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Día Internacional de los Trabajadores

Por : Juan Alfaro Posadas  

Cada primero de mayo, los trabajadores se reúnen para recordar a los mártires de Chicago, Estados Unidos, y en el caso particular de la clase trabajadora hondureña, para conmemorar la histórica huelga bananera de 1954, que duró 69 días, y dio origen al Código de Trabajo.

Dicho acontecimiento fue una verdadera insurrección de los trabajadores agrícolas de la costa norte, quienes después de muchos intentos triunfaron, gracias al nivel de organización, conciencia social, y de la formación de cuadros para dirigir aquella gesta histórica.

Esa lucha puso fin a una serie de abusos de las compañías fruteras que tuvieron que ceder ante la fuerza arrolladora de la unidad y la organización de los trabajadores.
Durante esos 69 días gloriosos la clase trabajadora demostró su tenacidad y capacidad de organización, creando destacamentos disciplinados de todo tipo, desde la alimentación, salud, prensa y propaganda, ordenamiento vehicular, y vigilancia hacia una eventual represión policial y militar.

Todos ellos realizaron un trabajo muy bien diseñado, con fuerza y convicción, no faltando los traidores.
Dicha odisea no se hubiese concretado, sino es con la certera conducción de un partido revolucionario, de cuadros, que supo dar la batalla junto a los trabajadores bananeros.
Esos cuadros políticos supieron trazar y señalar el camino correcto a la gran masa de obreros agrícolas, diseminados por toda la costa norte. Ellos escribieron muchas páginas de gloria, impregnadas con sangre de patriotas, que fertilizaron el avance del movimiento de quienes venden su fuerza de trabajo, a cambio de un salario.
Como era de esperarse, las mujeres jugaron un trascendental papel en favor de aquella gesta histórica, pese a la represión que desembocó en el encarcelamiento de muchos compatriotas y camaradas en diferentes partes del país.
Hay una gran diferencia entre el nivel de conciencia social adquirida por los luchadores de aquel tiempo, en comparación con los aristócratas y acomodados sindicalistas del siglo XXI y del nuevo milenio que bailan al son que les tocan los representantes de la gran empresa privada.
En la década de los años 50s del siglo pasado se consolidó un único y fuerte movimiento obrero y hoy en día, lo que tenemos son muchos movimientos de trabajadores, pero débiles, disgregados y con dirigentes que ocupan cargos de elección popular, para satisfacer su ego, pero no en beneficio de quienes dicen representar.
Precisamente esos dizque conductores de centrales obreras han permitido la violación al Código laboral, y la implementación del empleo por hora, que viene a cercenar de raíz las viejas conquistas de la clase trabajadora, y favorecer a la patronal.
Para este sábado 1 de mayo, está previsto el desfile de centenares de sindicalistas por las distintas calles y avenidas de Tegucigalpa, San Pedro Sula y otras ciudades, para demandar del régimen de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), el respeto a la normativa laboral, condenar la corrupción en la compra de los hospitales móviles y el fraude electoral.
También exigirán la congelación de precios de los productos de la canasta básica familiar, salarios justos y dignos, seguridad personal, la compra de vacunas anti COVID-19, un alto a la corrupción y el narcotráfico, nuevos puestos de trabajo, cese a la violación de la soberanía nacional con las Zonas Especiales de Desarrollo (Zedes) y la renuncia inmediata del usurpador, entre otras peticiones.

Obviamente, que debido al desprestigio en que ha caído el movimiento sindical, ya no veremos desfilar y protestar a aquellos miles de compatriotas, como acontecía hace unos doce años, aproximadamente.
Lo cuestionable de estas celebraciones, es que los dirigentes van a leer enérgicos pronunciamientos en contra del sistema, atacando a los partidos tradicionales, y ahora al tripartidismo: Libre, Liberal y Nacional, pero cada cuatro años votan por los candidatos de esos institutos políticos, a los cuales anteriormente habían criticado.
Además, esas protestas en contra del gobierno y de la gran empresa privada, no sólo deben darse el 1 de mayo, sino que todos los días del año, para construir una cultura de lucha, y de reclamo de todos los derechos que nos asisten, según la Constitución y las leyes.
Esperamos que este sábado, en la fiesta dedicada a los trabajadores de todo el mundo, los elementos represivos, no vayan a atropellar físicamente, y en sus derechos, a los creadores de la riqueza del capitalismo.
Felicidades, trabajadores en su día..!

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