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TEGUCIGALPA, HONDURAS

(Por Ofraneh*) Las ciudades modelo conocidas también como ZEDE (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico) en los últimos años han despertado enormes expectativas entre los libertarios de ultraderecha y la élite de poder de Honduras; mientras se ha convertido en una pesadilla para los pueblos radicados tanto en la costa pacífica como la del Caribe, los que encontramos nuestros territorios bajo la amenaza de ser expropiados.

Posterior al golpe de estado del 2009 -propiciado por el poder legislativo- Honduras se convirtió en un laboratorio político, social y económico; siendo las ciudades modelo, uno de los experimentos que con mayor ahínco ha tratado de imponer la élite de poder, hasta el punto que el Congreso Nacional defenestró a la Corte Constitucional por haberlas declarado inconstitucionales.

El golpe del Congreso nacional a la Corte Constitucional violó no solamente los derechos humanos de los magistrados, sino que también infringió los derechos de todo los hondureños, al encontrarnos totalmente indefensos ante las arbitrariedades del actual régimen.

En un comunicado, publicado por la ZEDE en su portal en la internet, el pasado 28, señala: “ratificamos nuestro compromiso con la diversidad y nuestro rechazo al racismo y la discriminación en todas sus formas”. Aparentemente la aseveración es la respuesta al señalamiento que efectuó la OFRANEH sobre la Presidente del Comité de Buenas Practicas (CAMP) de la ZEDE, la Sra. Barbara Kolm y su relación el partido neonazi FMO.

El comunicado de la ZEDE agrega: “En el caso particular de la Señora Barbara Kolm, su posición en favor de la migración sin discriminación en función de origen étnico o racial es pública y puede ser revisada leyendo la siguiente presentación realizada por su persona”: http://www.eu-wirtschaftssenat.eu/files/images/pdf/Presentation%20Dr%20Kolm.pdf.

La controvertida Sra Kolm viene fungiendo como Presidente del CAMP desde la creación de las ZEDE en el 2013. En noviembre de 2014, la Sra Kolm invito al aleman Thilo Sarrasin, a dictar una conferencia en el Instituto Hayek, en el cual funge como directora.

La conferencia llevó el nombre de “Sentido y sin sentido de la corrección política”. Sarrasin tiene una reputación en Europa de xénofobo, y suele brindar peroratas en contra de los inmigrantes a los que señala de poseer un bajo coeficiente intelectual.

Sarrasin se vio obligado a renunciar en el 2011 del Banco Central Alemán, debido a sus declaraciones en contra de judíos y musulmanes. El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial emitió una condena en el año 2013 sobre las declaraciones de Thilo Sarracin.

La escogencia de Sarrazin como uno de los conferencistas del Centro Hayek es una muestra más que la Sra Kolm es proclive a personajes identificados con el racismo y la xenofobia, ademas de su militancia en el Partido de la Libertad de Austria, fundado por nazis y hasta la fecha partido vinculado con personajes asociados a esa ideología.

Es interesante como la presentación escogida por las ZEDE para sustentar la flexibilidad racial de la Sra Kolm, incluye ademas al final a Peter Thiel como receptor de un reconocimiento por el Instituto Hayek. Thiel forma parte de los Seasteaders, organización que invitó a Juan Orlando Hernández y miembros de su gabinete a una conferencia intitulada “Disrrumpiendo la Democracia en Honduras”.

Posteriormente las ZEDE emitió un comunicado en el cual aparentemente se apartaban de los libertarios de derecha y sus experimentos de gobernanza. No obstante en la internet en los últimos días aparecen artículos publicados por Bitbastion, un grupo de libertarios que señalan la futura implementación en Honduras de una ciudad denominado DAO, de la cual el gobierno hondureño no ha brindado información alguna.

Desconocemos los motivos para que el Estado de Honduras haya designado a Barbara Kolm como presidente del CAMP, sin embargo el profeta de las ciudades modelo, Paul Romer -el que fue nombrado recientemente como Economista en jefe del Banco Mundial- señaló en un entrevista a Imoney la tendencia al autoritarismo de la actual administración y como un grupúsculos de personas pretende crear una dictadura.

La CERD en su informe sobre Honduras con fecha 12 de marzo de 2014, indicó: “El Comité nota con preocupación la información recibida según la cual la Ley Orgánica de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) permite la entrega de franjas del territorio nacional a inversionistas. Estas zonas gozan de autonomía funcional y administrativa, y pueden contar con tribunales autónomos e independientes con competencia exclusiva, así como con sus propias fuerzas de seguridad, lo cual podría tener consecuencias dramáticas para pueblos indígenas y comunidades afrohondureñas establecidas en la misma región”.

El pueblo garífuna en Honduras padece un racismo, el cual es endémico entre los hondureños. Tememos que la instauración de ciudades modelo, especialmente en nuestro territorios se convierta en un amenaza más de expulsión de nuestros territorios.

*Organización Fraternal Negra Hondureña

(Por Dana Frank*) Alrededor de la medianoche del 2 de marzo, la activista por los derechos de los indígenas y el medioambiente Berta Cáceres fue asesinada por sicarios que entraron a su casa en La Esperanza, Honduras. Llevaba tiempo luchando contra la tala de los bosques y había sido amenazada en repetidas ocasiones por su oposición al proyecto hidroeléctrico de Agua Zarca, uno de los más importantes de América Central.

Su madre, de 84 años, le dijo a una emisora de radio local: “No tengo dudas de que ha sido asesinada por su lucha y de que el Ejército y la empresa son los responsables. Estoy segura. El gobierno es responsable”.

El 21 de junio, The Guardian informó del testimonio de un soldado hondureño que dijo que la unidad de élite a la que pertenece, con entrenamiento de Estados Unidos, había recibido una lista de activistas a matar entre los que estaba Berta Cáceres. (Dijo que había desertado del Ejército antes que cumplir las órdenes que tenía). Desde entonces la policía ha detenido a seis hombres en conexión con este crimen. Entre ellos, un oficial en activo del Ejército y dos miembros retirados de las fuerzas armadas, pero está por verse que se haga justicia.

Tuvo que morir asesinada Berta Cáceres para que por fin se abriera un debate público en Estados Unidos sobre la financiación que la administración Obama ofrece a las peligrosas fuerzas de seguridad de Honduras. El 14 de junio, el congresista Henry Johnson, demócrata de Georgia, junto con otros congresistas, propuso la Ley Berta Cáceres para los Derechos Humanos en Honduras, que reclama la suspensión inmediata de ayuda a Honduras en lo relativo a la seguridad. En respuesta, el gobierno ha tratado de justificar los motivos por los que continúa apoyando a la policía y el Ejército de ese país a través de una serie de iniciativas que son, en el mejor de los casos, débiles o solo simbólicas, y en el peor, perjudiciales.

Después del golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional Manuel Zelaya, Honduras ha degenerado hasta convertirse en un caos debido a la corrupción en el gobierno, una criminalidad que no decrece y la violencia generada por las pandillas. El presidente Juan Orlando Hernández apoyó de manera decisiva el golpe y organizó la destitución de varios miembros de la Corte Suprema de Justicia. Su campaña electoral de 2013 y su partido recibieron dinero desfalcado de un fraude de 300 millones de dólares en el Instituto Hondureño del Seguro Social.

Durante el tiempo que lleva en el cargo, Hernández ha creado una policía militar con al menos 3000 hombres que, pasando por encima de la constitución, ha asumido gran parte de la seguridad interna del país. Las fuerzas de seguridad tienen una larga historia de violaciones de los derechos humanos con una impunidad casi total. Associated Press ha desvelado que en la policía existen escuadrones de la muerte y el Ejército ha sido acusado del asesinato de campesinos y activistas en el Valle del Aguán, en la costa caribe del país.

El asesinato de Cáceres es solo parte de una letanía de asesinatos políticos cometidos desde el golpe de 2009. Solo este año, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han sido asesinados al menos ocho activistas. Las Naciones Unidas dijeron el mes pasado que “Honduras se ha convertido en uno de los países más hostiles y peligrosos para los defensores de los derechos humanos”.

La ley sometida a la aprobación del congreso sigue a una serie de cartas de senadores y congresistas al secretario de Estado, John Kerry, que comenzó en 2010 y en las que se cuestiona el apoyo de Estados Unidos a las fuerzas de seguridad de Honduras.

Los seis representantes que presentaron la ley escribieron en The Guardian: “Mientras Estados Unidos financie a las fuerzas de seguridad de Honduras sin exigir justicia para quienes son amenazados, torturados y asesinados, tenemos sangre en las manos”. El senador Patrick Leahy, demócrata de Vermont, aprobó una norma el año pasado que hace que el 50 por ciento de la ayuda de 2016 esté condicionada a que el gobierno de Honduras cumpla con ciertos requisitos respecto a los derechos humanos, la corrupción y la impunidad. De todos modos, en años anteriores, el Departamento de Estado ya había certificado que los fondos podían ejecutarse pese a las pruebas de que ese tipo de condiciones impuestas no se cumplían. Está por verse que hará el Departamento de Estado este año.

La administración del presidente Obama ha desoído las críticas y ha propuesto un programa de “prevención de la violencia” como muestra de la situación de seguridad en Honduras está mejorando gracias a la ayuda de Estados Unidos. Pero que ese programa tenga éxito es cuestionable, no hay ninguna muestra independiente de que la criminalidad haya descendido en el país.

Durante una visita a Honduras el mes pasado, escuché testimonios terribles sobre el modo en que las pandillas desarrollan su control sobre las comunidades, ejecutando a cualquier pequeño propietario que no pague su “impuesto de guerra” o que se relacione con la policía. Además, la financiación de Estados Unidos a la policía y el Ejército aumenta la violencia, no la disminuye.

Una comisión para la reforma policial acaba de despedir a varios oficiales de la policía, pero esa comisión es leal al presidente Juan Orlando Hernández. Ninguno de los policías despedidos tiene causa abierta ante los tribunales y nada sugiere que sus sustitutos sean menos peligrosos. El año pasado la población salió masivamente a las calles para exigir una comisión de investigación independiente sobre la corrupción y la impunidad, dirigida por las Naciones Unidas como la que funciona en Guatemala. En respuesta a esa demanda, Estados Unidos ha apoyado la Misión Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) pero es débil y tiene poca autoridad.

Más que continuar apoyando a un gobierno represor pagando salarios de sus delincuentes, Estados Unidos debería suspender de inmediato cualquier ayuda militar o policial a Honduras. Todo. También el dinero destinado a entrenamiento y equipamiento. En vez de apoyar reformas cosméticas para encubrir los abusos de las fuerzas de seguridad, la administración Obama debería hacer algo para responder a las peticiones de una comisión realmente independiente y con el apoyo de las Naciones Unidas que se enfoque en la corrupción y la impunidad en Honduras.

* Especialista en temas latinoamericanos y docente de la Universidad de Santa Cruz, California.

Publicado en el diario estadounidense The New York Times el 22 de septiembre de 2016.

(Por Víctor Meza*) Un viejo dicho español asegura que hay liberales que lo son en la calle, pero que, en la casa, sacan a flote la sangre del fraile que llevan por dentro. “Liberales en la calle, sangre de fraile en la casa”, dice la sabiduría ibérica, en alusión ingeniosa para calificar a aquellos “liberales” que, en realidad, no lo son. Disfrazados con el manto de un liberalismo tan superficial como falso, son en verdad beatos de parroquia provinciana que agotan su tiempo dominical en ceremonias y ritos de corte puramente celestial. Beatos de corbata roja y de cirio en la mano…

El liberalismo, el verdadero, el filosófico, tiene profundas raíces en el llamado siglo de las luces, aquella época del pensamiento humano en donde florecieron tantos y diversos valores y conceptos que hoy dan fuerza y sustento a los principios de la democracia liberal. Esas son las raíces, el origen y el punto de partida del pensamiento libre y democrático. El libre pensamiento, el laicismo, la libertad en todos los sentidos…

Los liberales, los que lo son de verdad, deben saber esto o, al menos, intuirlo. La inconclusa reforma liberal de finales del siglo XIX, con Ramón Rosa, un verdadero ideólogo, y Marco Aurelio Soto, un operador político experimentado, sentó las bases de un proceso democratizador y modernizante en aquella Honduras, casi primitiva y primaria, sobreviviente golpeada de la fracasada reforma morazanista de apenas tres décadas atrás. El carácter inconcluso de esa reforma, como tantas otras en nuestra atormentada historia, produjo, en cierta forma, un liberalismo deforme, intelectualmente limitado y doctrinariamente reducido.

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Ese fue el liberalismo local, doctrina atropellada, inconclusa en sus formulaciones, modesta en sus estrategias, ideológicamente castrada. Los liberales de entonces, con las ya conocidas excepciones, eran pensadores menores, de escasa visión, limitados al acomodo y oportunismo de las ventajas que ofrecía a sus sirvientes políticos la economía de enclave, minero al principio y bananero después. Así fueron las cosas, por desgracia y por destino.

 

 

Se me ocurren estas reflexiones (irreflexibles, a lo mejor, e incómodas lo más seguro) ahora que el Partido Liberal, otrora un partido fuerte y beligerante (decía, con petulancia provinciana, ser el más grande de Centroamérica), está, lamentablemente, convertido en una masa dispersa de ambiciones y aspiraciones, tan pequeñas y ridículas algunas, como patéticas y lamentables las otras. Un partido fuerte que devino, por la fuerza de la historia y la culpa de sus falsos dirigentes, en facción menor dentro del escenario político local. De primera, o segunda fuerza, pasó a ser la tercera agrupación política. De fuente y razón del equilibrio opositor, pasó a ser instrumento y valor cambiario del partido de gobierno. Triste evolución al revés la de un partido que merecía mejor suerte…

Y ¿quiénes son los culpables de esa involución política, quiénes diseñaron la “estrategia” de la derrota, quiénes son los estrategas del fracaso?  Parece mentira, pero son los mismos que ahora pretenden diseñar el plan de la victoria. ¡Vaya contradicción, tan lamentable como patética!

Los fracasados de ayer, quieren ser los victoriosos de hoy. Los estrategas de la derrota,  ahora quieren mostrarse, reciclados y pulidos, como si fueran los portadores de la salvación partidaria.

La proliferación de aspirantes a la nominación presidencial en el Partido Liberal, de cara a las elecciones generales de noviembre de 2017, no es más que la constatación, triste y lamentable por cierto, de la inexistencia de un liderazgo real y consolidado en el seno del partido. Hay muchos lidercillos porque no hay un verdadero líder. Abundan las “propuestas” individuales, porque no hay una “concepción colectiva”, de partido, de organización, de voluntad doctrinaria y coherente. Los liberales, dispersos y errabundos, son votos dispuestos a la cacería ajena, son materia prima para otras opciones. No encuentran asidero lógico dentro de sus propias filas, son liberales errantes en el escenario político local. Son masa de maniobra, conglomerado ideal para que los manipuladores de siempre, los autollamados “operadores políticos”, genios provincianos de la “estrategia”, manipuladores al servicio de embajadas extranjeras, los utilicen y usen como si fueran simples piezas de recambio o peones de un damero primitivo con presuntuosas pretensiones de ser tablero de ajedrez.

* Pensador político, exsecretario de Gobernación y director del Centro de Documentación de Honduras (Cedoh).