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lunes, mayo 16, 2022
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Día Mundial contra la Corrupción

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Por: Juan Alfaro Posadas

Este jueves, 9 de diciembre de 2021, se celebra el “Día Internacional Contra la Corrupción”, fecha que debe servir de reflexión para Juan Orlando Hernández Alvarado y toda su pandilla del nefasto Partido Nacional, que saquearon el país a manos llenas en los últimos doce años.

Según cifras tabuladas por organismos internacionales, Honduras es el país más corrupto de Centroamérica, el segundo a nivel de las Américas y uno de los más corruptos del mundo.

Indudablemente, que los hondureños honestos y patriotas nos llenamos de vergüenza al escuchar esas estadísticas negativas sobre nuestra nación – digna de mejor suerte -, pero que a partir del 28 de junio de 2009 cayó en manos de mafiosos.

Esa pandilla de antisociales que planificó para secuestrar la nación – construida por nuestros próceres -, la integran banqueros, politiqueros, cúpulas militares, oficiales de la policía, empresarios, religiosos católicos y evangélicos, periodistas, medios de comunicación colectiva, miembros de la sociedad civil, profesionales y líderes de los movimientos obrero-campesino.

Precisamente, la corrupción es la carcoma o polilla que corroe las estructuras de los estados modernos, y frena las posibilidades de desarrollo de los pueblos, porque les quita las oportunidades de superarse intelectualmente, de prosperar en el plano económico y las oportunidades de salud y acceso a la cultura.

Lo peor del caso, es que los países que reportan los índices más altos de corrupción son los subdesarrollados, atrasados y dependientes de las potencias mundiales, en todos los actos de la vida diaria.
Particularmente, en Honduras tenemos a un Hernández Alvarado que es de extracción campesina, de descendencia indígena lenca, pero lejos de identificarse con sus raíces para sacar adelante al país, se colude con la oligarquía para expoliar al pueblo y saquear los recursos.

Este hombre, de baja estatura, es un traidor al pueblo y al país porque le hace el juego a los grupos de poder, dándoles concesiones leoninas y violenta la soberanía e integridad territorial, al crear la Ley Orgánica de las Zonas de “Empleo” y “Desarrollo” Económico (ZEDE), que equivale a fragmentar el territorio mediante la creación de ciudades-estado o enclaves dentro del Estado hondureño.

Por culpa de este señor, a Honduras se le conoce en el mundo como un narco-Estado y como uno de los territorios más violentos, sin tener conflictos internos o con los países vecinos. La imagen de la patria del prócer, Francisco Morazán, está por los suelos.

Con gobernantes de esa calaña, sumado a la pobreza, miseria, carencia de salud, educación y sometimiento a doctrinas religiosas, es difícil que los pueblos levanten cabeza y salgan adelante.

Sin embargo, al final del túnel podemos ver una luz que representa fe, esperanza y optimismo, y se trata nada menos, que de la figura de la Presidente electa, Xiomara Castro, quien recibirá un país destruido y endeudado, pero con un amplio mandado del pueblo.

Esa esperanza consiste en que la señora Castro, junto a su equipo de gobierno, pueda sacar adelante a este pueblo que padece hambre, tiene sed de justicia, de oportunidades, y que implora se le ponga freno a la delincuencia, a las migraciones hacia el exterior, corrupción y a la impunidad.

La titular del nuevo gobierno no debe desviarse ni un ápice de las demandas del pueblo, porque podría crearle más frustraciones, y en el ocaso de su administración en 2026, la castigaría junto a su partido, Libertad y Refundación, en las urnas, como lo hizo esta vez con los liberales y nacionalistas.

Uno de los religiosos católicos que últimamente ha levantado su voz en beneficio de los amplios sectores oprimidos y empobrecidos, es el obispo de la diócesis de San Pedro Sula, y a la vez presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, monseñor Ángel Garachana Pérez, que a pesar de haber nacido en otro país, ha demostrado cariño por Honduras y sus habitantes.

El prelado recomienda decirles ¡“no a los corruptos, no a los corruptores!”, porque es nuestro derecho y nuestro desafío.

Sugiere, además, no corromper a nadie ni dejarse corromper, y que cada uno de nosotros nos digamos ¡“mi corrompido, ni corruptor, ni tolerante con la corrupción”!

Así que a la Presidente electa, Xiomara Castro, en el Día Internacional Contra la Corrupción” le recordamos y pedimos encarecidamente, a nombre de nuestro pueblo vilipendiado por los empresarios, militares y politiqueros, no apartarse ni un milímetro de su palabra empeñada, que es atacar de frente a la corrupción y a los corruptos.

Asimismo, la sucesora de Hernández Alvarado debe terminar con los privilegios existentes desde tiempos ancestrales – al margen de la Constitución y las leyes -, y someter a la justicia a todos aquellos (as) que le han robado los recursos al pueblo y a la nación.

¡Deben terminar, para siempre, los paños tibios o contemplaciones para ciertas personas. La ley no hace exclusiones, y por lo tanto, debe aplicarse en forma pareja, porque nadie está por encima de la misma..!

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