Cinismo

(Por Edmundo Orellana)

Ahora es que el gobierno que conspiró contra la MACCIH y arremete contra la UFECIC y el CNA, cubrirá el vacío que dejó aquella con una instancia nacional que será, como profetiza uno de esos que se autoproclama “hombre de Dios”, una “mejor opción”.

La propone el gobierno al que Trump acusó de corrupto y señaló como responsable de que los hondureños huyan en masa hacia Estados Unidos por su incapacidad de proveer a su población de lo básico para sobrevivir.

Es el gobierno que logró que nuestro país ocupe los niveles más bajos en todas las mediciones internacionales. Somos, en América, el país más pobre e inequitativo y, en corrupción, según la última medición de Transparencia Internacional, ocupamos el cuarto lugar. Y en seguridad no necesitamos que nos vengan a medir, con ver o escuchar las noticias nos enteramos del lugar que ocupamos.

Es el gobierno al que la fiscalía del distrito sur de Nueva York imputa el gravísimo cargo de conspirar en el tráfico de drogas a gran escala.

Es el mismo gobierno que, después de varios intentos, logró convertir un ilícito penal en un ilícito civil al conceptuar como préstamo personal el delito de malversación de caudales públicos. En otras palabras, legalizó el saqueo del erario.

Es el gobierno atrapado en las redes de corrupción que puso al descubierto el binomio MACCIH-UFECIC; el mismo que “reitera su compromiso en el combate a la corrupción y la impunidad” y al que debemos creer que planteará una “mejor opción” que la MACCIH, mientras aprovecha las circunstancias para iniciar una campaña en contra de la extradición, por temor a que los gringos sigan con sus redadas.

Mientras esto ocurre, la oposición política está concentrada en las reformas electorales. Los partidos políticos, entonces, tienen como prioridad las elecciones. Poco les importa el país, la democracia, la República y el Estado de Derecho, y menos, por supuesto, la corrupción y la impunidad.

Incapaces de defenderla oportunamente, utilizando recursos cuya efectividad había sido probada, como la insurrección legislativa, ahora simulan defender la MACCIH con póstumos comunicados, convocando a marchas sin ton ni son y con exabruptos, como ese que protagonizaron recientemente en el Congreso Nacional, con pancartas y gritos condenando la expulsión de la MACCIH. Con esas ridículas puestas en escena exhiben lo que son.

Con esa bulla distraen a la opinión pública mientras preparan el próximo fraude electoral. Porque reforma electoral no habrá, según se deduce de la positiva ponderación de la reelección por “conspicuos” políticos que, a su vez, lanzan feroces ataques en contra de la “segunda vuelta”. En otras y pocas palabras, están ofreciendo al gobernante su tercera postulación y la repetición de lo que ocurrió en las últimas elecciones.

Y es que el gobernante no tiene opciones. Debe seguir en el gobierno porque su futuro es incierto y, en esas condiciones, nadie es confiable. No lo son los gringos, porque la historia ilustra que son groseros con sus supuestos socios (quien lo dude, que le pregunte a Noriega); ni sus correligionarios, porque ninguno de los que se asoman a la candidatura le garantiza que no le hará lo que él le hizo a su mentor político.

Los movimientos del gobernante van en esa dirección. El coqueteo con los uniformados, la expulsión de la MACCIH, ataques a la UFECIC y al CNA, así como eliminar la extradición, son parte de esa estrategia, a la que se suma el ofrecimiento de la oposición política: reelección indefinida (defendida por dirigentes de Libre) y las mismas reglas para el próximo proceso electoral. La ruta está trazada.

Ante la actitud claudicante de la oposición y mientras se cumple la amenaza del gobierno de crear una instancia que, sin duda, será una siniestra caricatura de la MACCIH y, en lugar de luchar en contra de la corrupción e impunidad, será utilizada, seguramente, para los propósitos reeleccionistas, colocando en la mira a los que luchan en contra de la corrupción y la impunidad, y, por supuesto, a la oposición (que no se quejen, entonces, si lo que viene, viene en su contra; será su culpa, su gran culpa), el MP responde con la creación de una nueva unidad fiscal que asumirá todas las funciones y casos de UFECIC, bajo la dirección del fiscal Luis Javier Santos; decisión que genera la esperanza de que la lucha contra la corrupción y la impunidad continuará. Esperamos no ser defraudados.

Cínicos los del gobierno y la oposición, que utilizan la expulsión de la MACCIH para promover sus propios intereses en perjuicio del pueblo hondureño. Es tiempo, pues, que la víctima histórica se levante y diga con fuerza: ¡BASTA YA!

Y usted, distinguido lector, ¿ya se decidió por el ¡BASTA YA!?

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