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Cadena perpetua por narcotráfico para “Tony” Hernández Alvarado, hermano de JOHA

Por: Juan Alfaro Posadas

Un juez en Estados Unidos sentenció este martes, 30 de marzo de 2021, a Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado, hermano del gobernante de Honduras Juan Orlando Hernández Alvarado, a cadena perpetua, más 30 años por crímenes de narcotráfico.
El juez Kevin Castel emitió su sentencia en un tribunal de Nueva York, un año y medio después del juicio, que captó la atención de los medios de comunicación, porque los fiscales mencionaron con insistencia al presidente durante ese proceso, acusándolo de aceptar sobornos por parte de traficantes de drogas.
Las acusaciones contra Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) han sido un dolor de cabeza para el gobierno de Honduras desde entonces: han proseguido a lo largo de los meses en documentos judiciales y se volvieron a repetir en otro juicio reciente a un supuesto narcotraficante llamado Geovanny Fuentes Ramírez.
El mandatario Hernández Alvarado y la Casa Presidencial han usado Twitter para “desmentir” las acusaciones una y otra vez y celebraron una rueda de prensa la semana pasada.
JOHA asegura que las acusaciones son “mentiras” por parte de narcotraficantes y asesinos que quieren reducir sus sentencias. El mandatario no enfrenta cargos, pero ha sido calificado como “co-conspirador” (CC-4) en el caso de su hermano “Tony”.
Tras escuchar su sentencia, Tony Hernández Alvarado, vestido en uniforme azul oscuro de preso, parecía pálido. Se tocaba las manos sobre la mesa y mantenía la mirada baja.
“¡Delincuente! ¡Al igual que tu hermano!, gritó un miembro del público mientras Hernández Alvarado salía de la sala, con destino a su nueva celda definitiva y con máximas medidas de seguridad, donde deberá cumplir su condena.
Indudablemente que la sentencia contra “Tony” Hernández, el hermano menor de quien usurpa el poder en Honduras, era una noticia esperada por la población, en especial por los sectores que se consideran más golpeados a lo largo de los últimos doce años.
Tras conocerse el veredicto del juez Castel, al término de las intervenciones de los fiscales, la defensa y del propio recluso, se escuchó por doquier en la capital hondureña, Tegucigalpa, el estallido de cohetillos, petardos, morteros y el sonido de trompetas, como una muestra de alegría desbordante.
Algunos profesionales del derecho comentaron que lo mejor hubiese sido que a “Tony” se le juzgase en el país, pero que desgraciadamente ello no es posible porque las mafias que se han aferrado al poder mantienen secuestradas las instituciones del Estado.
Otros compatriotas opinaron que el fallo del juez estadounidense debe servir como un precedente o advertencia para los demás narcotraficantes y corruptos que han hecho de Honduras un país desigual, violento y de impunidad.
La madre de Tony Hernández Alvarado, doña Elvira, envió una carta al juez Castel pidiéndole clemencia para su hijo, en tanto decenas de otros compatriotas hicieron lo propio, solicitando justicia para tantos niños, jóvenes, hombres y mujeres que son víctimas de la violencia instaurada por el narcotráfico.
Al final, creemos que se alcanzó lo que anhelábamos la mayoría de los hijos dignos, patriotas y honestos de este desventurado país, llamado Honduras, en el sentido de que se hiciera justicia, ya que aquí la diosa Temis hace muchos años que fue asesinada.
El nefasto capítulo del narcotraficante Tony, de 42 años, ya se cerró, pero ahora todo el pueblo abriga esperanzas porque JOHA, Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, jefes militares, cúpulas policiales, dirigentes empresariales, periodistas y otros políticos sean pedidos en extradición para ser juzgados en aquel país.
Las celebraciones van a continuar en distintos puntos de la nación por este acontecimiento histórico registrado en el imperio del norte, pero al mismo tiempo nos llena de vergüenza a todos los hijos de las Américas, porque ellos hicieron lo que a nosotros nos corresponde implementar en nuestras empobrecidas repúblicas.
En ese sentido, todos los hijos de Morazán, Valle, Cabañas y Herrera debemos unirnos, para luchar en las calles – con el derecho constitucional a la insurrección -, hasta alcanzar la caída de la narco dictadura cachureca de JOHA.
Honduras tiene que resurgir de las cenizas, y comenzar desde ahora a escribir páginas de gloria, con vistas a heredar una patria justa, próspera y democrática a las futuras generaciones.

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