HomeNacionalCura Bernardo Font acusa al cardenal Rodríguez de mentiroso y vividor

Cura Bernardo Font acusa al cardenal Rodríguez de mentiroso y vividor

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El sacerdote Bernardo Font Ribot acusó al jefe de la iglesia católica Óscar Andrés Rodríguez de ser mentiroso de haberse aprovechado  de él para obtener dinero para viajes de curas y le recordó que la demanda a la iglesia por daños y perjuicios es de 74 millones de lempiras.

En una carta enviada al cardenal y a la readacción de este periódico, el afectado lamentó que a la fecha su exjefe lo siga denigrando por estar denunciando junto a Martha Alegría Reichmann viuda de Valladares los abusos que ha cometido en el ejercicio de su cargo.

LEA LA CARTA: 

Su eminencia Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, como sacerdote católico, apostólico y romano y haciendo valer mi voto de obediencia, hubiera preferido tratar mi caso personalmente con usted, desde el momento en que se presentaron los hechos. Llevo 13 años esperando me dé una respuesta sobre su acción arbitraria en la que directamente me suspendió del ministerio en la arquidiócesis que usted dirige en Tegucigalpa, siendo cómplices suyos el exobispo auxiliar Juan José Pineda Fasquelle y el presbítero Carlo Magno Núñez.

Le he enviado varias cartas preguntándole sobre en qué canon se basó la decisión de suspenderme sin haber agotado un juicio canónico, al cual todos los consagrados tenemos derecho y en el cual yo hubiera tenido la oportunidad de defenderme ante las malas acciones premeditadas de las que fui objeto. Nunca he tenido una respuesta suya, ni verbal ni por escrito, pero me he dado cuenta que usted explica mi caso en reuniones del clero arquidiocesano y no sé en qué otros foros más lo hace, pero conmigo no ha tenido esa delicadeza ni ese tiempo para hacerlo, me imagino que la razón es lo incómodo que se sentiría de mentir en mi presencia.

Para ponernos en contexto, usted ha manifestado en otras ocasiones que las medias verdades son las peores mentiras, le aclaro, por si no leyó bien mi demanda, son 74 millones de lempiras los que deberá pagar cuando den la sentencia, ya sea en Honduras o en los tribunales internacionales. No son 22 millones como la media verdad que emitió.

En su perorata ante el honorable clero, usted me deja confundido rotundamente, por favor explíqueme: ¿cómo es que mi estatus es de incardinación en la Arquidiócesis de Tegucigalpa, según usted dice y declaró en los tribunales? Cuando al contrario yo me encuentro demandando mi reintegro al servicio consagrado del cual usted me privó injustamente desde el año 2005, no cree que es una contradicción?

Según leo en su alocución, pareciera que las leyes civiles no le aplican ni a usted ni a ninguno de sus protegidos como el exobispo auxiliar Pineda Fasquelle. Recuerde que Honduras es un estado de derecho y laico, por lo que usted, Pineda Fasquelle y su servidor, y como al igual cualquier otro ciudadano cura o laico está sometido a los deberes y derechos que ha establecido el estado hondureño para sus ciudadanos , por lo que su expresión de salarios caídos a los que no tiene derecho un cura, no sé a qué se refiere, mi demanda como usted bien lo sabe, se basa en todos los daños físicos, morales, espirituales y materiales que usted me ha causado con sus aires de juez terrenal y divino.

Usted usa el derecho canónico para cuando y a quien le conviene, y la constitución de la republica de Honduras y sus leyes pareciera que las usa con fines sanitarios. Por favor eminencia Rodriguez Maradiaga respete, Nuestro Señor Jesucristo no nos ha enseñado eso, Jesucristo respetó siempre tanto la ley terrenal como la ley de Dios, cuando dijo: no vengo a abolir la ley sino a darle cumplimiento, y en otro pasaje del Nuevo Testamento pidió a Pedro que fuera a pagar, con una moneda de plata, los tributos al César de Roma y dijo: dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Eminencia, usted da a Honduras lo que es de Honduras, ¿paga los tributos que son de Honduras?

Siguiendo su ataque, usted habla de mi afiliación con “una viuda”, yo no le llamaría afiliación sino solidaridad con la señora Martha Alegría Reichmann de Valladeres, por favor un poco de consideración con una dama. Doña Martha sufre, al igual que yo, de haber sido “usado y tirado” por usted. Recuerde eminencia que estas nobles personas le abrieron las puertas de su casa por veinte años, lo alimentaron y lo albergaron, lo vieron, aunque muy equivocadamente, como un hombre de Dios. Don Alejandro Valladeres, como lo conocen las personas respetuosas y consientes del gran corazón que tenía este cristiano, junto con su familia doña Martha y sus dos hijas, siempre se esforzó por servirle a usted, aún cuando si lo vemos bien, él era un embajador de un Estado ante otro Estado, Honduras y el Vaticano, él no era su empleado, era empleado del estado y gobierno de Honduras.

Que usted haya coincido con don Alejandro en Roma fue porque él mismo se encargó de luchar a su favor contra tanto enemigo que usted tiene en el Vaticano, y si algo hay que reconocer de este ciudadano de Honduras y empleado público, es haberle regalado un cardenal a la iglesia catolica hondureña…que por desgracia le cayó a usted, esos son como dicen coloquialmente “otros cien pesos”.

Y hablando de lenguaje coloquial, eminencia usted está como el dicho “macho que respinga chimadura tiene”, espero no se le esté haciendo una gangrena con tantos respingos que hace a diario producto de todas las denuncias que pesan en su contra. Doña Martha no dice que usted le robó sus ahorros, Ella dice que sus recursos líquidos acumulados por años, producto del trabajo honrado de su esposo, lo invirtió en una compañía financiera londinense que ya estaba quebrada y que según los hechos usted les dio la certeza de que la inversión era segura por sus experiencias e investigaciones al momento de haber depositado el capital de los feligreses de la iglesia de Tegucigalpa.

La duda de Ella es que usted ha declarado ante la prensa nacional e internacional que nunca ha oído hablar de la Leman Wealth Magement y de su propietario Yousry Hennien, cuando esa compañía fue la que les recomendó y usted la había investigado muy bien, gozando usted de una amistad, incluso, con su propietario. Entonces doña Martha le pregunta que: ¿a quién mintió, a ellos o a la prensa? Yo diría que sí les mintió a ellos fue una mala jugada, fea y grave para la familia Valladeres Alegria y, por el contrario, si le mintió a la prensa fue, también, muy grave para la feligresía católica de Tegucigalpa, que con miles de sacrificios le confiaron esos dineros a usted para el crecimiento y engrandecimiento del reino de Dios.

Señor cardenal, yo nunca he ofendido, insultado ni mucho menos denigrado a mi arquidiócesis, porque eso sería una grave ofensa al señor que se entregó por nuestros pecados, quien muerto y resucitado busca nuestra salvación eterna. Que usted adrede quiere confundir mis denuncias sobre sus abusos y corrupción es diferente, usted no es la iglesia, usted al igual que yo somos pastores de las ovejas del reino de Dios, no confunda. Usted está igual cuando en Roma también hablan los medios de comunicación de sus actos sucios y bochornosos, solo sabe decir que son ataques al papa Francisco. No. Es a usted, son las verdades secretas de un príncipe de la iglesia que no hace méritos a tan alta consagración.

También quiero decirle que hablaré con mi abogado para que le solicite a usted la constancia medica que diagnostica y afirma que yo soy un alcohólico con delirium tremens y enfermo mental. Me acusa de conducta homosexual y por eso me aplico el derecho canónico, nunca he tenido un proceso canónico, eso lo dice usted porque el derecho canónico lo aplica a su antojo, para inventarle algo a sacerdotes que no son de su agrado, o para ignorarlo a sí mismo, como ha sido el caso de su ex obispo auxiliar Pineda Fasquelle destituido por esas prácticas de las que usted me acusa y que nunca compartí que usted se lo tolerara y encubriera.

Prácticas indecorosas cometidas en su propia casa de habitación y al otro lado de la pared de su cuarto. Le pregunto: ¿cómo es posible que nunca escucho nada? Raro ¿no cree? En su alegato también me reprocha de ser un comerciante, y de dedicarme a los negocios, es cierto y no lo puedo negar, usted así me conoció y así me acepto en el ministerio de la arquidiócesis, ¡recuerde! También recuerde que de esos negocios míos la arquidiócesis que usted representa, se valió para que sus sacerdotes obtuvieran pasajes aéreos sin costo, y de esos negocios míos también recibió dinero para ayudar a sacerdotes muy necesitados, enfermos y en asilos de ancianos, a través del padre Juan Pablo Peluquín.

Recuerde también como no le temblaba la mano, cada vez que lo veía y le daba en efectivo 500 y hasta mil dólares para echárselos a la bolsa. Asimismo, en este proceso deberá usted comprobar que yo soy un delincuente, como lo expresó. También, a través de mi abogado, exigiré me presente las pruebas de las sentencias judiciales y la tipificación de los delitos que he cometido y que usted me acusa.

Señor cardenal Rodríguez Maradiaga, ha sido muy lamentable todo lo que ha pasado, nunca me imaginé que mi voluntad de servir a la iglesia en su arquidiócesis, constituiría una desgracia moral para mí y mi servicio al reino. Usted conoce la verdad de todo y sabe que no miento. Descanse de esas presiones que tiene por querer ser y obtener tantas cosas a base de mentiras y fraudes, recuerde que Jesucristo nos quiere sencillos y dóciles. Él no quiere faraones ni reyes, ni hombres ricos y poderosos, el quiere solo pastores que se dediquen a su rebaño, y para eso hemos sido llamados usted y yo. Cuando verdaderamente dejemos esta vida terrenal no se podrá llevar nada, ni mi dinero, ni el de la Universidad Católica de Honduras, ni el de doña Martha Alegría, ni el de la feligresía de Tegucigalpa, ni el que pertenece al pueblo y gobierno de Honduras, ni de las fundaciones nacionales y extranjeras que se le han confiado, ni cualquier otro capital que de una u otra manera se lo ha agenciado. Repase Romanos 12:16.

Sólo me resta repetirle lo que le expresé en una de mis cartas, confió que un día usted y yo desencarnados nos abracemos con Jesús, con quien hemos colaborado en este mundo, usted como obispo y yo como sacerdote, ojalá lo vea a usted a la derecha del redentor y no a la izquierda por los abusos cometidos.

Amapala departamento de Valle, Honduras CA, 17 de septiembre de 2018

BERNARDO FONT RIBOT
PRESBÍTERO

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