Wednesday, Jul 24, 2019
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WASHINGTON, EE.UU. 

(Spútnik) Los pensamientos de suicidio, depresión clínica, abuso de drogas y alcohol están en aumento entre los estadounidenses de entre 30 y 40 años, según los científicos de la Universidad de Vanderbilt.

Tras estudiar entre los años 2016 y 2018 la salud mental y física de miles de ciudadanos de EEUU nacidos entre 1974 y 1983, el grupo liderado por Lauren Gaydosh descubrió el aumento drástico de las llamadas muertes por desesperación.

«La desesperación de la gente que tiene más de 30 años se generaliza en todo el grupo [demográfico], independientemente de la raza, etnia, educación y geografía», cuenta Gaydosh.

Entre los motivos figuran el aumento del desempleo, la reducción de la financiación estatal de las redes de apoyo social y la percepción popular de irrelevancia.

Y todo esto en el fondo de la tendencia global hacia el deterioro de la salud mental.En este aspecto, hay que cambiar toda la política y el mismo enfoque hacia este problema social, destaca el grupo liderado por Gaydosh cuyo estudio ha sido publicado en la revista American Journal of Public Health.

«Los esfuerzos de salud pública para reducir estos indicadores de desesperación no deben dirigirse solo a los blancos que viven en la zona rural, por ejemplo. Estamos descubriendo que estos patrones están generalizados en toda la población», subraya la socióloga.

En 2016, por primera vez en 25 años empezó a caer la esperanza de vida en EEUU, principalmente debido al aumento en el número de suicidios, así como las muertes por sobredosis de drogas y cirrosis alcohólica entre la población blanca y rural del país con poca educación.

MOSCÚ, RUSIA

(Spútnik / RT) Usuarios de distintas partes del mundo han reportado este miércoles fallos en el funcionamiento del servicio de mensajería instantánea WhatsApp.

Las zonas más afectadas son Argentina, Brasil, México, Colombia, EE.UU. y varios países europeos, según los datos el portal Downdetector, que monitorea fallos en páginas y servicios populares.

El 50 % de los fallos reportados están relacionados con el envío y la recepción de mensajes, un 37 % con la conexión y un 11 % tiene que ver con problemas al ingresar a la cuenta.

Problemas similares también fueron reportados en Facebook e Instagram en esta misma jornada. Usuarios de América Latina, EE.UU., Canadá, y varias naciones asiáticas y europeas, denunciaron la imposibilidad de acceder a sus cuentas.

Desde Twitter los usuarios referían no poder dar ‘like’ a las publicaciones, ni subir imágenes o historias. Otros ni siquiera pueden entrar, en tanto que también les tarda en actualizar la página principal de Instagram.

En el caso de Facebook, tampoco se podía hacer publicaciones, ni siquiera a través de gestores. Al tratar de ingresar, la red social avisaba que el servicio estaría disponible pronto, pues se están realizando tareas de mantenimiento.

MOSCÚ, RUSIA

(Spútnik) Una persona adicta a la aplicación de WhatsApp puede identificarse porque la usa demasiado, siente vibraciones fantasma o escribe mensajes mientras anda o conduce.

Así lo explica a Infobae Erika Villavicencio Ayub, experta de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

«No se encuentra en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5); sin embargo, por recientes estudios y los síntomas detectados podría tratarse de una adicción a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)», dijo Villavicencio Ayub sobre la adicción a WhatsApp.

Según la especialista, el uso de la aplicación reduce los receptores de dopamina en el cerebro, lo que causa una sensación de placer.

Otros síntomas de la adicción a WhatsApp son olvidar las horas de dormir, comer y del cuidado personal, los ataques de ansiedad y el aislamiento de familiares y amigos por estar siempre sumergido en la aplicación.

En etapas más avanzadas, esta adicción, como muchas otras, conlleva insomnio, irritabilidad, aburrimiento, depresión, fatiga, alteraciones de concentración y memoria.

La psicóloga agregó que una persona que sufre de estos síntomas debe consultar con un médico quien le puede prescribir una terapia cognitivo-conductual, pero en casos más avanzados va a necesitar un tratamiento mixto compuesto por fármacos y conductual.