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Días de JOHA en el poder están contados; pronto cantará ante justicia gringa

Por: Juan Alfaro Posadas 

Un grupo de senadores demócratas presentaron una legislación que suspendería cierta asistencia financiera de Estados Unidos, al usurpador de la Presidencia de Honduras, Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA).
Los senadores introdujeron un proyecto de ley que sancionaría al jefe del Ejecutivo, “un presunto narcotraficante y aliado clave de Estados Unidos, y cortaría la ayuda financiera y la venta de municiones a las fuerzas de seguridad del país, implicadas en abusos generalizados de derechos humanos y actividades criminales”.

La Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Honduras, copatrocinada por los senadores Jeff Merkley, Bernie Sanders, Patrick Leahy, Ed Markey, Elizabeth Warren, Dick Durbin, Sheldon Whitehouse y Chris Van Hollen, suspendería cierta ayuda estadounidense al país centroamericano, hasta que la corrupción y las violaciones de derechos humanos dejen de ser sistémicas y los autores de estos crímenes comiencen a enfrentar la justicia.

Joe Biden se ha comprometido a abordar las causas fundamentales de la migración desde el triángulo norte de América Central –Honduras, Guatemala y El Salvador–, la región más violenta del mundo fuera de una zona de guerra oficial, que representa a la mayoría de los migrantes y refugiados que buscan seguridad y oportunidades económicas en los Estados Unidos.
Este proyecto de ley deja en claro que abordar la migración desde Honduras será imposible si Estados Unidos continúa apoyando al señor Juan Orlando Hernández Alvarado, y las desprestigiadas fuerzas de seguridad.

Igualmente, pone al descubierto la violencia y los abusos perpetrados desde el golpe de Estado, respaldado por los militares de 2009, como resultado de la colusión generalizada entre funcionarios gubernamentales, fuerzas de seguridad estatales y privadas, crimen organizado y líderes empresariales y religiosos.
Como se ve, Estados Unidos ha comenzado a restarle apoyo a Hernández Alvarado después de doce años de provocar profundos e irreparables daños a la sociedad hondureña. El gobierno anterior de Donald Trump significó un apoyo incondicional para que el usurpador, se consolidara en el Ejecutivo, al margen de la Constitución y las leyes.
En Honduras, a estas alturas, la oposición y todo el pueblo hondureño deberíamos estar en las calles exigiendo la renuncia de Juan Orlando Hernández Alvarado, para que enfrente sus problemas con la justicia estadounidense, y deje de hacerle daño al país.
JOHA se presentó la mañana de este miércoles ante la Cámara Legislativa, supuestamente para aclarar los últimos señalamientos hechos por fiscales de la Corte Sur de Nueva York y por un grupo de senadores demócratas, que buscan recortarle la asistencia económica.
Sin embargo, el que detenta el poder en Honduras — con lujo de cinismo, hipocresía e ironía–, llegó a repetir discursos anteriores, donde se martiriza, poniéndose como víctima de los narcotraficantes y de la timorata oposición del país.
JOHA insistió en su lenguaje trillado de “librar una batalla” contra los narcotraficantes, como los Cachiros, Don H, El Rojo, El Negro Lobo, Alexander “Chander” Ardón y los Valle Valle, entre otros, pero jamás citó a su hermano, Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado, calificado por la Agencia Antidrogas (DEA) de los Estados Unidos, como narcotraficante a gran escala en Centroamérica, entre los años 2004 y 2018, y que guarda prisión en aquel país, por narcotráfico y otros delitos.
“Tony” Hernández, como se sabe, está a la espera de la señalización de la pena, prevista para finales de marzo próximo, que podría ser de 40 años, como mínimo, a cadena perpetua (cárcel de por vida).
El que usurpa la Presidencia se hizo acompañar del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (FFAA), Tito Livio Moreno Coello; el secretario de Defensa, Fredy Díaz Zelaya; el secretario de Seguridad, Julián Pacheco Tinoco; y del embajador de Honduras en Washington, Luis Suazo.
El jefe de la Bancada Liberal, Mario Segura Aroca, denunció su malestar por el hecho de habérsele invitado a esa reunión en el Legislativo, junto a otros titulares de bancadas, solamente a “hacer bulto”, porque no se les permitió formularle preguntas al señor Juan Orlando Hernández Alvarado, en relación a todas las acusaciones que se le hacen en la nación del norte.
Los parlamentarios hubiesen aprovechado la presencia del señor Hernández Alvarado para exigirle su renuncia a la primera magistratura de la nación, cargo que mantiene, en violación al ordenamiento jurídico del país.

Con sus actitudes, JOHA pretende burlarse de la inteligencia y talento de los hondureños, calificándose como un hombre entregado en un cien por ciento al combate de la droga, como una mansa paloma, como un héroe nacional y víctima de los capos internacionales.
Los señores Livio Sierra y Díaz Zelaya, en improvisada rueda de prensa, pretendieron sacarle las castañas del fuego a JOHA, pero no pudieron, porque siempre salen con los viejos argumentos derribados, a sabiendas que hace tiempos se les cayó la máscara.
Lo correcto e ideal es que JOHA renuncie de inmediato para salud de la nación hondureña, porque son demasiados los perjuicios que nos ha provocado, en materia de corrupción, inseguridad y el calificativo de narco Estado, por prestar el territorio nacional para el trasiego de cocaína con destino a Estados Unidos, y por los estrechos vínculos del gobernante con los zares de la droga.
En consecuencia, consideramos que Estados Unidos no debe permanecer en silencio ante la corrupción alarmante y los abusos contra los derechos humanos que se cometen en los niveles más altos del gobierno hondureño.

Se debe responsabilizar y enjuiciar a JOHA, a sus más cercanos colaboradores, cúpulas de las Fuerzas Armadas, de la Policía, religiosos, banqueros y líderes empresariales por todos los delitos cometidos, para no alimentar la pobreza y la violencia generalizadas, que obligan a más familias a escapar de sus comunidades en busca de seguridad.
En conclusión, podemos decir que el tiempo se le acorta a Juan Orlando, sus horas están contadas, está tirando manotadas de ahogado, está en los estertores de la muerte, y dentro de poco tiempo tendrá que ir a cantar ante la justicia del coloso del norte. En fe que así será..!

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