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Avance de la COVID-19 sobre Honduras

Por : Juan Alfaro Posadas 

Mientras la COVID-19 avanza rápidamente sobre el territorio hondureño dejando a su paso luto, dolor, lágrimas y pobreza, el gobierno cachureco sigue impávido ante el clamor popular de ser inmunizado con la respectiva vacuna.
Desde el 12 de marzo de 2020 – cuando inició el coronavirus en Honduras hasta la fecha – se registran 4 mil 963 muertes por esa pandemia, según datos tabulados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Mientras eso ocurre en el país, la población sigue esperando el inicio de la vacunación masiva, pero la administración de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) argumenta que ello no ha sido posible por falta de recursos y porque los países desarrollados han acaparado el mercado del antídoto.

Hasta el mediodía de este viernes llegaron al país, con procedencia de Rusia, las anunciadas 6 mil vacunas Sputnik-V de un total de 4 millones 200 mil dosis que el Estado hondureño contrató.
Sin embargo, esas 6 mil unidades se destinarán para el personal de salud que está en primera línea de batalla, atendiendo a los pacientes en los triaje, centros de salud y hospitales, y que aún no han sido inoculados con la segunda dosis, según se dijo.
Para el resto de la población aún no se vislumbra cuándo llegará el segundo lote y la cantidad; tampoco se conoce la fecha en que se comenzará a vacunar, priorizando a los adultos mayores, cuyo número oscila entre 200 y 300 mil personas.
Como se sabe, la inoculación del personal sanitario inició hace más de un mes, luego que Israel donase unas 5 mil unidades, de la farmacéutica Pfizer y otra adquisición posterior de Astra Zeneca, a través del mecanismo Covax.
Es vergonzoso lo que ocurre en Honduras, donde el régimen de JOHA no le da prioridad a la salud del pueblo, a sabiendas que es un mandato constitucional. Ese descuido manifiesto evidencia la incapacidad, negligencia y corrupción administrativa.

Mientras nos mantenemos a la expectativa sobre la llegada del resto de vacunas rusas, el pueblo sigue muriéndose en los hogares, triajes, hospitales y en la vía pública de Olancho, La Paz, Comayagua, Francisco Morazán, Cortés, Colón, Gracias a Dios y de otros departamentos.

Para la compra de dicho antídoto no ha habido presupuesto, pero sí para el tazón de seguridad, los incrementos de sueldos en la cúpula gubernamental, en las fraudulentas elecciones primarias y los comicios de noviembre próximo.
Para la atrasada y dependiente oligarquía nacional, debe figurar en primer plano la “democracia electoral”, y en último lugar, la salud del vilipendiado, explotado y empobrecido pueblo hondureño.

Esa es la cruda realidad nacional, con respecto a la COVID-19, mientras en El Salvador, Costa Rica y Nicaragua -de Centroamérica- sus gobiernos desde hace muchos días iniciaron la segunda dosis de la vacuna para sus habitantes, porque ahí tiene prioridad número uno la vida humana.

Ignoramos qué estaremos pagando los hondureños para tener gobiernos corruptos, incapaces, mentirosos, negligentes y ligados al narcotráfico internacional.
La fórmula para extirpar ese tumor cancerígeno está en nuestras manos: en los próximos comicios de noviembre castiguemos a los delincuentes que van como candidatos a cargos de elección popular, votando por los aspirantes de la alianza honesta que se constituirá en las siguientes semanas. Que así sea..!

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