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TEGUCIGALPA, HONDURAS

Como si comparar los parques de la vida mejor no con las atracciones que ofrece el “mundo mágico” de Disney no fuera suficiente, la pareja presidencial no conoce el límite de sus dislates; como si de un deja vu se tratase, la pareja del Poder Ejecutivo vuelve a jugar con las necesidades de las personas.

En esta ocasión la primera dama Ana García de Hernández, determinó prudente comparar los placenteros viajes vacacionales que realizan sus retoños—quizás en vuelos de primera clase —, con la peligrosa travesía que realizan los menores de edad al abandonar las honduras que ofrece una de las naciones más violentas del mundo, para vivir el “sueño américano”.

Y es que en la comparación solo existe una mínima diferencia; pues los viajes de los hijos de la pareja presidencial se dan por situarse en la cúspide de la estratificación social  del país mientras que otros  zarpan por la falta de oportunidades por ser parte de la de la viscosa clase baja.

Cabe recordar que el mandatario en uno de sus tantos discursos,  ufanó la construcción de los megaparques, hasta el punto de asegurar que tras la millonaria inversión realizada por la empresa privada, muchos niños se sentirían como en uno de los tantos parques temáticos que ofrece Disney.

“Muchos de estos niños de lugares tan populosos donde vive gente luchadora no van a tener que comprar un boleto para ir a Disney, porque no hay forma, pero van a tener ahí en su barrio cosas que solo se miran en otros países, ese es un gran salto para reducir las desigualdades en Honduras”, exclamó Hernández.

Así se expresó primera dama sobre su hija "que no la manda con migrantes" a EE.UU. (+VÍDEO Une Tv)Opine y comparta.

Posted by ConfidencialHN on Tuesday, August 2, 2016

La primera dama viajó a EE.UU. hace dos años para constatar las condiciones en las que viajan los menores migrantes, quienes son detenidos por agentes migratorios de ese país, llegando al extremo de «llorar» por la condición en la que encontró a los infantes, muchos de ellos fueron encerrados en unidades militares norteamericanas mientras se definía su futuro.

De hecho, se instaló una conferencia de los países del mortifero Triángulo Norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador) para resolver la crisis generada por la migración infantil hacia la nación del norte.

En ese sentido, se creó una fuerza de tarea orientada al rescate de los menores de edad y sus madres. Sin embargo, fracasó ante el desbordamiento de la migración de niños y niñas que, hasta el momento, ha dejado varios muertos en el afán por huir de la violencia y extrema pobreza que padece el país.

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La Corte Suprema de Justicia (CSJ) admitió la querella que acusa al Secretario de Educación Marlon Escoto de haber cometido los delitos de injuria constitutivos de difamación contra el Presidente de la Asociación hondureña de Padres de Familia y defensor de Derechos Humanos, Andrés Martínez Rodríguez.

La querella fue interpuesta el pasado 9 de mayo por Rodríguez, quien al sentirse agraviado por los ataques de Escoto, acudió ante los tribunales de justicia para hacer valer sus derechos.

Al aceptarse la querella, la secretaria de la Corte Suprema de Justicia  citó a Martínez y Escoto a la audiencia de conciliación programada para el próximo 4 de agosto.

Según Rodríguez, el conflicto comenzó cuando el secretario de Educación publicó en su cuenta de Twitter una foto donde aparece él conduciendo su vehículo y a la imagen le adjuntó el texto «Andrés Martínez, supuesto presidente de padres de familia y organizador de las manifestaciones estudiantiles de DC».

En el mismo sentido Escoto expuso en diferentes medios de comunicación radiales que el presidente de la asociación apoyaba las movilizaciones de los estudiantes de secundaria.

Por otra parte, Rodríguez manifestó que aún no ha determinado si conciliara con el secretario de educación Marlon Escoto en la audiencia donde conocerá el magistrado de la CSJ el cual  fungirá como juez natural por la envestidura de alto funcionario del querellado.

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TEGUCIGALPA, HONDURAS 

Las exigencias internacionales al presidente hondureño Juan Orlando Hernández para que desmilitarice la seguridad pública crece de manera desproporcionada. Las advertencias de suspender la ayuda financiera para las fuerzas de seguridad y fuertes castigos al Estado por violaciones a derechos humanos.

De hecho, la subsecretaria de derechos humanos, Karla Cueva, se vio obligada a asumir el compromiso ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que el gobierno deberá retirar en octubre a los militares de las calles; en cambio, el asesor presidencial y secretario del gabinete de gobierno, Ebal Díaz, afrimó que mientras JOH siga al frente del ejecutivo, los uniformados seguirán en la vía pública «resguardando a los ciudadanos».

Sobre el tema, la catedrática universitaria y analista en temas de defensa, Leticia Salomón calificó como un «error» haber militarizado la seguridad ciudadana,  «lo que evidencia la desesperación de un gobierno para enfrentar un problema que se le escapó de las manos de la institucionalidad civil y de no querer hacer un esfuerzo en el proceso de depuracion policial y brindar instrumentos necesarios para que la Policía Nacional nos garantice la seguridad».

En tanto, la comunidad internacional exige que se desmilitarice la seguridad ciudadana «no porque se les ocurra exigirlo», aseguró Salomón. En otras naciones, explicó, se aplicó sin éxito el proceso de enviar militares a las calles y «es una forma inadecuada de enfrentar la criminalidad. Es un error utilizar a los militares a desempeñar tareas de un policía para los cuales no están formados, por eso comienzan a presionar para que se revierta esta desicion».

A pesar que se propuso enfrentar el problema de seguridad con otras estrategias, Hernandez no atendió otras propuestas para combatir la inseguiras, por lo que decidió apoyarse en las Fuerzas Armadas para enfrentar la delincuencia y las consecucencias de esa decisión son evidentes. Organismos defensores de derechos humanos cuestionan que por la militarización de la seguridad se incrementaron las violaciones a la integridad física de las personas y, en consecuencia, la inseguridad creció a un ritmo galopante.

 

Confidencial HN