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Confesiones del dueño de Odebrecht por sobornos alcanzaría a funcionarios hondureños

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El consorcio brasileño Odebrecht pagó en sobornos a varios gobiernos de América Latina unos dos mil millones de dólares (más de 46 mil millones de lempiras) para agenciarse fortísimos contratos para obras de infraestructura.

Si bien, a la fecha, en Honduras no se ha podido probar nexos de corrupción en la trama que ha mandado a la cárcel al dueño de la constructora, Marcelo Odebrecht, quien confirmó en una “delación premiada (colaboración eficaz)”  que pagó sobornos en los países donde operó para agenciarse de multimillonarios contratos en construcción y, en caso que se revelaran, generaría un colosal caos que tocaría de manera transversal a la clase política y la evidenciaría por el acto de corrupción que aplicó a gran escala el conglomerado suramericano para obtener beneficios.

De hecho, los abogados de los delatores –incluyendo a Odebrecht– entregaron un documento de más de mil páginas que revela cómo se organizó la megaestructura que daba cuenta del pago de sobornos a funcionarios en cada país donde operó, o sigue operando, la multinacional de la construcción.

En Honduras, la empresa tuvo su filial y su representante fue Marcos Machado; en 2013, la multinacional se marchó del país ante la negativa del gobierno presidido por Porfirio Lobo de entregar 100 millones de dólares para iniciar la construcción de las represas Los Llanitos y Jicatuyo, cuyo convenio fue firmado en enero 2009 por la administración de Manuel Zelaya, justamente, unos meses antes del golpe de Estado.

Este periódico reveló en enero de este año que el gobierno de Zelaya, firmó el 26 de enero de 2009 la construcción de las dos represas –que debieron operar en el departamento de Santa Bárbara– bajo el mecanismo BOT (construir, operar y transferir, en inglés)  en beneficio de Odebrecht que, en teoría administraría el proyecto por determinado periodo de tiempo y luego sería traspasado al Estado sin costos adicionales. Eso nunca pasó.

La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Antes ENEE) había gestionado con Odebrecht  la edificación de dichas represas, pero la entonces estatal no le desembolsó los 100 millones de dólares como se habían comprometido, por lo que Odebrecht  se retiró de Honduras y trasladó sus operaciones a Panamá en 2013 y las represas jamás se concretaron.

Norberto Odebrecht elogió la «visión de largo plazo» del exgobernante hondureño Zelaya, «que apoya la construcción de represas y el desarrollo sostenible», y refirió que las negociaciones del proyecto duraron dos años.

“GOLPEAN” A CONSTRUCTORA. La dictadura de Roberto Micheletti aprovechó la coyuntura del golpe de Estado y modificó el contrato de construcción de las dos represas sin dar explicaciones del caso a nadie y estancó el inicio de las obras que debieron haber concluido en 2014. Durante el régimen autoritario, el gerente de la ENEE fue Jacobo Dacosta Gómez.

De pronto, hubo un giro inesperado con la reactivación del proyecto a manos del cuestionado exgerente de la ENEE, Roberto Martínez Lozano, a través de la modificación al contrato 054-2010  del 26 de marzo de 2010, por lo que proceden a ampliar el periodo a la construcción de ambas represas ocho meses más del periodo establecido inicialmente por la anterior gerencia de la ENEE, dirigida en su momento por Rixi Moncada.

NO PUBLICAN CONTRATO. El contrato no fue publicado en ese momento en el diario oficial La Gaceta y ni se habían establecido cómo pagarían los 100 millones de dólares, entre otros factores como el cambio abrupto del gobierno provocado por el golpe militar y la variación de las condiciones de crédito, por lo que Honduras jamás pudo pasar a la constructora la fuerte suma de dinero.

En 2010 se modificó el contrato 054-2010 respecto a la construcción de las represas Llanitos y Jicatuyo suscrito con Odebrecht en la que se cambiaron las condiciones respecto a los dos embalses que jamás se construyeron. El Estado hondureño nunca entregó los 100 millones de dólares. Por tanto, el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDS) no aportó los 700 millones de dólares que debieron haberse aportado luego que Honduras diera la contraparte.

La negociación para construir ambas represas data de 2007, cuando Zelaya se acercó a los gobiernos de América de Sur, en particular, al brasileño dirigido por Luiz Inácio Lula da Silva, con quien forjó amistad, llegando al extremo de cederle por varios meses la legación diplomática de Tegucigalpa al expresidente, quien tuvo que refugiarse para no ser capturado por el régimen del transportista Micheletti.

INFO

La megatrama de corrupción de Odebrecht ha alcanzado a varios gobiernos de la región. Esta ilustración elaborada por la revista peruana ‘Convoca’ explica la confesión del empresario Marcelo Odebrecht, acusado de pagar unos dos mil millones de dólares en sobornos a varios gobiernos.

VIAJANDO DE “EMERGENCIA”.  Esta historia sería transparente si no fuera porque con el cambio de gestión en la gerencia de la ENEE, que la pasó a ocupar el nacionalista Emil Hawit Medrano, es cuando se comienza a dar preferencias al constructor brasileño; sin embargo, los dos embalses suscritos en el mandato de Zelaya jamás se concretaron.

De hecho, Hawit viajó de “emergencia” a Ciudad de Panamá entre el 6 y 8 de marzo de 2012 para reunirse con los ejecutivos de la constructora a fin de hallar una solución para las modificaciones respecto a la edificación de las obras, según el acta JD-1098-2012 del 15 de marzo de 2012, en el que se dejó plasmado el viaje.  Pero el entonces funcionario decidió sostener el encuentro “urgentemente” antes que se celebrara la reunión de la junta directiva de la ENEE, pues no se había convocado  a sesión de junta directiva.

Ante esa sorpresiva noticia, la junta determina, estando presentes el ex subsecretario de Recursos Naturales y hoy prisionero Roberto Darío Cardona, quien era presidente por ley de la directiva de la ENEE; el también privado de libertad y exrepresentante de la iniciativa privada, Benjamín Bográn, junto al nacionalista y caficultor Asterio Reyes;  el exsecretario de Obras Públicas, Adolfo Raquel Quan, entre otros, determinaron autorizar las modificaciones al contrato que, al final fue saboteado.

LAVA JATO. El régimen nacionalista pretendió revivir la construcción de las dos represas con los fondos que debió prestar en su momento el Banco de Desarrollo de Brasil, cuyo monto era de 271 millones de dólares.

El banco estatal brasileño canalizó todos los préstamos de las principales constructoras, que están vinculadas a la trama de Lava Jato; la financiera suramericana suspendió en octubre de 2016 el desembolso de unos 25 proyectos que serían operador Odebrecht en América Latina. Honduras está incluida dentro de esa cartera de préstamos que debe ser analizada.

EMPRESARIO CONFIESA. Las revelaciones de Lava Jato, la investigación de corrupción más importante de los últimos tiempos, empezaron a subir de temperatura a puertas cerradas el 12 de diciembre último de 2016, explica la revista peruana Convoca.

Ese día, Marcelo Odebrecht y otros 76 directivos que se acogieron a la delación premiada (colaboración) para reducir drásticamente las penas de sus delitos (al punto de pasar de una condena de más de cien años de prisión a dos años y medio como sucedió con el ‘doleiro’ Alberto Youssef), empezaron a contarlo todo a lo largo de cinco días, entre el 12 y 16 de diciembre.

El empresario, afirma la publicación, confesó ante fiscales sobre los pagos de sobornos que consumó su compañía mediante un esquema complejo que incluyó el uso de empresas offshore en paraísos fiscales y la creación de una oficina especializada para pagar coimas a funcionarios de Brasil, Perú y al menos otros diez países de América Latina y África por cerca de 439 millones de dólares, de acuerdo con las confesiones de la compañía difundidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

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