletos de testosterona y hormonas; acusaciones como «golpista», «traidor», «vendido», entre otros, se han viralizado por las redes.

Los conspiradores traman sus ataques desde las sombras para salir como los grandes integradores, aún sabiendo que son los principales responsables de la crisis que tiene a un paso de darle el gane al jefe del régimen nacionalista que está sentado plácida y cómodamente comiendo palomitas de maíz a la espera de cómo finalizará este culebrón.

Se viene a la mente una tradición milenaria del cristianismo: cuando el empreador romano Nerón comenzó a perseguir cristianos y Pedro, temeroso que algo malo le ocurriera, escapa de Roma por la Vía Apia, pero en el camino se encuentra a Jesús que iba cargando una cruz y al verlo le preguntó: Quo vadis Domine? (¿Adónde vas, Señor?) y Jesús le respondió Romam vado iterum crucifigi (Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo).

El huidizo se sintió apenado por su actitud cobarde y volvió a Roma a cumplir su apostolado, aunque siempre murió crucificado cabeza abajo.

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