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Derroche de recursos en viajes, corrupción y desprecio al pueblo hondureño

Por: Juan Alfaro Posadas

A lo largo de los últimos doce años de desgobierno “cachureco”, los hondureños hemos sido víctimas del derroche de recursos en viajes de placer al exterior, de rosarios de actos de corrupción, vorágine de la violencia, extorsión, desempleo, insalubridad, carencia de educación, narcotráfico y venta del territorio nacional.

Para el caso, desde la semana anterior el señor Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), acompañado de una nutrida delegación se encuentra en el exterior, derrochando a manos llenas nuestros impuestos, que podrían servirnos para educación y salud.

Inicialmente, viajó a México para participar en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y enseguida a Nueva York, Estados Unidos, a fin de estar presente en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde la tarde de este miércoles pronunció su discurso, preñado de mentiras, cinismo e hipocresía.

En cualquier evento o foro internacional, JOHA llama la atención y es asediado por los periodistas, no porque sea una figura distinguida en el mundo, sino por sus múltiples actos de corrupción, su narco dictadura, estrechos vínculos con el narcotráfico y el crimen organizado.

Hernández Alvarado es una figura muy desprestigiada en el mundo, y por lo tanto, su presencia en la ONU, ante prestigiados gobernantes, pone por el suelo la imagen de Honduras, y representa un insulto a la inteligencia y talento del pueblo.

El usurpador de la Casa de Gobierno no encarna las aspiraciones, inquietudes y anhelos de los hondureños dignos, patriotas y honestos, por lo que lo más saludable sería mantenerse en su domicilio, esperando el 27 de enero de 2022, cuando deberá entregar el poder a quien resulte electo en los comicios de noviembre próximo.

Imagínense, que mientras “el hombre” – como le dicen sus aduladores -, y la numerosa delegación derrocha miles de dólares en viáticos, compras, hoteles de lujo, combustible y depreciación del avión presidencial, en el país no hay fondos para pagar al personal de los triajes, centros de salud y hospitales públicos.

El que detenta los hilos del poder, siempre ha tenido un desprecio por las grandes mayorías postergadas, y prueba de ello, es la adquisición tardía de las vacunas anti Covid-19, la falta de medicamentos en los centros asistenciales, el pésimo estado de los edificios escolares y de colegios, la inseguridad, el abandono de la red vial y del sector agropecuario.

Para el caso, en el proceso de vacunación anti Covid-19 se bajó el ritmo, porque la gran mayoría de la población adulta y de embarazadas no puede movilizarse desde sus hogares hasta los centros de vacunación, por razones económicas.

Al inicio de la campaña de vacunación las personas acudían espontáneamente, pero no existía la suficiente cantidad de inoculantes, al tiempo en que prevalecía la improvisación, el desorden y la mala atención.

Ahora los papeles deben invertirse, tal y como se hace en Costa Rica, Argentina y otros países, que las vacunas se aplican a domicilio, y los gobiernos proveen los servicios de transporte del personal de salud y de ambulancias, para evacuar a las personas que presenten cuadros críticos por el coronavirus.

Hasta el martes último, se habían vacunado contra la Covid-19, un total de 4 millones 637 mil 151 personas; 2 millones 947 mil 650 habían logrado la primera dosis del inoculante, y 1 millón 689 mil 501 completaron su esquema de vacunación.
Nuestro país registra 360 mil 598 contagios, 9 mil 561 muertes, y 108 mil 663 personas se recuperaron del mortal virus, según estadísticas tabuladas por el estatal Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (SINAGER).

Es urgente que el Estado monte una campaña sistemática de concientización de los distintos estratos sociales, para que se inmunicen contra el coronavirus, ya que factores culturales, religiosos y por falta de educación e información, se muestran renuentes a recibir el antídoto.

En la medida en que un alto porcentaje de la población esté vacunada, contribuimos a debilitar la incidencia del virus, y paralelamente, evitamos innumerables contagios y muertes.

Si se cuenta con suficientes fondos para viajar por el mundo y financiar el proceso electoral, también deben existir para atender la salud de los seres humanos, que constituyen la razón de existencia del Estado mismo, según la Constitución de la República, en vigor.

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