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martes, enero 31, 2023
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¿Por qué hay tantos resultados sorprendentes en este Mundial de Qatar?

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Desde el principio del Mundial, los pesos pesados tradicionales del fútbol han enfrentado dificultades.

Arabia Saudita sorprendió a Argentina en lo que se ha descrito como el mayor shock en la historia del torneo. El Mundial de 2022 arrancó realmente en ese momento.

En los días siguientes, Marruecos venció a Bélgica, número 2 del mundo, y Australia se impuso a Dinamarca para asegurar su clasificación a los octavos de final en Qatar.

Sin embargo, el epítome de la imprevisible fase de grupos se produjo en el Grupo E, en el que Japón venció a Alemania y a España para quedar primera de grupo y Alemania quedó afuera tras haber sufrido para vencer a Costa Rica. Los Samurai Blue incluso encontraron tiempo para perder con Costa Rica, que había sido derrotada por España por 7-0 en su primer partido.

A lo largo de los años hemos visto muchas sorpresas en la Copa de Mundo, pero en esta edición se han producido más que en la mayoría. De hecho, este Mundial es solo la cuarta edición en los 92 años de historia del torneo en la que ningún equipo ha ganado todos sus partidos de la fase de grupos, y la primera desde 1994.

Entonces, ¿por qué ha habido tantas sorpresas en el torneo de este año?

Un Mundial como ningún otro

Esta Copa del Mundo no tiene antecedentes por muchas razones.

Es la primera que se celebra en Medio Oriente. También es la primera que se realiza en medio del tradicional calendario futbolístico europeo.

Debido a la decisión de la FIFA de mover la Copa del Mundo de su fecha habitual en julio y agosto por la temperatura en Qatar durante esos meses, la mayoría de los equipos han tenido poco más de una semana de preparación para la que es la principal competición del fútbol internacional.

Como resultado, las naciones con jugadores que compiten predominantemente en su país prosperaron desde el principio. Arabia Saudita —sin ningún jugador que ejerza su profesión fuera del país— e Inglaterra se mostraron bien organizadas desde el arranque.

Sin embargo, la anfitriona Qatar, que también tenía a todos sus jugadores en el país, no parecía tan organizada, convirtiéndose en la peor nación anfitriona de la historia de la Copa Mundial en términos de resultados.

Por otro lado, las selecciones con jugadores en ligas de todos los rincones del planeta tuvieron problemas de cohesión en los primeros partidos.

Argentina parecía desarticulada, a Dinamarca le faltaba brío y Bélgica parecía adormecida. Lo cierto es que algunas de las naciones más grandes tuvieron un comienzo lento, ya que los equipos se perdieron el tiempo extra habitual de principios de verano, después de que muchas ligas concluyen sus temporadas, para afinar la organización táctica y la camaradería.

Mientras tanto, la falta de tiempo de preparación hizo que los jugadores llegaran a Qatar tras casi cuatro meses de un calendario agotador, que para muchos incluía dos partidos por semana.

Por lo general, los jugadores disponen de casi un mes para descansar primero, y luego para prepararse físicamente para el torneo, pero este lujo no existió en este torneo.

Esto ha llevado a una falta de explosividad por parte de algunas de las estrellas que esperábamos que iluminaran el torneo, así como a lesiones de muchos de los que esperábamos ver en el escenario mundial.

La falta de forma física generalizada ha puesto un énfasis en la capacidad de los seleccionadores para utilizar con éxito a los suplentes.

El reciente aumento de tres a cinco sustituciones permitidas a los equipos ha contribuido a los deseos de los seleccionadores de cambiar de jugadores y sistemas tácticos cuando lo deseen.

En las victorias de Japón sobre Alemania y España, el seleccionador Hajime Moriyasu incorporó caras nuevas al equipo precisamente en el momento oportuno —cuando el rival se estaba cansando— para dar el impulso necesario para conseguir la victoria.

Aunque la falta de preparación ha sido un problema para las 32 selecciones, ha sido una fuerza niveladora para todas, y quizás haya abierto la puerta a algunos de esos equipos no favoritos para competir con los tradicionales favoritos.

Cuestión de tiempos

En el caso de muchas de las selecciones más importantes, se podrían correlacionar sus sorprendentes derrotas con circunstancias coyunturales sin quitarle nada a las naciones vencedoras.

La derrota de Argentina ante Arabia Saudita, en retrospectiva, parece más bien un resultado extraño. Messi y compañía ganaron sus dos siguientes partidos y Arabia Saudita los perdió.
En el caso de Bélgica, el perfil de edad del equipo —que había sido bautizado como “generación dorada”— hizo creer a algunos que su ventana de tiempo había pasado.

De hecho, el centrocampista estrella de los Red Devils, Kevin De Bruyne, dijo en una entrevista con The Guardian que su equipo no tenía “ninguna posibilidad” de ganar el título porque los jugadores son “demasiado viejos”.

Al parecer, los comentarios de De Bruyne provocaron una división en el vestuario de Bélgica, pero —ya sea por esa división o por los defectos de la plantilla— al final se comprobó que tenía razón, ya que el país europeo quedó eliminado en la fase de grupos.

En el caso de Alemania, su campaña decepcionante es quizás menos sorprendente.

El envejecimiento de sus estrellas —Thomas Müller, Manuel Neuer y İlkay Gündoğan tienen más de 30 años—, combinado con una cosecha de prospectos jóvenes e inexpertos —Jamal Musiala, Karim Adeyemi, Armel Bella-Kotchap y Youssoufa Moukoko—, ha dado lugar a un equipo desigual.

Antes de cada Copa del Mundo, un grupo es denominado “grupo de la muerte” por su composición compleja. Y en el Grupo E, junto a Japón, España y Costa Rica, Alemania quedó en medio de un ambiente difícil.

A menudo se habla de que un Mundial ha llegado demasiado pronto o demasiado tarde para una selección. Y en el caso de Bélgica y Alemania, los resultados en Qatar pueden haber demostrado que no estaban preparadas de la mejor manera para un torneo que se celebrara en 2022.

La naturaleza del Mundial

Dada la naturaleza de la Copa Mundial —equipos reunidos en un torneo de todo el mundo—, los aficionados suelen ver enfrentamientos a los que no están acostumbrados.

Y lo mismo puede decirse de los jugadores, que en sus equipos internacionales estarán acostumbrados a enfrentarse a grupos similares de jugadores en sus sistemas de clasificación localizados.

Pero en un Mundial global, las nacionalidades, las regiones y las culturas se mezclan en un enorme crisol de color, ruido y fútbol bonito.

En los 90 años de existencia de la Copa del Mundo, esta mezcla ha dado lugar a resultados sorprendentes.

Es parte de la razón por la que es la cima del fútbol mundial: ver a las mayores naciones futbolísticas humilladas por equipos a los que normalmente esperarían vencer.

Desde la victoria de Estados Unidos sobre Inglaterra en 1950 y la de Corea del Norte sobre Italia en 1966, hasta la de Senegal sobre el campeón defensor, Francia, en 2002, y la de Argelia, en su debut en la Copa Mundial, sobre Alemania Occidental en 1982, la historia de la Copa Mundial está llena de sorpresas.

¿Nivelación del campo de juego?

Desde los tiempos en que los conocimientos futbolísticos de una nación se limitaban a no mucho más allá de sus fronteras se ha producido una lenta nivelación del terreno de juego.

Al presentarse más oportunidades fuera de los tradicionales semilleros futbolísticos de Europa y Sudamérica, cada vez surgen más jugadores de talento en todo el mundo, sin importar su procedencia.

El jefe de desarrollo del fútbol mundial de la FIFA, Arsène Wenger, dijo que la fase de grupos “refleja la creciente competitividad del fútbol”.

“El resultado de la fase de grupos muestra hasta qué punto más países han adquirido las herramientas para competir al más alto nivel”, dijo Wenger.

“Es el resultado de una mejor preparación y análisis de los adversarios, que también es un reflejo de un acceso más igualitario a la tecnología. Está muy en consonancia con los esfuerzos de la FIFA por aumentar la competitividad del fútbol a escala mundial”.

Sí, las selecciones europeas y sudamericanas siguen produciendo la mayoría de los mejores jugadores del mundo.

Pero ya han pasado los días en los que las fases de grupos eran fáciles de superar, con pruebas más duras en general.

Es probable que la copa se la lleve un europeo o un sudamericano en Qatar, pero ¿quién puede asegurar que en el futuro próximo no sea distinto?

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