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Ante negligencia e incapacidad del gobierno cierran departamento de Olancho

Por: Juan Alfaro Posadas

La alta cifra de muertes y contagios de la COVID-19 registrados en Olancho durante las últimas semanas ha obligado al Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) a cerrar casi en su totalidad ese departamento.
Indudablemente, que el ejemplo de Olancho se replicará paulatinamente en el resto de departamentos del país, ante la negligencia e incapacidad del régimen de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) en adquirir las vacunas necesarias para inmunizar contra la COVID-19 a toda la población.

De repente, JOHA cumple una estrategia previamente elaborada para crear confusión y una crisis nacional que permita suspender las elecciones generales de noviembre próximo, quedarse en el poder y blindarse, ante la posibilidad de que la justicia de Estados Unidos lo pida en extradición.

Hasta el momento Honduras ha adquirido 5 mil vacunas donadas por Israel, otras 48 mil de Astra Zeneca, mediante el mecanismo Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y 6 mil Sputnik-V, que compró a Rusia.

Con lo anterior se demuestra que la administración cachureca de JOHA ha sido aplazada en el combate a la pandemia, en materia de corrupción, seguridad personal, seguridad alimentaria, seguridad jurídica, inversiones y en frenar el trasiego de drogas con destino a la nación del norte.

Aquí cerca, en El Salvador, para no ir muy largo, ese país ha recibido desde el 17 de febrero de este año, un millón 851 mil 80 vacunas. Este lunes recibió el tercer lote, procedente de China, consistente en medio millón de dosis.
En la nación cuscatleca ya se aplicaron las dos dosis requeridas al personal de salud y avanzan en la vacunación del resto de la población.
Eso obviamente, evidencia el interés que tiene el gobierno del Presidente Nayib Bukele en proteger la salud de todos los habitantes de El Salvador, en tanto JOHA demuestra un marcado desprecio por la vida de sus compatriotas, a pesar de que la Constitución de la República, establece como prioridad número uno, la vida humana.
La secretaria de Salud, Alba Consuelo Flores, anunció con bombos y platillos que el 30 de abril vienen 40 mil dosis y otras 40 mil dentro de los siguientes quince días, en tanto en el vecino país, diariamente se inmuniza a más de cincuenta mil personas de ambos sexos y de las distintas edades.

Por ese desprecio hacia los hondureños, sus actos de corrupción, mentiras, cinismo, hipocresía y vínculos con el narcotráfico, el usurpador representa una vergüenza nacional e internacional.
En Honduras hay suficientes recursos para campañas políticas, aumento de sueldos en las altas esferas del gobierno, viajar y robar a manos llenas, menos para adquirir vacunas, equipos médicos y abastecer de medicamentos los hospitales y centros de salud del Estado.

Los hondureños estamos abandonados de parte de quienes nos dirigen, porque tampoco tenemos estado de derecho, y la institucionalidad ha desaparecido. La nación es como un barco a la deriva, en alta mar, sin brújula, sin capitán y sin un destino definido. Vamos hacia donde sople el viento..!

La filosofía de moda es sálvese quien pueda, porque impera la ley de la selva, donde nadie cree en nadie y nadie le obedece a nadie. Estamos únicamente bajo la voluntad divina, quedando a discreción de cada persona y familia, cuidarse a lo máximo para no engrosar las estadísticas de los muertos por la pandemia del coronavirus, otras enfermedades, hambruna y la delincuencia que cabalga día y noche..!.

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