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TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El actual depurador de la Policía Nacional de Honduras y dirigente de la sociedad civil, Omar Rivera, tuvo que restituir más de diez mil lempiras para quedar exonerado de cargos de responsabilidad civil por no haber liquidado fondos que recibió para viajar a un evento realizado en marzo de 2016 a Colombia y a una gira efectuada a Yoro.

Este periódico interceptó varios oficios girados por el Tribunal Superior de Cuentas (TSC), con fecha 30 de junio de 2017, en la cual se constata que Rivera, exempleado del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) tenía un «saldo pendiente» de 10 mil 252 lempiras exactos, que fueron descubiertos en una investigación especial que realizó el ente contralor entre el 1 de enero de 2011 al 31 de diciembre de 2015, por lo que se efectuaron los reparos que ya ordena la ley.

En el oficio 17-2017-DASII-DACD girado al tesorero del TSC Raúl Emilio Alfaro Martínez, establece que el dirigente oenegeísta «está anuente a efectuar el pago previo a la emisión del informe, razón por la cual solicito recibir el valor antes mencionado por el señor Omar Edgardo Rivera, quien deberá remitir al sector de infraestructura e inversiones la fotocopia del recibo extendida por la tesorería del TSC».

De hecho, el exempleado del FHIS restituyó el 30 de junio de ese año el monto por el que fue sujeto de reparo civil y por el que recibió una constancia de solvencia de compromisos con el organismo estatal, siendo liberado de cualquier responsabilidad que emitieran los auditores.

Aunque Rivera honró la suma a favor del organismo, jamás fue requerido por la justicia ni deslizó sus zapatos por los juzgados especiales anticorrupción, mucho menos, se publicó el reparo, cosa contraria que vivieron los exmiembros del desaparecido Consejo de la Judicatura quienes fueron enviados a prisión por supuesto manejo irregular de fondos.

Los exconcejales Jorge Rivera Avilés, Celino Aguilera, Julio Barahona, Lilian Maldonado, Francisco Quiroz y Teodoro Bonilla fueron procesados y encarcelados en una unidad militar por órdenes de la jueza Vera Barahona.

Los acusados dijeron que el proceso debió ser administrativo y no penal, ya que el TSC tuvo que emitirles los pliegos de responsabilidad por no haber efectuado la liquidación de víaticos y otros gastos que incurrieron mientras permanecieron en sus puestos.

El presidente del Tribunal, Jose Juan Pineda, aclaró que el proceso contra los exconcejales y cualquier funcionario tuvo que apegarse al debido proceso, es decir, que el TSC debió culminar la auditoría y hacer la petición que a los implicados se les debería perseguir penalmente.

En caso de indicios racionales, detalló, “la ley manda que en los actos administrativos donde interviene un funcionario se tiene que agotar la vía correspondiente y se esclarece el desempeño que tuvo la persona mientras estuvo en el cargo”.

Apuntó que si los ex altos servidores incurrieron en responsabilidad civil, los expedientes son referidos a la Procuraduría General de la República (PGR) y en caso de delitos, la documentación es enviada a la fiscalía para que procedan a entablar la acusación por enriquecimiento ilícito o irregularidad que haya afectado al Estado hondureño.

(Por David Ellner Romero) En Villa Iris, ubicada en la zona nororiente de la capital y lugar de residencia de su eminencia, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez y varios  miembros de la cúpula de la iglesia católica, se desarrollan cabildeos, pláticas, conversaciones y conspiraciones que se ocultan en los pasillos y paredes, así como los espejos que adornan sus habitaciones, guardan secretos hasta hoy no revelados, y que posesiona a la iglesia que dio origen al cristianismo, como una verdadera logia que se capaz de matar antes de redimirse frente a sus propios pecados.

ConfidencialHN, ha tenido acceso a documentos, testimonios y declaraciones de personas que les ha tocado vivir el calvario medieval que se practica en la iglesia católica en su elevada manifestación, desde la chismografía de patio, orgías, prácticas homosexuales, conspiraciones, desplazamientos de liderazgos y amenazas de muerte.

Son muchos los intentos que se han hecho por poner al descubierto los «pecados de la iglesia» pero el atrevimiento a una acción de esta naturaleza es poner en riesgo, no solo la continuidad del ejercicio eclesiástico, sino que hasta sus vidas. Ejemplarizantes son las acciones que en contra de varios sacerdotes tomó la cúpula de la iglesia por haberse atrevido a denunciar internamente actos que incomodan a la feligresía.

Sin embargo como dice el dicho, entre mar y cielo no hay nada oculto los 30 millones de lempiras que se le entregó al arzobispado de Tegucigalpa y manejados exclusivamente por el obispo Juan José Pineda, fue algo así como el detonante para que muchos de los secretos hasta hoy guardados en Villa Iris comiencen a revelarse.

Este periódico accedió a un testimonio que tuvo conocimiento de cómo se manejó el dinero del tasón entregados al obispo Pineda. Este relato, obra en el extenso informe que elaboró el Vaticano y que trata sobre el comportamiento «pecaminoso» del líder católico y que en parte le costó su suspensión de la conducción de la diócesis de Tegucigalpa.

Los sacerdotes Carlo Magno Nuñez (izq.), Tony Salinas, (der.) y el cardenal Óscar Rodríguez (centro) habrían tenido problemas con Pineda, según relatos del confidente; tanto Núñez como Salinas están marcados en un espejo que tiene el exobispo en Villa Iris.

LA TRAMA. «Me di cuenta de los 30 millones de lempiras hasta después de que los dieron en el banco», reza una parte del testigo del Vaticano que fue interrogado el año anterior para conocer sobre el comportamiento del obispo auxiliar de Tegucigalpa, Juan Jose Pineda, para poder justificar la petición al Estado de la cantidad multimillonaria de dinero, el líder religioso dedicó tiempo de andar en varias iglesias rurales solicitando a los párrocos que le entregaran supuestos proyectos a ejecutar, los cuales que nunca se llevaron a  cabo.

Muchos sacerdotes humildes cayeron, otros no, pero la mayoría entregó presupuesto «para proyectos que nunca se ejecutaron», señala el testigo protegido. «Mire -dice- presencié varios documentos, uno de ellos de Cáritas en donde supuestamente se le soltó dinero de los 30 millones pero nada de eso fue cierto, todos los papeles eran falsos».

Soledad de Ramírez, es una señora de la tercera edad, en su momento lideresa del Partido Nacional de Honduras, impuesta bajo maniobras por el gobierno de Porfirio Lobo en la conducción del Foro de Convergencia nacional (Fonac), una instancia paragubernamental que ha servido para blanquear acciones de los gobiernos de turno.

La dama utilizó el Fonac, como instrumento mediador para solicitar al Consejo Nacional de Defensa Seguridad más de 60 millones de lempiras que serían utilizados por la iglesia católica en obras de beneficencia, cuyos alcances, según el contrato, sería a mas de siete de los nueve millones de hondureños.

Del monto total, el Estado sólo desembolso 30.8 millones de lempiras, «ella se encargaba de que todos los documentos estuvieran listos, si faltaba uno ella lo conseguía», señala el testigo.

OTRO PERSONAJE. Ademas de Soledad de Ramírez, aparece en el escenario otro personaje muy conocido en los pasillos de la iglesia católica, Erick Cravioto Fajardo, un laico de origen mexicano que lo trajo a Honduras el propio Juan José Pineda y que lo hizo pasar como cura, pero la realidad es que detrás de la sotana que portaba se escondía un hombre, que según los testimonios de varios cercanos a la curia, era el marido del obispo Fasquelle, quien por cierto le compró un vehículo de agencia de la conocida marca Toyota Yaris.

Según el testimonio, fue Cravioto quien elaboró el documento «bien redactado», tan bien escrito estaba que envolvieron al propio cardenal Rodríguez que estampó su firma desconociendo los verdaderos propósitos de su ayudante de la diócesis y de la organización criminal creada para saquear estos fondos del Estado.

De acuerdo a la versión, la iglesia nunca practicó una auditoria de estos fondos. El dinero y los testimomios lo manejó personalmente el obispo Pineda; el cardenal no tuvo nada que ver mas que en la firma del documento. «A él (cardenal) le jugaron chueco, lo embaucaron y firmó», dice el testigo, quien agregó que se puede practicar auditorías a todas las parroquias donde supuestamente se hicieron proyectos y no hay nada hasta el momento, tampoco en Cáritas ni en las hermanas scalibrinianas. «Este dinero, afirma, no fue para proyectos de ninguna comunidad y por eso no se pueden auditar», dijo.

DÓNDE ESTÁ EL DINERO. Lejos están las autoridades del Tribunal Superior de Cuentas o del Consejo Nacional de Seguridad de dar con el paradero de los más de 30 millones de lempiras y los intereses que estos generaron en el fideicomiso de BAC, tales fondos, procedentes del público, fue utilizado por el obispo Pineda Fasquelle, para pagar favores sexuales, mantener una red de amantes, a quienes les compró varios bienes raíces, carros, motos viajes al extranjero con amante pagado, entre otros.

Por ejemplo, a un policía de la fuerza antidisturbios Cobras, de nombre Ronny Cáceres, le compró una motocicleta valorada en varios miles de lempiras. Le construyo una casa en Santa Elena, El Paraíso. Una propiedad para una finca en Las Crucitas, Jamastran, siempre en el Paraíso; a su asistente, de nombre Óscar, pero el obispo solo le decía Oscarito, le compró un Toyota Yaris de agencia, una moto y una casa en Valle de Ángeles e igual sucedió con un miembro de seguridad de civil contratado por el propio obispo, de nombre Luis Fernando Rodríguez -responsable de la parroquia de la colonia Satélite, en Tegucigalpa- a quien también le compró casa y moto en Valle de Ángeles. Lo mismo hizo con algunos de los familiares  de sus protegidos.

PRÁCTICAS HOMOSEXUALES. Al entrar a los entretelones de Villa Iris, la sede del cardenal Rodríguez, uno se va enterando de la existencia mutual y de conveniencia de algunas relaciones que nada tienen que ver con las prédicas y condenas pecaminosas que en cada homilía hacen los prelados en las iglesias, pues allí, la intriga le da pasión a los hombres de sotanas que rodeados de algunos misterios y secretos logran acostarse en una misma cama o un sofá y saciar su instinto carnal que en la mayoría de sus predicas condenan.

De acuerdo al testimonio ofrecido a la comisión del Vaticano por el testigo protegido, tanto el obispo auxiliar Pineda, Erick Cravioto y otros, practicaban relaciones homosexuales en forma encubierta pero que siempre dejaron ventanas abiertas a la curiosidad y la sospecha.

Para el caso, relata el testigo, Pineda acostumbraba hacer giras por distintos municipios del área de influencia de la diócesis de Tegucigalpa, áreas como Guaimaca, Vallecillos, Cantarranas, Talanga, Valle de Ángeles y otros. En cada una de las giras solicitaba dos habitaciones, aunque la misión la componían tres personas, el siempre se queda en un solo cuarto con su ayudante, o sea Oscarito.

En cierta oportunidad, comenta, «fuimos a Guaimaca, y solicitó dos cuartos pero el cura de la parroquia le dio tres generando mucho malestar en Pineda Fasquelle que al siguiente día optó por abandonar la comunidad alegando que no pudo conciliar el sueño por el escándalo de unos perros». «Nos fuimos a Valle de Ángeles, al Tabor, una casita de la Universidad Católica que la usan los curas para reposos, allí se quedó con Oscarito»,  dijo.

Al profundizar sobre el tema, el informante señala que en ese lugar del Tabor,en Valle de Ángeles, el obispo Pineda acostumbraba llevar muchachos llamados acólitos, que ayudan a oficiar la misa desde el altar, «en la casa sólo hay un cuarto con una cama y un sofá, y él (Pineda) se quedaba con dos cipotes y lo extraño que al siguiente día que íbamos a desayunar el sofá estaba arreglado, lo que se supone que el dormía con los dos en la cama», comenta.

ERICK. Este es un personaje misterioso importado por Pineda desde México, lo hizo pasar por cura, pero en verdad es un laico amante del obispo, se hizo famoso cuando el padre Alberto lo denuncia en su libro Dilema de ser un protegido de Pineda, el padre «J» como lo denomina y que pone al descubierto la relación de pareja entre estos dos hombres de la iglesia, hay que recordar que al «padre» Erick, Pineda Fasquelle le regaló un carro Yaris.

Pero como en toda relación amorosa hay decepciones y reemplazos, según el testigo, la primera decepción de Erick Cravioto,  fue cuando Oscarito, el hoy mano derecha de Pineda, lo desplazo viéndose obligado a buscar una nueva relación, en su aventura amorosa, el padre Erick como se le conoce, conoció a un joven de nombre Denis, se fueron a vivir a unos apartamentos que quedan en la colonia América, «cerca de la casa de Matta», puntualiza el informante, quien continúa con su relato diciendo que a Denis, se le consiguió una beca a tiempo completo en la universidad católica.

La relación con Denis fracasó por una fuerte discusión que llegaron a las trompadas teniendo que mediar el obispo Pineda pero jamás hubo reconciliación, el padre Erick no se quedo picadó y para apagar su decepción amorosa se busco otro hombre de nombre Darwin con quien hacen vida marital, viven en unos apartamentos en la comunidad de El Rincón, a este también se le beco a tiempo completo en la Universidad Católica.

Erick Cravioto Fajardo (foto inserta) es un personaje misterioso importado por el obispo Juan José Pineda desde México; lo hizo pasar por cura, pero en verdad es un laico amante del obispo, se hizo famoso cuando el padre Alberto lo denuncia en su libro Dilema de ser un protegido del otrora obispo auxiliar capitalino.

LAS AMENAZAS. Dicen los mitos y leyendas que los espejos guardan fantasmas que al pronunciar muchas veces su nombre salen con intenciones maléficas, todo ligado a lo esotérico y lo oculto, pero que al final dice el mito, todo no es mas que el reflejo de la propia alma.

Pineda, agobiado por todas las denuncias en su contra, especialmente la de los abusos sexuales en el seminario mayor de Nuestra Señora de Suyapa, buscó culpables de su desgracia y entre ellos encontró a varios colegas de la iglesia y laicos amigos que supuestamente conspiraron para ponerle en mal con el cardenal y el papa Francisco al  denunciarlo  por todas sus maldades que por años oculto bajo la sotana y el juramento de la cruz.

Para dejar afianzada su decisión de vengarse de quienes supuestamente lo traicionaron, Pineda buscó entre  los grandes pasillos de Villa Iris un espejo para escribir en el mismo los nombres en rojo de los curas y laicos pagarán caro su traición. «Todas eran palabras amenazantes», sostiene nuestro informante que concluyó que el obispo Pineda con esa acción denotó su estado de locura a que ha llegado.

En esos espejos era claro leer los nombres de Orlin (laico), el de los sacerdotes Juan Ángel Lopez, Carlo Magno Nuñez (párroco de la iglesia de Suyapa), Tony Salinas (asignado a una capilla en Ojojona) y otros que el confidente no puede recordar pero que cuya lista sobrepasa la media docena, confirma.

Hoy por hoy, en Villa Iris, en sus pasillos y cuartos, así como en sus espejos, el reflejo del recuerdo atrapado de la ambición, la codicia y la hipocresía que lo llevó solo queda el alma atrapada en los espejos de un clérigo que vive de los recuerdos y sus amores que juraron hacer prevalecer el bien sobre el mal, de defender la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer…les pudo el amor carnal.

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

(Segunda parte) El dinero que recibió el exobispo auxiliar capitalino Juan José Pineda de la Tasa de Seguridad tuvieron un paradero que ni el gobierno, ni la cúpula religiosa han dado una explicación coherente acerca de los más de 30 millones de lempiras que recibió del tesoro público y que deberían estar asignados al renglón de protección ciudadana.

Los documentos del fideicomiso 219 administrado en 2013 por el Banco de América Central (BAC) a favor de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, detallan que los 15 millones 835 mil 190 lempiras generaron fabulosas ganancias 343 mil 368 lempiras con seis centavos, a una tasa de interés del 11 por ciento anual, por lo que Pineda tuvo acceso a los fondos transferidos por el gobierno de Porfirio Lobo.

ConfidencialHN halló en el certificado de depósito 400558991 -por un total de 8.5 millones- que del 23 de septiembre al 23 de octubre de 2013 se reportaron beneficios de 77 mil 916 lempiras; del 23 de octubre al 23 de noviembre se registró una ganancia de 78 mil 630 lempiras y del 23 de noviembre al 23 de diciembre del referido año hubo 79 mil 351 lempiras a favor del arzobispado. En estos tramos, BAC confirió a la oficina religiosa 235 mil 899 lempiras.

En tanto, en el certificado 400549911, valorado en cinco millones 835 mil 190 lempiras 190 lempiras, dejó intereses por 107 mil 468, los cuales fueron girados al beneficiario de ambos certificados; el destino del dinero depositado por el Comité Técnico del Fideicomiso del Tasón mediante un decreto ejecutivo autorizado por el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, presidido en su momento por el expresidente Lobo.

De igual manera, se dejó en la libreta del fideicomiso un millón de lempiras para la «compra de dólares y ser transferidos a la cuenta de ahorro 914334101 a nombre de la arquidiócesis de Tegucigalpa aperturada en BAC Honduras». En el traslado de fondos y entrega de rendimientos a la sede para la cual sirvió Pineda, se detalla que el 30 de septiembre de 2013 un total de 47 mil 865 dólares.

En ese lapso, se efectuaron traslados de dinero a la cuenta de ahorro en lempiras -a nombre de la arquidiócesis- por un total de 735 mil 899 lempiras, distribuidos en dos depósitos, de acuerdo al documento que tiene en sus manos este periódico.

Pineda, conocido por ser una persona proclive al mutismo, no ha hecho una rendición efectiva de cuentas sobre los beneficios que recibió por la transferencia monetaria que le efectuó el Comité Técnico del Tasón de Seguridad durante su gestión como obispo auxiliar capitalino. Por ser un receptor de recursos públicos, el religioso -y el arzobispado- están obligados a explicar de manera pormenorizada el destino de cada lempira, según establece la Ley de transparencia y acceso a la información pública.

De hecho, por ser una institución obligada, la iglesia debió informar qué segmento poblacional sería beneficiado con el proyecto y cómo se administraron los más de 30 millones de lempiras. Una fuente anónima, conocedora del tema, explicó que el mismo debería ser analizado por un equipo interdisciplinario para que diera datos de forma confiable sobre los resultados del proyecto administrado de manera personal por Pineda y en caso de que existieran sobrantes fueran devueltos a la Secretaría de Finanzas para términos de transparencia.

Para que Pineda no fuera sujeto a persecución penal en el futuro, está obligado a entregar facturas, recibos, comprobantes de pago y otros que sean auditados. Además, el Comité Técnico tendría que exigirle las resoluciones internas sobre movimientos de capital, órdenes de compra, contratos de servicios profesionales, pago de seguro a empleados e informes de contaduría. Al cierre de esta segunda entrega, el reconocido religioso no ha hecho la liquidación.

Los resultados de ese proyecto terminan siendo cuestionables, ya que a la fecha no hay un finiquito extendido a favor de la iglesia católica que permita zanjar cualquier controversia surgida en torno a la entrega directa y mediante fideicomiso del dinero entregado, por lo que el dinero fue invisibilizado.

Un informe de carácter confidencial señala al exobispo de haber incurrido en irregularidades, por lo que podría ser requerido por la justicia por lavado de dinero, malversación de caudales, fraude y uso de documentos falsos que podrían llevarlo a prisión, de acuerdo con la legislación penal vigente.