ASJ calló despilfarro por cambio de software para controlar medicamentos

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

(Tercera parte) La complicidad de la Carlos Hernández y la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) en la corrupción estructural de la Secretaría de Salud dejan al desnudo el doble discurso de este organismo que fue concebido hace casi dos décadas para defender a las clases desposeídas de Honduras y se reafirma la postura gobiernista que ha tomado de la mano del presidente Juan Orlando Hernández.

En esta tercera entrega se explicará cómo el oenegeísta y otros cuadros clave como la exrectora de la UNAH Julieta Castellanos callaron muchos actos corruptos en el sistema sanitario, en el peor de los casos, se justificó y hasta se celebró que el flagelo les abriera las puertas para que las cámaras de televisión, grabadoras y blogs les dedicaran horas a cuestionar un sistema que lo han venido encubriendo con el silencio cómplice de otras oenegés y actores críticos de la sociedad civil.

Durante los últimos seis años, decidieron guardarse muchos secretos, a sabiendas de que muchos de los que resultaron implicados fueron jueces y partes del descalabro en el sistema sanitario, en particular, el área relacionada a la compra, almacenamiento y distribución de fármacos, cuyas anomalías conllevaron a las autoridades a incurrir en fideicomisos con la banca privada que, al final, termina siendo más costoso a la sociedad porque se le debe pagar un dinero caro por cada lempira que destinaron a la adquisición de insumos.

El encubrimiento de la corrupción ocurrió a partir de la gestión de Roxana Araujo como secretaria de Salud, pues callaron durante estos años el nombramiento de personas que se encuentran requeridas por la justicia, como el caso de Mirta Gilma Escobar, quien fue la coordinadora de bodega del almacén nacional de medicamentos y fungió como jefa de la comisión interventora de la Secretaría y con el paso de los años resultó ser imputada en la presunta adulteración de medicamentos.

De hecho, Escobar y Hernández, denunciaron a varias personas de mafiosas, corruptas y sicarias, cuyos dichos implicaron que fueran denunciados por la exfuncionaria Maritza Ramírez en los tribunales por difamación y calumnias, aunque salieron bien librados; sin embargo, sobre la exjefa interventora ya pesaban varias acusaciones por violación a los deberes de los funcionarios ya que fue ligada al caso contra Astropharma, cuyos señalamientos deben ser dirimidos en los tribunales. Al cierre de esta investigación, el director de la ASJ permanece en silencio.

Este periódico pudo confirmar que Miriam Lobo fue designada por Casa Presidencial como el enlace entre Salud y Finanzas para el manejo de Farmatools, pues tenía conocimiento del programa. No obstante, la funcionaria también fue imputada en supuestas irregularidades en la recepción, almacenaje y entrega de medicamentos. A pesar de estos señalamientos, ASJ se hizo de la vista gorda y no denunció la escalada corrupta en el sistema de salud, excepto las que fueran convenientes a sus intereses, no emitió informes o sus portavoces más calificados salieron a hacer parafernalia para que les creyeran sus acusaciones.

La exinterventora Escobar avaló que se instalara el fallido programa informático Farmatools que después fue sustituido, de manera oscura e inconsulta, por el sistema VSSM Software sin importar que esto provocó una fuerte pérdida de recursos para el Estado porque se pretendía mantener un control efectivo y en tiempo real de cada fármaco que era enviado a cada hospital o centro de salud de Honduras.

En la gestión de la exsecretaria Araujo, fue aprobada la instalación de Farmatools ya que fue vendido como la “solución definitiva” a las compras de medicina, incluso, fue instalado en el Hospital Escuela Universitario (HEU), pero resultó ser obsoleto e ineficiente para los fines que fue adquirido.

En principio, se prensó que Farmatools sería el sistema neurálgico que emanaría disposiciones en torno a las existencias o carencias de medicinas en los almacenes centrales, emitiría alertas en caso de necesidades de equipos e insumos y ayudaría a planificar las compras para tener un mejor control en el gasto. No obstante, a la fecha, Salud no cuenta con un registro histórico fehaciente que describa las necesidades satisfechas en años anteriores, ni las presentes, mucho menos las proyecciones futuras.

Todos los interesados coincidieron que Farmatools “es una herramienta de gestión integral para la Farmacia Hospitalaria que facilita la gestión de las necesidades de la farmacia, ayuda en la toma de decisiones y mejora la seguridad en el uso de los medicamentos. Provee de herramientas clínicas de alto nivel para controlar el uso del medicamento y facilitar la gestión de almacenes, prescripciones, fabricaciones de mezclas, citostáticos y el resto de los circuitos de farmacia”.

Todos los actores del proceso comprendieron que habrían beneficios con la automatización del sistema de administración de fármacos ya que reduciría los problemas relacionados con los costes de los medicamentos, mejora el sistema de la gestión de compras. Asimismo, optimiza la gestión de almacenes y reduce los trámites administrativos, optimiza las compras generando ahorros hasta un 10 por ciento y reduce a cero las pérdidas por caducidad o vencimiento del medicamento.

Un informe de cartera presentado al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), por la Subsecretaría de Crédito e Inversión Pública, emitida el 31 de mayo de 2016, explica que se suscribió el 30 de septiembre de 2013 un desembolso de cinco mil 642 dólares con 85 centavos (131 mil 243 lempiras con 33 centavos) en el convenio denominado Programa de equipamiento general del sector salud para la compra, instalación y mantenimiento de Farmatools y establece que la Secretaría de Salud cuenta con unas 19 actas de capacitación de personal para usar el paquete informático. 

De acuerdo al proyecto de desembolso de fondos BCIE-1849-A/BCIE-1849-B, siempre elaborado por la unidad de Crédito Público “a la fecha el BCIE desembolsó 82 mil 59o dólares, último monto de la donación y por consiguiente se ha desembolsado el monto total del crédito. La Sesal (Secretaría de Salud) remitió solicitud de incorporación en fuente 22 (donación) para regularizar el monto desembolsado, ya fue procesada y aprobada en Sefin (Secretaría de Finanzas). Al mismo tiempo la Sesal solicitó a Sefin autorizar traslado presupuestaria entre proyectos, por el monto de 135 mil 018 lempiras con 65 centavos, del presupuesto vigente que se cargará a la estructura del BCIE-1849-B; proceso que fue autorizado a lo interno de Sefin, por lo que la Unidad Ejecutora deberá realizar la regularización de los montos desembolsados”.

En tanto, el documento denominado BCIE-1849-B indica que “el avance físico a la fecha comprende la entrega de todos los equipos, 299 equipos han sido instalados y se ha capacitado en el uso del equipo a 275 técnicos, el equipo de Farmatools se instaló el 100% de los equipos y software, el sistema está operando y capacitando nuevamente a los usuarios. A la fecha el proyecto ha desembolsado el monto total del crédito. BCIE otorgó ampliación de plazo para último desembolso hasta el 15 de agosto de 2013. A la fecha se ha desembolsado el 100% de los recursos del crédito”.

Entre las observaciones elaboradas por la dependencia adscrita a la Secretaría de Finanzas señala que en hasta antes del 16 de julio de 2016 “se realizó el primer desembolso como pago directo a la empresa encargada del equipamiento, se esperaba completar dichos pagos en 4 meses. Sin embargo, debido a reclamos de parte de la Sesal hacia el servicio entregado por la empresa contratista del programa, la primera ha decidido suspender los pagos y actividades hasta que se realice un dictamen de la
situación con el contratista del proyecto”.

“Asimismo -dice la observación- debido a cambios en la estructura de personal de la Sesal, actualmente no hay unidad ejecutora, por lo cual no se pudo regularizar el anticipo en 2014. Las autoridades de la Sefin  deberán tomar acciones para que la Sesal logre regularizar en Siafi lo más pronto posible”.

Farmatools fue instalado en la red hospitalaria -de acuerdo a los logros gestionados por la Subsecretaría de Inversión Pública-, entre ellas, el Hospital Escuela Universitario (controlado por la UNAH), San Felipe, Instituto Nacional Cardiopulmonar, Mario Catarino Rivas y Leonardo Martínez  y en el Almacén Central de Medicamentos. De pronto, fue cambiado por el Software de Manejo de Inventario de Vacunas e Insumos (VSSM, en inglés), el cual es auspiciado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), sin importar que el BCIE había financiado la puesta en operación del otro programa de origen español.

Sobre el tema, la entidad dependiente de la OEA y del sistema de Naciones Unidas, capacitó en junio anterior a través de su unidad técnica y financiera a un grupo de personas para la gestión de inventarios e insumos de los almacenes,  por lo que se da por hecho que Farmatools fue enviada al olvido.

Resulta interesante que la ASJ fue “veedora” del proceso de adquisición de Farmatools y se congratuló porque fue colocado en la red asistencial, que vendría a transparentar cómo se movilizaba cada medicamento hasta llegar a las manos del paciente. No hubo reclamos de Hernández ni de ningún otro miembro de sociedad civil por la migración misteriosa y repentina a VSSM; tampoco reaccionó Castellanos, reconocida por sus cruentas críticas a aquello que atente contra sus intereses y por ningunear señalamientos que la perjudiquen. Supo que Farmatools no funcionó y se ha mantenido en total silencio.

Esta investigación coincide con la llegada de Castellanos con la junta interventora de salud, aunque se da por descartado que se emita un informe con relación al despilfarro de dinero proporcionado por el BCIE para la contratación del paquete informático, pues tras ella está Carlos Hernández, ASJ y Transformemos Honduras, quienes en su momento fueron hasta garantes y proveedores del proceso.

A la fecha, ningún directivo o quienes dirigieron el Hospital Escuela Universitario se han pronunciado por el destino que sufrió el programa que debió operar en el centro asistencial.

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