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Continúa jornada de vacunación anti COVID-19 en Honduras

Por : Juan Alfaro Posadas

La jornada de vacunación contra la Covid-19 en Honduras continuó este lunes 24 de mayo, con los adultos mayores, luego de la inoculación de la primera dosis a los periodistas, celebrada el pasado domingo.

Sin embargo, aún no llegamos a cubrir más del 1 por ciento de la población hondureña, que es de 9 millones 400 mil habitantes, aproximadamente.

El gobierno cachureco de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) se ha quedado corto con la vacunación de todos los hondureños, pese a que desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020, contábamos con el mayor presupuesto de los países de la subregión centroamericana. Sumando los fondos de las otras naciones, el presupuesto destinado en Honduras era superior.

El Congreso Nacional aprobó para la compra de hospitales móviles, insumos de bioseguridad y el combate a la pandemia, más de mil millones de lempiras, pero la mayor parte de esos recursos fueron desviados a bolsillos particulares, de los funcionarios afines a JOHA.

El jefe del Ejecutivo viene politizando la compra de las vacunas anti Covid-19, e incluso, llegó a afirmar que los periodistas que lo venimos cuestionando por sus desaciertos, muy cómodamente llegamos el domingo a “estirar el brazo” para que nos aplicasen la vacuna Sputnik-V.

Hernández Alvarado abusa de la paciencia del pueblo y de la prudencia de los periodistas beligerantes, al hacer esa afirmación, como si las vacunas fuesen compradas con dineros de sus bolsillos o de los integrantes de su pandilla.

Este señor debe recordar que es una obligación del Estado a través del gobierno de la República vacunar a todos los habitantes del país para protegernos del coronavirus.

Así que esas vacunas no significan ningún obsequio, dádiva o regalía, sino un derecho de todos (as) los hondureños de gozar de salud, de acuerdo al texto constitucional.

El que ocupa la Casa Presidencial también debe saber que él es nuestro empleado y no un patrón. Ese señor tiene sueldo, viáticos, carros blindados, helicópteros, tarjetas de crédito, celulares, guardias de seguridad y otros privilegios que no alcanza el común denominador de los compatriotas.

Por lo tanto, no nos hace un favor cuando se procede a vacunar a determinado segmento de la población; simplemente está cumpliendo con su deber, y por cierto, de manera tardía, porque somos el pueblo que menos inoculaciones hemos alcanzado hasta la fecha en Centroamérica.

El Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, que incluso nos donó 34 mil dosis no se vanagloria diciéndole al mundo que se ha proyectado humanitariamente con los hondureños.

Bukele hace la obra, sin alharacas, y eso es digno de admirar en un gobernante, en un verdadero estadista, que protege los intereses nacionales y de su pueblo.

Hernández Alvarado tiene mucho que aprender de Bukele, para comenzar: ser serio, amigo de la verdad, humilde, popular, honesto y servicial.

Esperamos que el viernes próximo llegue al país otro lote de las vacunas rusas Sputnik, para terminar de inmunizar a los profesionales de la noticia y a otros sectores de la población.
Asimismo, JOHA debe rendir cuentas claras de todo el dinero que se le ha aprobado para enfrentar la pandemia y, últimamente, la inmunización con las vacunas.

Las inversiones públicas que las pagamos con nuestros impuestos deben ser sagradas, y en ese sentido, no debe desviarse ni un tan sólo centavo para política, y mucho menos para engrosar cuentas bancarias particulares o adquirir bienes muebles e inmuebles.

Todos los hondureños (as) debemos estar vigilantes para que nuestros impuestos se administren con las manos puras y no con las puras manos, peor cuando sabemos el tipo de mafia que ha asaltado el poder político y económico de Honduras, y que debemos rescatar cuanto antes.

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