Monday, Jul 22, 2019
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(Por Alberto Buitre*) No creo en el destino, pero hay ciertos momentos en la vida que casi me convencen de creer que nada es casualidad. Uno de esos momentos fue cuando conocí a Gernot Ernst.

En esto venía pensando desde tiempo atrás: ¿Por qué la gente sigue apoyando a la derecha, a pesar que, bajo sus gobiernos, ya saben que es cuando peor les va? En Estados Unidos, Donald Trump no pierde popularidad. En España, la población continúa votando al Partido Popular. Mauricio Macri hoy es presidente de Argentina gracias al voto masivo de la gente. Y en México, nos preparamos para lo que puede ser la vuelta a la presidencia del Partido Acción Nacional… ¡¿Por qué diablos?! Y de tal respuesta, quería escribir un artículo.

Pero no daba con una razón convincente. La teoría dice mucho, sí, pero no lograba empatarla con el siglo XXI. Entonces acudí este fin de semana a Toluca, Estado de México, a una conferencia sobre la crisis del capitalismo organizada por el Partido del Trabajo, y conocí al doctor Ernst.

Ernst es un intelectual en serio. Médico anestesiólogo del Vestre Viken Hospital Trust, en Korngbesrg, Noruega. Neurobiólogo y científico social, ha realizado investigaciones en Teoría de la Complejidad asociadas a la medicina y las ciencias sociales. Además, es consejero científico del Partido de la Izquierda Socialista de Noruega. O sea, el sujeto sabe de lo que habla.

En su ponencia, Ernst dijo que el pensamiento de derecha tiene una explicación neurocientífica. El contexto social actual es el caldo de cultivo para esto. Internet literalmente bombardea con mierda los cerebros de las personas. La llamada “shitstorm” –término urbano para describir una serie de cosas que van aparentemente bien, pero que, al realizarse, terminan horrendamente mal–, dejan cosas (selfies, memes, chats, fotos y videos cualesquiera) que desaparecen rápido y dejan frustración. Las redes sociales están plagadas de pseudoargumentación, generan egoísmo y con ellas es fácil burlarse de asuntos realmente serios, como una tragedia humana, un acto de corrupción política, y la lucha de un grupo de personas por sus derechos. Mierda, pues. Y lo más peligroso de todo: generan miedo. Y el miedo es la materia prima de la derecha.

Ernst explicó que la derecha sabe muy bien lo que hace, cuando le habla a las audiencias. Por ejemplo, crean enemigos abstractos: migrantes, homosexuales, mujeres, anarquistas; en ellos se funda la razón del miedo. Entonces un candidato o candidata de derecha aparece como una figura paternal, que es capaz de arreglar tus problemas. Provoca –dice el doctor–, patriarcado.

Y al padre todo se le cree; por ser padre, y por haberte puesto en una posición infantil de indefensión. De hecho, una vez entregándote a él, cada afirmación que haga la tomas como válida. No importa si sabes que es mentira; no importa si él mismo sabe que es mentira, explica Ernst. Se ha creado una imagen del “nosotros contra los otros”. No argumenta. No te pone a pensar, no lo necesita. Lo único que la derecha requiere es poner imágenes en tu mente mediante palabras y definiciones: “Los mexicanos son violadores y traen drogas”.

¿Buscaba una respuesta? Ahí la tenía. Pero no era suficiente. Quería saber más, y entonces me lancé a conversar con él.

–Ernst, dime, ¿por qué tiene tanto éxito la derecha hoy en día?

–Los medios de información han cambiado, particularmente internet. Pero también la forma de educación, de movimiento, esto provoca que nuestra mente cambie, que tengamos dificultades de concentrarnos y de aceptar o entender argumentos. Esto es explotado por la derecha porque se especializa por utilizar el miedo. Saben lo que están haciendo. Están utilizando el miedo social.

–¿Pero por qué funciona tanto?

–El miedo, la confusión. Es un hecho que, cuando eres confundido, tu cerebro no logra argumentar. El cerebro es fácil de convencer con imágenes, con palabras simples. Por ejemplo, las grandes tiendas hacen grandes laberintos donde las personas no encuentren la salida. Es una estrategia. Porque cuando eres confundido no tienes fuerza mental para no comprar cosas. Es una técnica; es fácil confundir a la gente. Es la estrategia: aumentar el miedo, aumentar la confusión y así saben que la gente va a apuntar hacia la derecha. Es una estrategia clásica fascista.

–¿Qué opinas de Trump? ¿Por qué, a pesar de tantas críticas, todos los días, el tipo sigue vigente?

–Trump y sus partidarios saben exactamente qué están haciendo. Trump psicológicamente es un hombre viejo que teme a la muerte. Es una estructura típica de la derecha. Ellos temen a la muerte más que los de la izquierda. Y cuando temes a la muerte, cuando tienes miedo, tu método para sobrevivir es la agresividad. Y esos instintos son provocados. En los mitines de Trump, quienes están ahí, la mayoría son hombres son un poco más viejos y también son hombres o mujeres que tienen una alimentación que no es buena, y sus funciones en el cerebro no funcionan claramente. Esta es una estrategia que se ha construido y sus especialistas trabajan en eso.

¿Y qué diablos hacer? Según el doctor Gernot Ernst, la izquierda (yo más bien me considero un anarquista clásico, pero igual aplica) tiene en sus manos la más vieja de sus armas: la organización social; que, dadas las circunstancias, sigue siendo la más efectiva. “Porque la organización social disminuye el miedo”

En la izquierda –apunta– , no hay un camino tan fácil como en la derecha. “La izquierda argumenta. Pero hemos olvidado la organización. Y para la organización necesitamos más tiempo. Hemos perdido a los trabajadores donde no tenemos sindicatos, y ahí debe haber compañeros que sufran y luchen con ellos. Esa es nuestra fuerza. Cuando estamos ayudándoles en las cosas pequeñas, van a escuchar y van a recordar qué es los más importante y van a luchar también. “

Luego entonces, Ernst ofrece lo siguiente que, he titulado: “Consejos del doctor Gernot Ernst para evitar que la gente apoye a la derecha, y sí apoye a la izquierda:

EJEMPLIFICA CON GENTE NORMAL. Explica los problemas y argumenta con base a experiencias de gente común, con la cual tu audiencia se sienta identificada.
MENOS DISCURSOS, MÁS PREGUNTAS. Evita imponer tus ideas. Pregunta, para que la gente descubra la verdad por ella misma.
UTILIZA EJEMPLOS HISTÓRICOS. La gente no tiene consciencia histórica. Recuérdales lo que ha pasado, para que no cometan los mismos errores, y recuerden los éxitos antiguos.

LA DERECHA MANIPULA, LA IZQUIERDA ORGANIZA. Es válido si utilizas algunos métodos de la derecha, como usar imágenes y definiciones. Pero no te olvides de lo más importante: la organización social es la clave.

Ernst explica la propia experiencia del Partido de la Izquierda Socialista de Noruega y la razón de su éxito, al ocupar hasta el 10 por ciento de las preferencias electorales en el país. “En Noruega tenemos la misma lucha contra el neoliberalismo y la organización sindical es muy fuerte, todavía. En algunas áreas, el 90% de los trabajadores están organizados y esto es único en Europa. Pero también al otro lado tenemos un movimiento populista de derecha que es igualmente fuerte, casi el 20 por ciento. Es una lucha muy importante. Es particular para nosotros el SV (“Sosialistisk Venstreparti”, nombre en noruego del Partido) tenemos tres principios generales: el juicio social, el medio ambiente y el feminismo. Eso es muy importante para nuestra lucha. Porque cuando somos capaces de convencer a las mujeres, y las mujeres no son amigas de los populistas de derecha y trabajamos con ellas, juntos, es uno de los métodos con los cuales podemos ganar”.

Nos despedimos con un par de fotos y un buen saludo. Yo, con la esperanza de verlo de nuevo un día y aprender más. Gran sujeto. Y sobre todo, preguntarle de qué personaje era esa espectacular camiseta de jazz que portaba. Nos vemos pronto, camarada.

* Pensador mexicano. 

(Por Ofraneh*)En el año de 1920 se inició en honduras la exploración petrolífera, cuando la compañía Honduras Petroleum Company perforó dos pozos en las cercanías de Omoa. Entre los años 60 y 80 del siglo pasado, 16 compañías efectuaron diferentes tipos de exploraciones, entre las que se encontraban Texaco, Chevron, Shell, y Union Oil. Los últimos trabajos de exploración fueron realizados por True Cambria entre 1989 a 1993 realizando perforaciones en la Moskitia.

En el año 2007, El Instituto de Geociencia Japex (IGJ) y la Secretaría de Recursos Naturales (SERNA) firmaron un acuerdo de cooperación para las exploraciones y posteriormente efectuaron un simposio en la ciudad de Houston, Texas, con el nombre de “Sí Hay Petróleo en Honduras¨, donde expusieron los resultados de los estudios elaborados por la compañía japonesa. El propósito del simposio era atraer compañías petroleras que invirtieran en la exploración y explotación.

Posteriormente, Noruegan Petroleum Geo-Services (PGS), inició en el 2009 estudios sísmicos de 2,500 kms del fondo del mar en la plataforma continental, utilizando el barco Falcon Explorer. En marzo del mismo año el ministro de Serna, Tomás vaquero informó que cuatro compañías tenían interés de explotar el petróleo en Honduras: Chevron, Pemex, Petrobras y PDVSA.

Después del golpe de estado de junio de año 2009 y la posterior elecciones espurias efectuadas en noviembre del mismo año; la licitación que se venía dando fue suspendida ante el cambio de actores políticos. Para algunos analistas, el golpe de estado fue suscitado entre otros motivos por los hidrocarburos y la pretensión de Petrobras y PDVSA en explotar los yacimientos en la plataforma marítima.

El 8 de febrero del 2011, la administración de Porfirio Lobo, vía decreto PCM-007-2011, suspendió todas las actividades de exploración de petróleo, argumentando que Honduras requiere de una nueva Ley de Hidrocarburos. Un año después apareció el otrora asesor presidencial Roberto Cáceres y actual Comisionado de los Derechos Humanos, en un programa de televisión anunciando el posible acuerdo con la Empresa Británica para la exploración y futura explotación de hidrocarburos en 35,000 km2 de la zona económica exclusiva frente a la Mosquitia.

La Secretaría de Recursos Naturales (Serna) envió una nota a nuestra organización de fecha 5 de agosto del 2013, con el propósito de iniciar la supuesta socialización a la cual denominaron consulta. Previamente el 27 de mayo del mismo año, Serna hizo público el contrato con BG, el que fue aprobado por el Congreso Nacional a matacaballo el 15 de agosto.

La compañía Shell adquirió a BG en febrero de 2016 por us $53 billones y para el pasado 15 de agosto, Shell anunció el inicio de las perforaciones en la plataforma continental, asumiendo el trabajo de exploración iniciado por BG.

La empresa angloholandesa Shell tiene una terrible reputación en materia de derechos humanos tras haber destruido el delta del río Niger, en Nigeria. Shell fue señalada como coopartícipe en elasesinato del poeta y lider Ogoni, Ken Saro Wiia, el que fue ejecutado por la dictadura de Sani Abacha en 1995, con ocho compañeros Ogoni a instancias de la Shell. Además la compañía ha sido señalada por contribuir económicamente a grupos armados que se han dedicado al exterminio de opositores a la explotación petrolera.

El delta del Níger se ha convertido en un desastre ecológico sin igual, donde los derrames de petróleo crudo y la quema del gas natural en los pozos, han convertido un paraíso en un infierno. Hasta la fecha la Shell y otras empresas que explotan los hidrocarburos en Nigeria persisten en utilizar técnicas obsoletas. A pesar de ser ilegal la quema de gas, en el 2007 existían 117 lugares en el delta donde se continuaba con la destructiva técnica.

En el delta habitan más de 31 millón de personas, que no han recibido ningún beneficio de la explotación petrolera, más allá de la destrucción de su hábitat. Desde 1958 Shell ha venido explotando 50 campos de petróleo los que cuentan una red de 5,000 km de oleoductos. Como reacción a las atrocidades, los Ogoni respondieron creando un frente guerrillero denominado MEND, el que después de llegar a un pacto desmovilizó 15,000 combatientes en el año 2011.

La compañía que ahora veremos en Honduras dedicarse a la exploración en alta mar y en un futuro no muy lejano en tierra firme, ha dejado un legado de asesinatos, violaciones a los derechos humanos y destrucción ambiental en África. Teniendo en cuenta el actual régimen que “gobierna” a Honduras es de esperar que clonen en Centroamérica el desastre del Níger.

El poeta Ken Saro Wiwa antes de ser fusilado señaló: “La guerra ecológica que la Compañía ha librado en el delta será cuestionada tarde que temprano y crímenes de guerra que será debidamente sancionados”. Para el pueblo Garifuna, los cuales habitamos una de las trincheras del cambio climático, el arribo de Shell, se convierte en otra amenaza más de muerte para nuestro pueblo y nuestra cultura.

*Organización Fraternal Negra Hondureña, (Ofraneh).

(Por Patricia Lee Wynne*) En la cumbre del G20 en China, el 4 y 5 de septiembre, los líderes mundiales hablarán de la salud de la economía mundial. Analizarán si el crecimiento será mayor o menor en 2017, si aumentarán los tipos de interés en EEUU, si China crecerá un punto más o menos. ¿Serán conscientes de la declinación irreversible del sistema mundial que representan?

Importantes teóricos han predicho en los últimos años que nos acercamos al fin del capitalismo como sistema mundial. El más conocido es el sociólogo Immanuel Wallerstein, quien afirma, en su último libro, ‘¿Tiene futuro el capitalismo?’, que se ha llegado a un punto en el cual el sistema mundial se ha movido muy lejos del equilibrio, se ha vuelto caótico y ya no puede sobrevivir.

Para Wallerstein, en las próximas dos o tres décadas, la cuestión ya no es de qué manera los gobiernos pueden reformar el sistema capitalista. «No hay ninguna posibilidad de hacerlo. La pregunta es qué va a reemplazar a este sistema», afirma.

El hecho fundamental es la declinación definitiva de la hegemonía de los Estados Unido, afirmación confirmada por los datos empíricos. El medidor clave para analizar el futuro de una economía es el crecimiento de la productividad, y en Estados Unidos, donde todo sucede primero, la caída de la productividad es la más grave de los últimos 30 años: en 2015 solo creció un 0,3%, y este año solo aumentaría 0,2%. Desde la posguerra hasta los años 70, la productividad creció a un ritmo del 3% anual, entre los 70 y los 90, cayó a la mitad, y ahora se licuó.

Para el especialista argentino Jorge Castro, la razón del «virtual derrumbe de la eficacia productiva norteamericana» es la caída estructural de su capacidad innovadora: menos empresas nuevas, reducción de la fuerza de trabajo y crecimiento de la pobreza, que alcanza al 15% de la población, lo cual dificulta la asimilación de los inventos y el progreso educativo, según escribe en su columna dominical del diario Clarín de Buenos Aires.

El otro aspecto es la reducción cada vez mayor de la clase trabajadora industrial estadounidense, la base de la generación de la riqueza. Esta caída es producto no solo de las innovaciones tecnológicas y la destrucción de puestos de trabajo, sino del aumento de la mortalidad, debido al suicidio, las drogas y el alcohol: mientras que la mortalidad en general cayó un 2% en los últimos 20 años del siglo pasado, la de la clase trabajadora industrial blanca de entre 45 y 54 años, aumentó el 0,5% anual.

La fuerza industrial cayó de 17 millones a 11 millones de trabajadores en los últimos 15 años, lo que explicaría el éxito de Donald Trump en los sectores más maltratados de la clase trabajadora blanca, pues propone una economía más proteccionista, contra los inmigrantes y los tratados de libre comercio. Un fenómeno similar al triunfo del Brexit, gracias al voto de los trabajadores ingleses más afectados por la crisis.

El desplazamiento de la fuerza de trabajo por la técnica y los robots no solo afecta a la clase obrera industrial: ahora el avance de la computación y la tecnología de la información va por la clase media y los sectores de servicios.

Según el investigador Randall Collins, la tecnología de la información ha iniciado la segunda gran era de contracción de la fuerza de trabajo, pero, mientras que llevó dos siglos desplazar a la clase obrera, la sustitución de la clase media por la tecnología lleva dos décadas y avanza a pasos agigantados.

Cuando las computadoras reemplacen a los vendedores en los supermercados, a los empleados bancarios y hasta a los gerentes, los estados se verán obligados a aumentar el empleo público y los subsidios al desempleo, haciendo sucumbir los presupuestos estatales. Este proceso, llevado a su extremo —Collins habla de tasas del 50 al 70% de desocupación en 2050—, es lo que llevaría a la crisis terminal del capitalismo.

La otra cara del mismo fenómeno es el enorme salto de la desigualdad social. En Estados Unidos, los ingresos del 1% más alto aumentaron el 3,4% anual desde 1973, mientras que, para el resto, crecieron 10 veces menos. Según datos de la Universidad de Harvard, la concentración de la riqueza ha reducido un 20% el crecimiento de EEUU en las últimas cuatro décadas.

Muchos han creído ver en China, el anfitrión del G20, la tabla salvadora del capitalismo mundial. Pero el gigante asiático se aproxima a su inevitable desinfle. Si bien su crecimiento es envidiable en relación con el resto del mundo —6,4% en 2015—, este es menos de la mitad del de 2007 y el más bajo en 25 años.

Pero lo más grave es que se ha creado una burbuja de crédito público y privado, que representa el 280% del PBI y que crece dos veces más rápido que la economía, mientras que los préstamos incobrables son el 20%, equivalente a más de la mitad del PBI.

Con enormes inversiones en infraestructura y construcción, en la actualidad muchos caminos, trenes, vías y edificaciones se encuentran sin uso. Los desequilibrios de la China —que representa el 17% de la economía mundial— enviarán marejadas de inestabilidad a todo el mundo, especialmente a nuestros países, que viven de vender materias primas al gigante asiático.

De esta manera, la hipótesis de que China suplante a Estados Unidos como potencia económica mundial que permita superar las trabas congénitas del capitalismo, no parece sustentable.

Si es cierto que hemos llegado a un punto de crisis estructural y sin salida, ¿cuándo será el final? ¿En 2030? ¿En 2050? ¿En 2100? La ciencia no puede predecirlo, porque no es un resultado ineluctable, sino que depende de las acciones de los hombres.

No sabemos si iremos hacia un mundo más justo o hacia la jungla de la destrucción. Pero el pronóstico es el mismo. En la cumbre del G20, ¿se harán estas preguntas los líderes de las grandes potencias capitalistas, Barack Obama, Angela Merkel, Francois Hollande y Theresa May?

*Analista internacional y jefa de Redacción de la agencia Spútnik Mundo.