Sunday, Sep 22, 2019
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TEGUCIGALPA, HONDURAS

La alcaldía de Quimistán, en el occidental departamento de Santa Bárbara, recibió en el primer semestre de 2016 unos 2.6 millones de lempiras de la secretaría de Finanzas en concepto de transferencias municipales.

En consecuencia, al ser un municipio alejado de la urbe, no tiene los suficientes ingresos para pagar jugosos sueldos y salarios a sus empleados. De esa lista se exceptúa el jefe edilicio Juan José Guevara, quien pagó 1.5 millones de dólares (34 millones 266 mil 900 lempiras al cambio actual) por una lujosa vivienda en una residencial de San Pedro Sula.

La casa fue vendida por el exjugador Carlos Plummer Pavón o más conocido como Carlos Pavón y está localizada en la exclusiva colonia El Pedregal y, de acuerdo a fuentes creíbles a las que accedió ConfidencialHN, la transacción la realizo hace más de un año el propio jefe edilicio.

La enorme casa es resguardada por un centenar de policías municipales cuyo sueldo sale de los recursos que recibe Quimistán y están armados con fusiles de asalto AR15. «Sé de que le hablo, la mayor parte de esos elementos, protegen a la familia Guevara. Tienen buen entrenamiento, son ex cobras y exmiembros del batallón de Fuerzas Especiales», aseguró la fuente.

Guevara Figueroa, es hijo de la veterana congresista nacionalista por Santa Bárbara, Concepción Guevara, y desde 1982, se los señala de haber convertido Quimistan en su hacienda particular al comprar con dinero favores y conciencias a gran parte de sus pobladores que viven en la miseria y el abandono estatal.

«¿Le ajustará el sueldo de alcalde para comprarse una casa tan cara en San Pedro Sula?» se preguntan algunos pobladores indignados. Los residentes de la zona cuestionan los extravagantes gustos que tiene el funcionario municipal que gastó unos 200 mil lempiras por esculpir su nombre y colocar costosas luces de neón que brillan imponentes en el ostentoso parque central y contrastan con la falta de medicinas en el centro de salud de la localidad.

El actual alcalde de Quimistán, que lleva cuatro periodos en el cargo, fue vinculado en un informe de inteligencia de la Policía Nacional como uno de los colaboradores de los cárteles de la droga que operan en el occidente de Honduras. Algunos ya fueron desarticulados por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) con la colaboración de autoridades nacionales.

En octubre del 2008, la Fiscalía Contra la Corrupción, emplazó a Guevara por usar fondos municipales para financiar su reelección en el cargo, mandando a imprimir miles de cuardernos escolares con su retrato y usarlos durante la contienda.

Asimismo, se lo investigó por sobrevaloración de obras de infraestructura.

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El impostor que ofrecia asilo político a cambio de fuertes sumas de dinero identificado como Henry Gualberto Aguilar Espino. Es un hondureño, originario de Choluteca (sur), con nacionalidad estadounidense y vinculado a la estructura de poder del alto mando policial y militar en el país.

En 2005, llegó a Honduras escapando de una orden de captura en su contra en EE.UU., donde es buscado  por cargos relacionados a fraude de bienes raices.

En el sitio web www.sacsheriff.com, aparece junto a su esposa la nicaragüense Magda González, quien tiene orden de aprehensión por fraude, entre otras acusaciones interpuestas en su contra en el condado de Sacramento California.

Espino y González, según investigaciones de la Policía de Sacramento, llevaban una vida ostentosa; se movían en lujosos vehículos (Cadillac y Mercedez Benz). En el jardín de su residencia ubicada en una de las zonas más exclusivas del condado tenian estacionado un pequeño helicoptero y, además, rentaban un costoso local donde operaba su empresa fantasma  «D,core Inc.», con la que estafaron a varios indocumentados, quienes nunca los denunciaron porque los amenazaban con entregarlos ante los agentes de Migracion de EE.UU. para que los deportaran.

La impunidad con la que operaba el imputado les permitía obtener fácilmente ingresos, cometieron el error de estafar a tres ciudadanos estadounidenes, quienes procedieron a denunciarlos. Su caso fue transmitido hasta en la influyente cadena de television CBS y la Policía de Sacramento ofrecía una recompensa a quien diera información de la pareja de estafadores.

Una vez descubiertos, Aguilar y González, huyeron a sus paises de origen (Honduras y Nicaragua). En el caso de Aguilar, cuando arribó a Honduras comenzó a buscar sus contactos en la Policía y Fuerzas Armadas para obtener protección.

Estas amistades en Honduras las cosechó con base a «regalías» personales y donativos a las instituciones, entre ellas, bicicletas, motos para la movilización de agentes policiales y aires acondicionados para un hospital en la Subdirección de Tránsito, a cargo del entonces subcomisionado, René Maradiaga Panchamé. Tambien logró establecer una excelente relación de amistad con el comisionado Francisco Murillo López, comandante de la Policia Metropolitana, al igual que con el entonces jefe de Inteligencia y tuvo acercamientos con el exjefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, general Fredy Díaz Zelaya.

Meses despues, el falso tramitador de visas y asilo, cayó preso por violación y en la cárcel conoció al coronel Francisco Gálvez Granados, director de Centros Penales; al salir en libertad se convirtió en asesor en materia de presidios y se le veía que caminaba escoltado por elementos del ejército en los centros comerciales de Tegucigalpa.

Su última acción delictiva, la cometió hace una semana, al estafar a la comisionada en retiro Maria Luisa Borjas, a quien convenció -vía teléfono- que «su hijo está en peligro, se lo van a matar, yo puedo ayudarle a sacarlo del país, le puedo conseguir un salvoconducto a los EE.UU.,para protegerlo». La oficial en retiro cayó en el engaño, accedió a la petición y le dio en efectivo alrededor de 180 mil lempiras, sin saber que se trataba de una estafa porque comprobó que la había sometido con facilidad a un engaño.

A los días fue detenido por agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), ya que se presentaba como como empleado de la embajada de EE.UU.,con el nombre de Henry Wagner Aguilar y ofrecía a sus víctimas trámites de asilo, visa de trabajo y vivienda a cambio de sumas que oscilan entre los 50 mil y 200 mil lempiras.

Aguilar Espino, vive en la impunidad en Honduras. Sus protectores son altos oficiales de la Policía Nacional y FFAA, aparte de tener antecedentes policiales en EE.UU., en Honduras se le ha arrestado nueve veces, según consta en sus antecedentes policiales y, por «arte de magia», logra salir en libertad en busca de nuevas víctimas.

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En el famoso «club de Coyolito¨ ubicado en las sureñas costas del Golfo de Fonseca, mar Pacífico hondureño, emergen de forma imponente lujosas residencias de veraneo de reconocidos empresarios y politicos criollos de la oligarquía nacional y tiene como uno de sus nuevos inquilinos al presidente Juan Orlando Hernández.

El actual jefe de Estado un político llegado a la capital desde el empobrecido departamento occidental de Lempira; se acostumbró rápidamente a los lujos que ofrece el oropel del poder.

El sur encantado como, le dicen algunos poderosos, lo atrapó con el anzuelo de la codicia de formar parte de este selecto grupo de ricos, formado también por expresidentes y uno que otro extranjero que se deleitan con los bellos atardeceres del lugar, el canto de las aves marinas y atravesar el golfo de Fonseca en lancha o en motos acuáticas.

El gobernante considerado como el más ostentoso que ha llegado a la silla presidencial. Sin pensarlo tanto, le compro la mansión de playa al expresidente Rafael Leonardo Callejas (extraditado a EE.UU. por corrupción), para tal fin usó como testaferro a Jonathan Shasher, un joven cuadro de confianza, al que ha beneficiado con varios negocios en el Estado, entre ellos, la renta de edificios y hasta la posible elaboración de las nuevas tarjetas de identidad que ya caducaron.

Callejas, quien asegura que la propiedad la obtuvo mediante una donación que le hizo un empresario a su esposa (Norma Regina Gaborit). En ese entonces primera dama de Honduras, registró la venta de su lujosa mansión en Choluteca y no en el departamento de Valle, donde está ubicada la playa de Coyolito paradisíaco lugar ubicado en la isla de Zacate Grande, a unos 138 kilómetros de la capital.

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Shasher realizó la compra para evitar que la población criticara estas suntuosas compras del actual mandatario que ahora no oculta sus excesos y abusos para adquirir un lujoso avión y helicópteros para uso personal y viajes de placer ,así como la compra de mansiones en en lujoso complejo residencial de Monterra, en Miami, para él y su esposa.

«Están vendiendo la isla…y se rumorea que muchas ‘poporoilas’ (personalidades) están comprando terrenos porque saben que en varios años esto valdrá mucho», sostuvo la comerciante de la zona Claudia Alemán.

Otro pescador que pidió el anonimato, dijo «aquí nadie da información sobre los compradores de terrenos,dicen que es por seguridad».

En el «Club de Coyolito» hay enormes fortalezas en cuyo interior se organizan bodas, fiestas, agasajos, se reciben comitivas extranjeras y hasta se conspira políticamente y la seguridad con la llegada de Juan Orlando, se ha incrementado.

Es frecuente escuchar el ruido de los tres helicópteros que lo llevan hasta este encantador paraje natural a departir con sus familiares y cercanas amistades.

Otro paraíso natural que sedujo al gobernante -autodenominado «indómito»- es la isla «La guayaba dorada» que posee amplias playas, una cálida arena, fauna marina y penetrantes rayos solares que dibujan lindos atardeceres, es una joya en el golfo.

Revelan algunas fuentes que esa extensión fue adquirida por el mandatario que la obtuvo de manos del empresario Marco Tulio Gutiérrez y se desconoce el monto o transacción.

IMG-20160707-WA0014-221x300Gutiérrez, padre de la vicepresidenta del Legislativo Lena Gutiérrez, ambos implicados en el escándalo del saqueo del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) manejaron por muchos años esta isla e incluso era frecuentada por turistas que descansan durante Semana Santa, los que tenían que pagar por ingresar al sitio.

Con este tren de vida, se revela cómo vive el mandatario en una de las naciones más pobres y violentas del mundo. A JOH le gusta el buen vestir, llevar una vida decorosa y de placer, llena su experiencia de gobernante con muchos viajes y con una visión muy clara que «La guayaba» (como le dicen a las prebendas reservadas exclusivamente para altos funcionarios) es para disfrutarlo.

Al margen que la reelección presidencial se dé o no, el presidente ya tiene su cupo en el encriptado «Club de Coyolito», donde se determinan las medidas económicas, el futuro político y social de Honduras y también se conspira para botar presidentes que promuevan reformas.