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Contraste entre Angela Merkel y “JOHA”

Por: Juan Alfaro Posadas

La gran Alemania europea despidió el pasado martes a su lideresa, Angela Merkel, con seis minutos de calurosos aplausos, tras dieciocho años de servicio en la administración pública, como Primera Ministra.
Merkel, conocida cariñosamente como “La Dama del Mundo”, dirigió a ochenta millones de alemanes con honradez, competencia, habilidad, dedicación y sinceridad, sin que se registrasen transgresiones en su contra.
A lo largo de su mandato, Merkel no designó secretaria a ninguno de sus familiares, no afirmó ser la hacedora de glorias, no sacó millones para ella, nadie animó su vida, no recibió cartas ni juramentos, no luchó contra los que la precedieron, nunca provocó el derramamiento de sangre de sus compatriotas, no dijo tonterías ni mentiras, y no apareció en los callejones de Berlín para ser fotografiada.
Asimismo, esta excepcional mujer nunca fue mencionada en actos de corrupción, en tráfico de influencias, narcotráfico, tampoco se obsesionó por amasar fortunas a expensas de los recursos del Estado, y nunca violentó el ordenamiento jurídico de su país para perpetuarse en el poder.
Además, esta enigmática figura, que se despidió con una popularidad superior a la que tenía cuando entró a la administración pública, no compró bienes raíces, autos, yates, ni aviones privados. Entregó su cargo después de dejar a Alemania en la cima y durante todo su mandato no se cambió la ropa vieja, aduciendo que “soy una empleada del gobierno y no una modelo”.
Merkel, quien es oriunda de la ex Alemania Oriental, vive en un apartamento normal, como cualquier otro ciudadano. Es el mismo donde residía antes de ser elegida Primera Ministra de Alemania. No es propietaria de villas con sirvientes, piscinas y jardines. En conclusión, Merkel, de profesión físico química, es una persona austera, popular, digna, honesta, patriota, que “no hizo piñata” los fondos públicos de su país, al contrario, lo convirtió en la mayor economía de Europa.

Como puede analizarse, estamos frente a un contraste entre esa gigantesca y prestigiada figura del viejo continente y el pigmeo y pestilente sujeto que usurpa el poder en Honduras, Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA).
Hernández Alvarado, es todo lo contrario de lo que representa y significa Angela Merkel para Alemania y el mundo entero. Ella, que perfectamente pudo darse todos los lujos, por haber sido la titular de un país rico, no lo hizo, pero JOHA que ilegítimamente dirige los destinos de un país empobrecido, como Honduras, ha saqueado a manos llenas las arcas del Estado, y pretende aferrarse al poder para evitar ser extraditado por la justicia estadounidense.

Como vemos, estamos en el contraste de una persona europea honesta y popular, frente a una corrupta ligada al narcotráfico, del tercer mundo y repudiado por su pueblo, como es el señor que inconstitucionalmente rectora todos los poderes de la nación hondureña.

Estamos muy lejos de contar en Honduras con líderes políticos de la talla de la señora Merkel, debido a la carencia de educación, de valores éticos, morales y culturales. Asimismo, por la falta de salud y alimentación de nuestro pueblo.
También, a esos viejos lastres, hay que agregar la galopante corrupción, el control de las instituciones por el narcotráfico, crimen organizado y la dependencia política y económica de Estados Unidos de Norteamérica.

Urgimos de una nueva moral política, la cual quizá podríamos encontrar en una asamblea nacional constituyente originaria, integrada por todos los sectores del país, que redacte la Constitución de la República, equivalente a un naciente pacto social, que venga a refundar la nación que nos legaron nuestros próceres como Morazán, Cabañas, Valle, Herrera y Lempira.
Todos los hondureños y hondureñas debemos tomar conciencia de la necesidad de escribir una nueva historia, convirtiendo a Honduras en un territorio libre, soberano e independiente, para que verdaderamente podamos heredarles PATRIA y no COLONIA a las futuras generaciones.

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