HomeNacionalDespiden de la UNAH a la reconocida investigadora universitaria Leticia Salomón

Despiden de la UNAH a la reconocida investigadora universitaria Leticia Salomón

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

La reconocida científica y directora de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Leticia Salomón, fue despedida de su cargo a «sugerencia» de un decano.

En una extensa carta publicada este miércoles, reveló los motivos que llevaron a su salida del centro de educación superior, por lo que se dedicará a partir de ahora a la investigación social, gobernabilidad y otros temas.

LEA LA CARTA:

Leticia Salomón
Profesora Titular V e Investigadora Titular III
Directora de Investigación Científica y Posgrado, 2006-2018
10 de abril de 2017

LOS HECHOS
1. El miércoles 5 de abril envié una nota al Consejo Universitario (CU) con copia al Consejo General de Investigación, recordando que existe un reglamento de Investigación aprobado por el mismo CU en el que se indica el procedimiento a seguir en todo lo relacionado con la investigación científica de la UNAH.

2. Esa misma noche el decano que se saltó las instancias y los procedimientos para introducir una solicitud inadecuada en sesión extraordinaria del Consejo Universitario, informó a sus cercanos que él se encargaría de que el rector interino me despidiera por haberme atrevido a enviar esa nota (nota que se resume en indicar que nadie en el país y en la UNAH puede estar por encima de la ley).

3. El jueves 5 en la tarde el rector interino envió un oficio a la Secretaría Ejecutiva de Desarrollo de Personal para que hiciera efectivo mi traslado a la Facultad de Ciencias Sociales a partir del lunes 16 de abril, oficio que no contiene copia para mí como principal afectada por la abrupta separación de mi cargo.

4. El viernes 6 la SEDP me envió el oficio para informarme de una medida relacionada conmigo, previendo que seguramente me afectaría laboralmente.

5. El lunes 9 de abril contesté ese oficio indicando que no aceptaba el traslado porque desde el 20 de febrero había notificado a la Vicerrectora Académica, de quien depende esta Dirección, mi decisión de jubilarme este año, expresando textualmente que: “considerando que la UNAH atraviesa una fase de transición; que este año se procederá a nombrar a las nuevas autoridades en las diferentes instancias de la UNAH y que debe abrirse una nueva etapa en el proceso de reforma, he pensado ir cerrando el ciclo de mi contribución a la reforma en investigación científica y posgrado de nuestra UNAH”.

6. En otro inciso le expresaba que “dada la inexistencia de límites temporales para el cargo que ostento, y con el propósito de realizar una transición normal que no altere el desarrollo del Programa de Investigación Científica 2018 y la planificación de actividades en posgrado” era importante definir esa fecha.

7. La decisión del rector interino dejó únicamente los cuatro días de esta semana para cerrar procesos, resolver la complejidad de ONCAE que está limitando la ejecución de nuestro presupuesto y ver qué se hace para cumplir con el POA y arreglar todo para que la DICYP no interrumpa su trabajo en esta transición, todo ello en medio de un caos en los lineamientos administrativos, lo que obliga a preguntarse si es cierto que
la UNAH tiene autonomía administrativa.

8. Esta decisión tan lamentable, inoportuna, desconsiderada y con graves señales autoritarias, ha servido para que muchos académicos e investigadores de las diferentes facultades y centros regionales me hayan comunicado su malestar, indignación, solidaridad y “vergüenza ajena”, lo cual es más que suficiente para minimizar la sensación de peligro y retroceso con que me voy de la UNAH.

9. Me voy de la UNAH a dedicarme, con la plenitud que da la jubilación, a la investigación en los temas de mi especialidad: gobernabilidad, defensa, seguridad, violencia, corrupción, impunidad y, ahora más que nunca, a lo que está sucediendo en la UNAH con la experiencia interna, la perspectiva externa y la inserción de su análisis en el contexto de país gravemente resquebrajado en su institucionalidad.

LA REFLEXIÓN
Me voy con la satisfacción de haber acompañado a la UNAH en doce de los trece años de reforma universitaria, específicamente en el tema de investigación científica y, en los últimos cinco años, en el tema de posgrados. No fue un proceso fácil pero nos dedicamos a estudiar y a averiguar cómo habían hecho otras universidades en situación similar a la nuestra, para estructurar una visión estratégica y sustentar una política integral y de largo plazo.

En el tema de gestión académica llegamos con una especie de bachillerato universitario y nos vamos con algo parecido a un posdoctorado: así de intenso fue el aprendizaje. En la DICYP, todos estudiamos, aprendimos, debatimos y estructuramos los ejes de nuestras políticas de
Investigación y de Posgrado las cuales se sustentan en el Reglamento de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico aprobado por el Consejo Universitario, en el Reglamento del Sistema de Posgrado en proceso de ser publicado por el Diario Oficial La Gaceta y, por
supuesto, en toda la normativa universitaria relacionada con nuestro quehacer.

La reforma impulsada en estas dos áreas nos ha colocado en un lugar prestigiado ante las 21 universidades públicas aglutinadas en el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) en donde la misma ha sido expuesta en detalle y ha provocado la llegada constante de Vicerrectores de Investigación y Posgrado del CSUCA a nuestra universidad para ver de cerca los procesos y admirarse de la forma en que ha evolucionado nuestra universidad. Un tema en el que estábamos bastante rezagados era en la integración de las Direcciones de Investigación y Posgrado, las cuales se estructuraron y comenzaron a trabajar articuladas en funciones, personal visión y planificación desde hace cinco años, con lo cual nos acercábamos a 11 de las 21 universidades públicas del CSUCA que tienen integradas las dos funciones y, además, a nivel de Vicerrectoría.

Este proceso interno de integración oficial tiene ya dos años y medio de un largo y complejo proceso de coordinación con diferentes instancias de la UNAH que van desde Desarrollo Institucional, Desarrollo de Personal, Vicerrectoría Académica y Junta de Dirección Universitaria, hasta tener una propuesta final bastan detiene un simple dictamen antes de pasar a la Junta de Dirección Universitaria para aprobar su estructura y al Consejo Universitario para aprobar la integración, con lo cual se consolidará oficialmente lo que viene funcionando de hecho y con buenos resultados, de lo cual son testigo las múltiples instancias de la estructura de investigación y de posgrado de nuestra universidad, incluyendo a algunos decanos y directores de centros regionales que se han involucrado de lleno en los procesos.

De acuerdo al reglamento de Investigación Científica de la UNAH, el nuevo Director deberá ser nombrado por el rector (interino, en este caso) de una terna propuesta por el CONSEJO GENERAL DE INVESTIGACIÓN quien deberá velar porque cumplan los requisitos de estar registrado en el Catálogo de Investigadores, poseer formación académica de posgrado, tener experiencia en gestión académica y evidenciar conocimiento de los temas centrales de la gestión, entre otros. La escogencia del nuevo Director de Investigación y Posgrado se sustenta en su conocimiento del tema y en que posea las habilidades necesarias y la integridad ética exigida para dirigir dos funciones básicas de la UNAH. Y no se trata de retroceder en el proceso, de volver a separar las dos direcciones para acomodar a los amigos en cada una de ellas, de acuerdo a sus capacidades o limitaciones, o porque no encuentran un candidato que asuma la responsabilidad de conducir las dos, como es el gran desafío.

Y sí se puede encontrar a alguien adecuado si se respeta la normativa universitaria que indica el proceso a seguir y si se selecciona por académicos que conozcan de la gestión de la investigación y el posgrado. De hecho, la misma JDU, consciente o no, ha marcado el camino con la selección de dos ex coordinadores generales de posgrado para que dirijan centros universitarios regionales y uno de ellos para que conduzca una facultad en cuyos casos se observa un notable giro académico a gestiones que estaban muy impregnadas del sello administrativo.

En este caso, no basta con que un candidato sea investigador; se requiere que sea un buen gestor académico y que lo haya demostrado con resultados concretos, además de que no tenga ninguna sombra en el manejo de recursos públicos; de lo contrario, creerá que su cargo es para que él haga investigaciones, para viajar por el mundo para conocer in situ cómo se gestiona la misma en universidades europeas o estadounidenses y para llenar de amigos de su disciplina las instancias clave de la DICYP las cuales, por definición, deben ser multidisciplinarias, como lo es la universidad y como es la DICYP en la actualidad.

En todo este proceso lamentable y totalmente innecesario, que afecta el normal desenvolvimiento de la DICYP, hay cinco factores que deben preocuparnos a todos:

1. El riesgo de restituir, ampliar o institucionalizar el autoritarismo en la UNAH el cual es, por definición, impositivo, represivo, irracional y antiacadémico, que se expresa en que el de arriba ordena y los subordinados acatan, sin derecho al cuestionamiento o la disidencia, en un terrible símil con los cuarteles o los conventos y en negación total de la esencia universitaria como espacio para el pluralismo, la
tolerancia, el debate y el respeto a la diversidad.

2. La tendencia a la arbitrariedad e ilegalidad de irrespetar las leyes, reglamentos, manuales e instructivos debidamente aprobados en las instancias correspondientes, pese a la indicación expresa en la normativa universitaria de que todos ellos deben ser respetados como parte de las obligaciones de los funcionarios: Ojalá esta no sea la implementación de una deducción simplista y mecánica que se expresa en un razonamiento sencillo pero cínico: Si en el país se viola la Constitución de la República: ¿por que no se puede irrespetar un “simple” reglamento?

3. El peligro de que la UNAH se convierta de hecho en una Secretaría de Estado en la que sus conductores apliquen la escoba azul, roja o de cualquier color partidario y lleguen a la máxima instancia universitaria, a las vicerrectorías, decanaturas, direcciones regionales, direcciones académicas o secretarías ejecutivas a relegar o despedir a las personas que no son del partido, de la argolla de amigos o de su
disciplina.

4. El riesgo de que la máxima conducción de la UNAH se convierta en una instancia administrativa que excluya, sofoque o elimine a la academia, que se esconda en el anonimato y que se mantenga excesivamente discreta y anodina para no incomodar al poder.

5. El riesgo de que la UNAH retroceda al pasado más oscuro y vergonzoso en donde las diferencias se solucionen con armas, las argollas de amigos se repartan canonjías, los presidentes de la república impongan a las máximas autoridades y las aplanadoras partidarias llenen de activistas las instancias académicas. Esa no es la UNAH que queremos y a todos nos toca evitar que esto se produzca. A los investigadores de la UNAH, a sus instancias de gestión y a sus representantes nos toca impedir que la DICYP se desmorone, se resquebraje y vuelva a ser lo que antes fue. Es responsabilidad de todos empujarla a un nivel cualitativo superior y que desarrolle más y mejores iniciativas para convertirla en una instancia creativa, renovada y en constante alineamiento con el siglo XXI.

La UNAH requiere que sus conductores sean académicos y no administradores y mucho menos comisionados políticos entretenidos en pequeñas maniobras para conseguir apoyos futuros; que lean y reflexionen sobre las grandes tendencias de la educación superior en el mundo, en América Latina y en Centroamérica; que analicen los alcances, limitaciones y desafíos de la reforma de la UNAH en sus tres funciones básicas y de cara a los próximos diez años; que hablen con propiedad de la UNAH en las instancias nacionales e internacionales para evidenciar su buen manejo de temas centrales de la UNAH; y sobre todo, que haga todo lo posible por obtener el respeto de los académicos y administrativos: ¡EL RESPETO A SU INVESTIDURA Y A SU CONDUCCIÓN, Y NO EL MIEDO A SER SANCIONADOS Y REPRIMIDOS POR CUESTIONAR LOS PROCEDIMIENTOS Y POR TENER LA OSADÍA DE RECLAMAR EL CUMPLIMIENTO DE LA NORMATIVA UNIVERSITARIA!

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