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Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH) “guarda silencio cómplice y sepulcral sobre ZEDE”

Por : Juan Alfaro Posadas

Mientras la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH) guarda un silencio cómplice y sepulcral sobre la instalación de las mal llamadas Zonas Económicas de “Desarrollo” (ZEDE) en el territorio hondureño, otras organizaciones religiosas, empresariales, sociales y académicas se han pronunciado al respecto.

Para el caso, este lunes 21 de junio, la Asociación de Pastores de Tegucigalpa (APT) se pronunció en contra de esa venta del territorio nacional, de parte de una pandilla de delincuentes que ha tomado por asalto los destinos del país, con el aval de los militares y la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa.

La “APT” enfatiza, a través de un comunicado, que “ese proyecto carece de legalidad, transparencia y justicia social para el pueblo de Honduras”.

“Es preocupante que hayan vendido los arrecifes coralinos, los ingresos a las playas y lugares propicios al desarrollo por el acceso a los puertos. Están vendiendo nuestras costas”, expresa el documento en su parte medular.

La “APT” agrega que “por eso debemos salir a las calles, para exigir que esta ley sea derogada”.

La posición patriótica de la organización de pastores de la capital, la suscribe el presidente de su Junta Directiva, José Gerardo Irías Salgado, quien se despide con la consigna ¡No a las ZEDE!

En similares términos se ha manifestado la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el partido Libertad y Refundación (LIBRE), el Colegio de Abogados de Honduras (CAH), el Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (COPEMH), la Vía Campesina, y otras organizaciones de la sociedad civil.

También se han sumado a esta enérgica protesta, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, el pueblo y Diócesis de La Ceiba, así como los sampedranos, y muchos profesionales hondureños.

Pero la pregunta es: ¿Por qué guardan silencio cómplice las organizaciones obreras, campesinas, magisteriales, el Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), Colegio Médico de Honduras, de Enfermeras, Químico Farmacéuticos, Microbiólogos, Economistas, Ingenieros, Arquitectos, Psicólogos, la sociedad civil y el resto de gremios profesionales?

¿Acaso todas esas organizaciones están comprometidas o compradas por el usurpador, que enarbola la bandera de las ZEDE?

¿Hasta cuándo van a guardar silencio? ¿Qué explicación pueden brindarnos al respecto?

Por su parte, el ex aspirante presidencial por LIBRE, Nelson Ávila, sostiene que las ZEDE son segregación (Apartheid), por cuya razón “debemos vencer esta aberración apátrida e inconstitucional”.

Ávila también se pregunta ¿por qué ciertos partidos políticos están concentrados en “modo electoral” y en “silencio cómplice”?

El profesional de las ciencias económicas señala que en adición a la violación constitucional y lo apátrida de quienes quieren imponer las ZEDE, se agrega la agresión de grupos del narco Estado.

Esos grupos, según Ávila, como “hordas hitlerianas”, evitaron realizar el cabildo abierto en La Ceiba, Atlántida, sabiendo que “la mayoría del pueblo se opone a este adefesio, que daña la soberanía, territorio y divide la nación”.

Por último, el incansable luchador en contra de las ciudades Estado y de la narco tiranía cachureca, representada por Juan Orlando Hernández Alvarado, manifiesta que estos espacios autónomos, de poder y segregación, demuestran la naturaleza del régimen, que busca a toda costa “planificar sus propias regiones de operación ilegal e ilimitada”.

El tema que nos ocupa debe ser de reflexión y de movilización de todo el pueblo hondureño, y no solamente de los habitantes de las zonas donde se instalan esos proyectos perversos, de muerte, malévolos, inconstitucionales, delictivos, de despojo y de extinción del Estado hondureño.

¿Qué país vamos a heredar a nuestros hijos, nietos, biznietos y tataranietos, si en la actualidad no podemos defender como hombres y mujeres lo que nos legaron nuestros próceres?

¿Por qué demostramos cobardía e indiferencia, a sabiendas que un grupo de malvivientes nos despoja de lo que jurídica, geográfica e históricamente nos pertenece?

Estas y otras preguntas quedan flotando en el ambiente. Esperamos que más temprano que tarde los venales de hoy en día, puedan evacuarlas. Ojalá ya no sea demasiado tarde, y todos tengamos que lamentar y pagar las consecuencias del caso.

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