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Con el fracaso en las urnas el Partido Nacional se vino abajo, según Roberto Ramón Castillo

TEGUCIGALPA, HONDURAS.

El señor Nasry Asfura, “era un buen candidato, un gran alcalde, pero la estructura del partido colapsó y no se supo leer la realidad de lo que pasaba”, señaló el dirigente nacionalista Roberto Ramón Castillo.

A juicio de Castillo, el que menos responsabilidad tiene en la derrota del Partido Nacional, es el ahora ex candidato presidencial, Nasry Asfura, e insistió que la estructura de ese instituto político “colapsó”.

La estructura partidaria que apoyaba a Nasry, a los candidatos a diputado y alcalde, “falló”, y eso es lo que se ve, comentó el viejo dirigente, tras asegurar que “hicieron a un lado a la vieja guardia”.

Demostrando tristeza y a la vez malestar, dijo que muchos buenos nacionalistas, incluyéndolo a él, trataron de hacer sugerencias “pero nunca se escuchó arriba”.

Señaló que la campaña la dirigieron alrededor de diez asesores internacionales, cuyas opiniones chocaban entre sí, y que la institución política pasó a manos de un grupo de muchachos, que “nunca se dieron cuenta que no basta ser jóvenes para dirigir una contienda electoral y mantener la estructura de un partido”.

“La institución abandonó la vieja estructura, la vieja guardia, ahora necesitamos una refundación del partido”, cuestionó, luego de reconocer que “esos errores le pasaron factura y los mismos nacionalistas dieron voto de castigo”.

Castillo reconoció que los mayúsculos escándalos de corrupción e impunidad le pasaron factura al Partido Nacional, y no se tomaron las decisiones necesarias, por lo que “ya era tiempo que entregáramos el poder”.

“Algunos de los factores que influyeron en la pérdida, son los doce años de desgaste, la corrupción, la impunidad y la falta de acceso del voto duro en el poder”, admitió, y dijo que Juan Orlando Hernández Alvarado debió haberse apartado de la campaña.

El dirigente de la  vieja guardia lamentó que muchos nacionalistas “prestasen el voto o dieran un voto de castigo”, lo cual no debe desconocerse porque es una realidad, y aceptó que aún en su propia familia, algunos pensaban darle el voto a otro candidato.

Roberto Ramón Castillo reconoció también que el sonado caso de los hospitales móviles chatarra, el saqueo de los fondos del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y el pésimo manejo de la pandemia, laceró al partido, y desde un comienzo ya no había mucho qué hacer.

Añadió que esas situaciones y los escándalos por narcotráfico “nos encaminaron a la derrota”, y ahora “hay que hacer un concilio y sentarnos en torno a la mesa redonda para hacer las rectificaciones correspondientes”.

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