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Crisis educativa nacional

Por : Juan Alfaro Posadas

La crisis en la educación nacional se agudizó desde marzo de 2020, cuando comenzó la pandemia del coronavirus, y debieron suspenderse las actividades académicas en todos los niveles, para evitar contagios masivos.

En el caso particular de los estudiantes de educación primaria, se prometió distribuir dispositivos electrónicos provistos con internet para que la enseñanza continuase ininterrumpidamente, pero el gobierno, como siempre, no cumplió con la palabra.

Eso motivó a que miles de educandos, a nivel nacional, se desmotivasen para continuar estudiando y terminaron abandonando las aulas. Un amplio porcentaje de los mismos emprendieron viaje con destino a Estados Unidos, en busca de mejores horizontes.

Prácticamente, lo mismo ocurre con los educandos de media y universitario, sobre todo, del sector público.

Después de más de un año con cuatro meses de pandemia, el régimen nacionalista de Juan Orlando Hernández Alvarado, presiona a los docentes a retornar a clases presenciales, sin importar que tanto ellos como sus alumnos se contagien del mortal virus.

La administración del señor Hernández Alvarado está desesperada por quedar bien con los organismos internacionales, con Naciones Unidas y la Unión Europea, cumpliendo las metas programadas en materia educativa.

Para el gobierno, lo prioritario es que se retorne a clases presenciales cuanto antes, a sabiendas que resta poco tiempo para que termine el año lectivo, porque antes del 15 de noviembre los edificios del sistema educativo público deben estar libres para instalar las urnas de la próxima farsa electoral.

A Hernández Alvarado y compañía no le importa que los educandos, personal administrativo, de servicio, maestros y padres de familia se contagien de la Covid-19, y pierdan la vida.

Estaríamos de acuerdo en un retorno total a clases presenciales, pero si el gobierno hubiese actuado con responsabilidad en el manejo de la pandemia.

Todos sabemos que se prepararon antes de la llegada del virus, pero no para enfrentarlo, sino para robarse el presupuesto aprobado por el Congreso Nacional, de miles de millones de lempiras.

Solamente en los siete hospitales móviles basura – que nunca entraron en funcionamiento -, se derrocharon 48 millones de dólares, aparte del saqueo de recursos por concepto de vacunas anti Covid-19, mascarillas, guantes, gorros, gel con alcohol y otros equipos de bioseguridad.

Por algo, el hondureño Ricardo Zúñiga, que es funcionario de la administración de Joe Biden, en Estados Unidos, afirmó recientemente que durante la pandemia en 2020, el régimen se JOHA se “robó 3 mil millones de dólares”, que equivale a más de 74 mil millones de lempiras.

Como vemos, Hernández Alvarado ha manejado la pandemia del coronavirus con irresponsabilidad, corrupción, negligencia e incapacidad, de tal suerte, que en Centroamérica, somos el país con menos personas vacunadas y con el índice más bajo de escolaridad.

En consecuencia, quien usurpa el poder de la nación no tiene la autoridad ética ni moral para obligar a los educadores a que retornen a las aulas.

El Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (Copemh), bajo la presidencia de Fidel García, está en lo correcto cuando afirma que no se prestarán al juego del gobierno, poniendo en riesgo a maestros y alumnos.

“No daremos pie atrás en nuestra posición, como colegio magisterial. Los demás colegios no sé qué posición tendrán, pero nosotros seguiremos firmes”, dijo García.

También manifestó el titular del Copemh, que en resumidas cuentas, “ni siquiera son los docentes los que tomarán la última decisión, sino que los padres de familia, como garantes de la vida de sus hijos”.

¿Qué preocupación podrá tener el gobierno cachureco para que se eduquen los niños, si no han reparado las escuelas? ¿Acaso ya dotaron de agua potable, jabón, servicios sanitarios, mascarillas y gel a base de alcohol a todos los centros escolares? ¿Por qué en los dieciséis meses transcurridos desde que inició la pandemia el gobierno no se puso a reconstruir miles de centros educativos que se están cayendo?

Esperamos que la administración de JOHA reflexione y dé respuesta inmediata y satisfactoria a estas interrogantes, que representan el sentir y clamor del pueblo oprimido, explotado, eternamente engañado y vilipendiado.

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