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Cierran centros de “triaje” por falta de presupuesto

Por: Juan Alfaro Posadas

Más de cien centros de triaje a nivel nacional han sido cerrados por falta de presupuesto, según confirmó este miércoles el vicepresidente de la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON), David Castro.

Castro, quien a la vez es el alcalde de Cedros, Francisco Morazán, dijo que sólo en ese departamento ocho triajes municipales dejaron de funcionar, y otros diez están a punto de clausurarse por carencia de recursos.

Como se sabe, los triaje son locales donde se siguen los métodos o protocolos para organizar la atención de las personas, según los recursos existentes y las necesidades de los individuos.

En esas instalaciones se atienden, en la mayoría de los casos, a quienes presentan síntomas del coronavirus. Se les brindan los primeros auxilios, con los respectivos medicamentos, y si es necesario, son remitidos a los centros asistenciales o se les envía a reposar en sus hogares.

Castro se quejó de la administración central del Estado porque ha dejado solos a los alcaldes, en la atención a las personas que acuden a los triajes, ya que no proveen a esos centros de los insumos necesarios.

Según el jefe edilicio, no basta contratar enfermeras, médicos y otro tipo de personal sanitario, si no se provee de medicamentos, ambulancias y demás equipos.

Dijo que la pobreza generalizada en el país evita que los ciudadanos paguen sus impuestos municipales, y sumado a ello, el gobierno central no cumple con las transferencias que debe enviar mes a mes, de acuerdo a la ley.

“La mayoría de municipios subsisten de las transferencias, porque de ahí es donde se le paga al personal y se hacen algunas obras, pero si vamos a desviar esos pocos recursos en la atención a los triajes, nos quedamos de brazos cruzados”, cuestionó.

A juicio del jefe de la comuna de Cedros y vicepresidente de la AMHON, el gobierno de la República les adeudará a los 298 municipios del país, hasta finales de este mes de abril, unos 4 mil millones de lempiras.

En realidad, que no deja de tener razón en su planteamiento el jefe de la comuna de Cedros, porque si el Estado se administrase transparentemente, las transferencias se pagarían puntualmente a todas las corporaciones municipales.

De todos es sabido que la atención a la salud de la población es obligación del Estado y no de las municipalidades.

La verdad es que el régimen de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) no tiene ningún interés en preservar la salud de los hondureños, ni en fortalecer la educación, la cual cada día que pasa es más deficiente.

En plena pandemia se cierren los centros de triaje, los hospitales están desabastecidos de medicamentos, no hay suficientes camas para la recuperación de los pacientes y las capacidades en las salas de cuidados intensivos han colapsado.

Asimismo, mientras en otros países – aquí en Centroamérica-, ya van por la segunda dosis en la aplicación de la vacuna contra la COVID-19, en Honduras no hay esperanzas para que se pueda comprar ese recurso inmunizante para toda la población.

A duras penas se ha comenzado a inocular al personal de salud que está en primera línea en el combate de la pandemia, pero con vacunas que han sido donadas por Israel y por otras vías.

La administración de JOHA siempre está con las manos extendidas para que el mundo le pueda dar cualquier tipo de ayuda, y después afirmar que las donaciones son producto de compras efectuadas con fondos nacionales.

Para aumentarse los sueldos en las altas esferas del gobierno y viajar constantemente por el mundo con jugosos viáticos, sí hay recursos, pero no para invertir en la salud de los más de nueve millones de habitantes.

El jefe del Ejecutivo maneja a su antojo el tazón de seguridad sin darle cuenta a nadie, se destinan mil millones 100 mil lempiras en un proceso electoral interno de tres partidos, preñado de fraude, y se le obsequian 4 mil millones de lempiras a la cúpula de las Fuerzas Armadas, bajo el pretexto de que van a mejorar la producción agrícola, sin que hasta el momento hayan sembrado tan siquiera, una mata de maíz.

Con gobiernos corruptos y ligados al narcotráfico internacional como el que tenemos, difícilmente podremos salir adelante, a menos que el pueblo actúe con inteligencia, piense en el futuro y defina un mejor destino, votando por nuevas caras y personas honestas en las próximas elecciones generales de noviembre.

También, que hagamos uso del derecho constitucional a la insurrección y botemos a la actual narco dictadura. Si no actuamos de esa forma, en Honduras la crisis política, económica y social se profundizará, en detrimento de todos los que vivimos en la nación.

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